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enero/marzo 2000   

 

La OMC en SEATTLE
Un golpe al gobierno mundial
El intento de los países industrializados de avanzar más en dirección a una única economía mundial encontró un obstáculo inesperado al término de 1999. El mérito por el fracaso de la Conferencia Ministerial de la OMC corresponde a todos los que trabajaron para alcanzar ese objetivo, incluyendo a los que no estuvieron presentes en Seattle. Sin embargo, los activistas no deben permitir que brote en su mente la semilla de la complacencia, porque la OMC todavía está lejos de ser inofensiva.
Los manifestantes de Seattle constituían un grupo de lo más variado: los ambientalistas y ecologistas desfilaron codo a codo con obreros metalúrgicos, criadores de pollos, vegetarianos y defensores de los animales. Una avioneta que arrastraba una pancarta con la inscripción: "La gente por encima de las ganancias: ¡Detener a la OMC!" encendía la atmósfera contraria a la OMC fuera del centro de conferencias y estimulaba el coraje de los manifestantes. Pero las razones del fracaso de la Ronda del Milenio van más allá de las manifestaciones de Seattle. Los Estados miembros discutieron sin lograr acuerdo sobre varios temas, incluyendo la biotecnología y los alimentos transgénicos, agricultura, textiles, derechos laborales y algunos temas relativos a la cultura.
En general, en Seattle se oyó poco a los países del sur. Vale la peña señalar la posición radical del gobierno de Malasia, así como la campaña emprendida en los medios masivos por ATI y la Red del Tercer Mundo. La negativa de la Organización por la Unidad Africana a suscribir la Declaración Ministerial fue impresionante. Sin embargo, en general la presencia del Sur no fue muy visible, y la mayoría de los activistas sureños estuvieron silenciosos y marginados en Seattle.
Examinando retrospectivamente los acontecimientos de Seattle queda claro que la OMC no volverá a ser la misma: tanto su agenda como sus procedimientos tendrán que sufrir cambios dramáticos. Pero ¿es posible semejante transformación fundamental? En una conferencia de prensa celebrada inmediatamente después del fracaso de las conversaciones, La Unión Europea y Estados Unidos hicieron afirmaciones vagas en el sentido de que la próxima ronda de negociaciones comerciales tendrá que "ocuparse de las preocupaciones" de los países en vías de desarrollo. No obstante, antes de seguir con sus promesas evasivas esos países deberían reflexionar seriamente sobre las fuerzas que ocasionaron su derrota en Seattle.

Chowdhury M.F., AT Bangladesh

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