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issue
92
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enero/marzo
2000
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LAS DESDICHAS DE
BANGLADESH REQUIEREN UNA SOLUCIÓN DE ABAJO
HACIA ARRIBA
En Bangladesh, una de las naciones más
densamente pobladas y empobrecidas del
mundo, el panorama al amanecer del nuevo
milenio no es brillante ni prometedor. La
amenaza del calentamiento global implica
una elevación del nivel del mar que
golpeará con toda dureza a los países en
vías desarrollo situados a escasa altura
como Bangladesh. La culpa de este desastre
inminente corresponde por entero a las
naciones industrializadas: la participación
de Bangladesh en la emisión de gases
invernadero es prácticamente nula.
Además, la degradación ambiental es grave
en varios ámbitos más. La contaminación del
aire urbano, la contaminación por arsénico
de las aguas superficiales, la
contaminación de los ríos y otros espejos
de agua, el tratamiento inadecuado de los
desechos industriales, hospitalarios y
domésticos, la pérdida de espacios
abiertos, la deforestación, la destrucción
de humedales, la contaminación sonora y la
pérdida de biodiversidad han alcanzado
proporciones críticas. Hasta el Sundarbans,
la selva de manglares más grande del mundo
consagrada por la UNESCO como patrimonio de
la humanidad está amenazada por la
exploración petrolera. ¿Cómo mejorar esa
sombría situación? Tenemos muy pocas
posibilidades de sobrevivir a menos que
todos los ciudadanos tomen conciencia de su
responsabilidad con respecto al medio
ambiente. El proceso de rescate del medio
ambiente debe ser de abajo hacia arriba, y
no al revés. La conciencia individual de
los problemas ambientales puede llevar a
una reacción en cadena que abarque
comunidades, naciones, regiones y
eventualmente al mundo entero y, entonces,
quienes toman las decisiones se verán
obligados a actuar en consonancia con los
reclamos de la población mundial.
AT Bangladesh
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