|
|
- Info
s92saqueo
|
issue
92
|
enero/marzo
2000
|
|
¡NO MÁS SAQUEO!
El Tercer Mundo es acreedor de una
Deuda Ecológica
No cabe duda de que el ambiente del planeta
se está deteriorando. Los modelos de
producción y los patrones de consumo que
orientan y sustentan las economías del
Norte han alterado los ciclos naturales en
todo el mundo. Científicamente se ha
comprobado el cambio climático, producto de
emisiones excesivas de anhídrido carbónico.
Sus efectos nefastos -tales como
modificaciones en el comportamiento del
clima, inundaciones, huracanes, incremento
del nivel del mar- se hacen sentir
diariamente y han arrasado pueblos enteros
y sus medios de sustento. La lista
continúa: deforestación, contaminación
ambiental, extracción intensiva de recursos
naturales a un ritmo creciente. Todo esto
es producto de un modelo de desarrollo que
beneficia a unos pocos a expensas de la
mayoría de los seres humanos y la capacidad
regenerativa natural del planeta. Según
Naciones Unidas, el 20% más rico de la
población mundial, que en su gran mayoría
habita los países del Norte, consume el 80%
de la riqueza natural del planeta.
¿Qué es la Deuda Ecológica?
La "Deuda Ecológica" es la responsabilidad
acumulada de los países industrializados
por la destrucción que han causado sus
modelos de producción y patrones de
consumo. La extracción de riquezas
naturales realizada por el Norte a expensas
de los pueblos del Sur ha provocado la
contaminación del patrimonio cultural y la
degradación de los medios de sustento de
las comunidades. La deuda ecológica incluye
también la apropiación ilegítima de la
atmósfera y la capacidad de absorción del
planeta por parte del mundo
industrializado. Esta deuda es el resultado
de un modelo de desarrollo que se está
diseminando por todo el mundo y que amenaza
a las economías locales más sustentables.
Concretamente, los principales orígenes de
la deuda ecológica son los siguientes:
-
El saqueo, la destrucción y la
devastación a manos de los países ricos
durante el período colonial.
-
La extracción de recursos naturales
(petróleo, minerales y recursos marinos,
forestales y genéticos) que continúa
destruyendo los medios de sustento de los
pueblos del Sur.
-
Términos de intercambio
ecológicamente desiguales, teniendo
cuenta que se exportan bienes a costos
que no internalizan los impactos sociales
y ambientales ocasionados por su
extracción o producción.
-
La apropiación intelectual y el uso
de los conocimientos tradicionales sobre
semillas y plantas medicinales en los que
se basan la biotecnología y la
agroindustria moderna, por los que ahora
se pretende que los países del Tercer
Mundo paguen regalías.
-
El uso y degradación de las mejores
tierras, del agua, el aire y la energía
humana, para la producción de cultivos de
exportación, poniendo en peligro la
soberanía cultural y alimentaria de las
comunidades, tanto a nivel local como
nacional.
-
La contaminación de la atmósfera por
los países industrializados que emiten
cantidades desproporcionadamente altas de
gases que provocan el cambio climático y
el debilitamiento de la capa de
ozono.
-
La apropiación ilegítima de la
atmósfera y de la capacidad de absorción
de carbono propia de los océanos y de la
vegetación.
-
La producción de armas y sustancias
químicas y nucleares, y los desechos
tóxicos que son depositados en el Tercer
Mundo.
En efecto, el nivel de vida que disfrutan
los países industrializados se debe en gran
parte al inmenso flujo de recursos
naturales, financieros y de mano de obra
(esclava o mal paga) que reciben del Tercer
Mundo. Estos flujos no incorporan los daños
sociales y ambientales causados por la
extracción de recursos. En otras palabras,
los países empobrecidos del Sur están
subsidiando a los países ricos del
Norte!
La extracción de metales preciosos y otros
recursos en el período colonial fue
realizada en forma abiertamente violenta,
pero hoy en día los métodos utilizados para
el saqueo son más sutiles. Las
instituciones internacionales como el FMI,
el Banco Mundial y la Organización Mundial
de Comercio pretenden dictar políticas
económicas que perpetúen este sistema de
dominación y control del comercio de
recursos financieros y naturales.
Esto lo realizan a través de diversos
mecanismos, incluyendo los siguientes: la
deuda externa promovida por los países del
Norte; la reglamentación del mercado
internacional en términos favorables a las
economías del Norte; flujos de inversión
extranjera; privatización de la energía,
las comunicaciones, el agua y el suelo; la
revolución verde en la agricultura; la
práctica del "libre" comercio; la realidad
de la dependencia tecnológica y las leyes
de propiedad intelectual.
Los países del Tercer Mundo se encuentran
hoy en día presionados a aumentar sus
exportaciones con la excusa de que deben
cumplir con sus obligaciones respecto a la
deuda externa. Los impactos sociales y
ambientales consiguientes están bien
documentados, y cuanto más exportan menos
reciben nuestros países. Por ejemplo, entre
1980 y 1995, el volumen de exportaciones
desde América Latina creció en un 245%.
Entre 1985 y 1996, se extrajeron y
exportaron 2.706 millones de toneladas de
recursos básicos, la mayoría no renovables.
Sin embargo, esa cifra no incluye la
cantidad de recursos que fueron
transformados, destruidos o trasladados
para producir estas exportaciones y que
nadie ha calculado, ni tampoco la cantidad
de personas afectadas o desplazadas.
Mientras tanto, entre 1982 y 1996, América
Latina devolvió US$ 740 mil millones por
concepto de obligaciones de deuda, más del
doble de los US$ 300 mil millones que debía
en 1982. A pesar de esto la deuda no ha
disminuido, sino que se ha incrementado a
US$ 607 mil millones debido a un aumento
arbitrario en las tasas de interés.
El Sur ya devolvió mucho más de lo que
debía-tanto en términos financieros, como
en términos del inmenso flujo de recursos
de bienes naturales y mano de obra barata
que salen del Tercer Mundo-a pesar que esa
deuda es ilegítima debido a las condiciones
en que se acordaron los préstamos y los
créditos, la corrupción en la contratación
de los préstamos y la especulación en los
mercados financieros. La deuda ecológica
agrega una gruesa capa más a las
obligaciones de los países industrializados
para con el Tercer Mundo.
Aurora Donoso, AT Ecuador
|
|
|
|