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24 january 2001
nuevo fantasma amenaza la supervivencia
de los ecosistemas de las Islas
galápagos
Un barco encallado desde hace casi una
semana junto a la Isla San Cristóbal se
encuentra derramando la mayor parte de su
cargamento de 243 mil barriles de búnker y
diesel en los frágiles ecosistemas marinos de
la Islas Galápagos.
El barco "Jessica", propiedad de la
empresa ACOTRAMAR, llevaba combustible para
uso de grandes naves turísticas y para el
consumo de las instalaciones aeroportuarias
de la Isla Baltra. El 16 de enero, una
impericia del piloto encalló la nave en las
cercanías de la Isla San Cristóbal,
produciendo además la rotura de sus tanques
de almacenamiento, por lo cual el combustible
empezó a verterse al mar.
A pesar de todo el tiempo transcurrido
desde el accidente, el hidrocarburo se sigue
derramando y el gobierno ecuatoriano no ha
tomado medidas realmente efectivas que
salvaguarden los ecosistemas de las islas de
los desastrosos efectos del derrame. En lugar
de movilizar con agilidad el equipamiento
aéreo y marino para evacuar el combustible de
la nave, se están utilizando tan solo
sistemas manuales de recolección y solventes
biodegradables, que no alcanzan a neutralizar
la totalidad del derrame. Los solventes
utilizados no dejan de ser tóxicos, y no se
especifica el tiempo que permanecerán en los
ecosistemas marinos ni sus efectos sobre la
fauna y flora marina.
La provisión de combustible a las Islas
Galápagos constituye una amenaza permanente a
este sitio declarado por la UNESCO patrimonio
de la humanidad. La alta demanda de
hidrocarburos, proveniente sobre todo de la
industria pesquera, el turismo y la
generación de energía eléctrica, ponen en
riesgo la conservación de las islas y la
misma sustentabilidad de estas
actividades.
Por otro lado, los barcos que proveen de
combustible a las islas no poseen el
equipamiento mínimo que les permita cumplir
su función con seguridad. Como ejemplo, el
barco encallado no poseía un sistema de doble
tanque que proteja el lugar donde se
transporta el combustible, lo cual es un
requerimiento internacional para el
transporte marino de productos tóxicos.
Tratándose de las Islas Galápagos, es una
irresponsabilidad el permitir que este tipo
de naves naveguen por las aguas de la
reserva.
Esta serie de "descuidos" y negligencias
por parte de las instancias oficiales
responsables de proteger a las Islas
Galápagos forman parte de una serie de
eventos que revelan el poco interés que tiene
el Gobierno ecuatoriano en la conservación de
este Patrimonio Natural de la Humanidad. La
existencia de fuertes intereses, incluso
dentro del gobierno, por parte de la
industria pesquera y turística están poniendo
en peligro los ecosistemas de las Islas, pues
son sectores empresariales que solamente
buscan el lucro inmediato y no poseen ninguna
conciencia ambiental. Como es conocido, los
pescadores industriales insisten en la
reducción de la Reserva Marina de Galápagos
con el fin de permitir que sus grandes buques
con redes de arrastre recorran estas aguas,
recogiendo no solo atún, sino también
delfines, tiburones, tortugas, leones marinos
o cualquier otro ejemplar de la fauna
isleña.
La degradación de las Islas Galápagos es
un crimen, cuyo responsable es el Gobierno
ecuatoriano debido a su política de debilitar
la autoridad ambiental del país, dejar en la
impunidad los delitos ambientales de sectores
depredadores, y no movilizar todos los
recursos disponibles para evitar tragedias
como este derrame de combustibles. Todos los
sectores sociales deben exigir al Gobierno
tomar las medidas necesarias para
salvaguardar la integridad de los ecosistemas
de las Islas Galápagos de todos los peligros
que los acechan.
Natalia Arias
Presidenta
C.I. 170849278-8
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