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- Info
s92y2059
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issue
92
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enero/marzo
2000
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AÑO 2059 EN LA
CUENCA DEL MEDITERRÁNEO
Una Visión para el Futuro
Ocho y media de la mañana en El Cairo, año
2059. Los ciudadanos van camino a su
trabajo en silencio bajo el sol matutino de
otra calma y serena "hora pico" en la mayor
ciudad del Mediterráneo. La congestión
sigue siendo un gran dolor de cabeza para
las autoridades de la ciudad, aunque no es
nada en contraste con los tristes y
contaminados días del 2001. Ahora los
automóviles y autobuses se deslizan por las
calles con un susurro, y los vomitivos
gases del gasoil han sido sustituidos por
vapor de agua producido por células solares
y de hidrógeno. El cambio ha sido tan
drástico que la demanda de petróleo crudo
ha caído al subsuelo.
El nivel y la calidad de vida de todos los
habitantes del Mediterráneo ha mejorado de
manera espectacular, especialmente en el
Sur. El desempleo es historia antigua, un
recuerdo que sólo perdura gracias a los
abuelos que le cuentan a sus nietos lo dura
que solía ser la vida. La red de seguridad
social de la UE ha sido renovada y
fortalecida, y la explosión del empleo en
la "nueva economía" ha liberado enormes
cantidades de recursos financieros para
mejorar esos servicios.
El "relleno sanitario" prácticamente no
existe ya, el horizonte no está lleno de
chimeneas y por ninguna parte se ven montes
completamente talados. En realidad, la
cubierta forestal viene aumentando desde
hace 35 años, tanto en el Mediterráneo como
en el resto del mundo y los niveles de CO2
en la atmósfera están disminuyendo por
primera vez en 250 años. Todas las represas
de la región fueron desmanteladas hace ya
mucho tiempo, permitiendo que nutrientes
indispensables alimenten los humedales
revitalizados y al propio mar Mediterráneo.
El agua que sale de las fábricas está más
limpia que la que entra.
La nueva economía ha reducido el uso de
recursos en la región en un 80 por ciento.
Casas inteligentes pagan el costo de sus
hipotecas con la energía que producen, el
oxígeno que hacen y el agua que purifican.
Los impuestos a los ingresos personales se
han reducido, mientras que el gasto per
capita en programas sociales y restauración
ambiental ha aumentado. Esa nueva economía
mundial se basa en varios supuestos
fundamentales:
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El medio ambiente constituye el
núcleo central de una economía mundial
saludable.
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El factor que limita la prosperidad
es la disponibilidad de recursos
naturales y procesos naturales
vitales.
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Las malas prácticas empresariales y
el derroche consumista son las
principales amenazas a los recursos y
procesos naturales.
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El logro de la sustentabilidad
económica y ambiental depende de corregir
iniquidades mundiales en materia de
ingreso y bienestar material.
En la industria, la norma es la
"bioimitación". Como resultado de la
presión competitiva por el ahorro de
recursos, la industria ha sustituido las
prácticas que requerían metales pesados,
combustión y petróleo por alternativas que
requieren insumos mínimos, temperaturas más
bajas y reacciones enzimáticas. Ya es
habitual que las empresas imiten procesos
biológicos y ecosistémicos en la
fabricación de sustancias químicas y
diversos materiales y compuestos. Los
ingenieros han creado parques industriales
que no contaminan en absoluto, en los que
una empresa fabrica algo con los
desperdicios de otra. Los arquitectos han
creado edificios para vivienda y trabajo
que procesan sus propios desperdicios,
captan luz, crean energía y ofrecen
hábitats para especies salvajes. Esas
estructuras crean riqueza para la comunidad
y al mismo tiempo mejoran la productividad,
el ánimo y la salud de los
trabajadores.
La ampliación y aplicación del concepto de
responsabilidad de los productores ha
revolucionado la manufactura. Hoy las
compañías saben que no pueden tirar nada de
lo que entra en sus fábricas, y que todo lo
que producen eventualmente regresará. El
resultado de esto ha sido el desarrollo de
componentes y productos total y fácilmente
reciclables. Los fabricantes ya no son
simplemente productores y vendedores, sino
también proveedores de servicios. En el
2059 los ciudadanos ya no son dueños de los
electrodomésticos sino que pagan tarifas
trimestrales por su uso. Tanto el
mantenimiento como el eventual
procesamiento de esas máquinas al término
de su vida útil son responsabilidad del
fabricante. En consecuencia, la durabilidad
de los productos ha aumentado
espectacularmente, y el empleo en el sector
de mantenimiento se ha multiplicado.
El Mediterráneo, cuna de la civilización y
madre del Estado europeo moderno, ha
sufrido otra revolución fundamental más. En
50 años la región ha pasado de ser uno de
los focos de conflicto del nuevo milenio a
ser una sociedad vibrante y ambientalmente
sustentable. La paz reina en ella, turbada
únicamente por el zumbido de las abejas
ocupadas en la restauración del capital
natural de sus ecosistemas.
Eugene Clancy, Coordinador de la Red
Mediterránea de AT
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