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- Info
s971401
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issue
97
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abril/junio
2001
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¿DE QUIÉN ES LA
LLUVIA?
La privatización del agua en Sri
Lanka
El diccionario describe el agua como
incolora, insípida e inodora; y su cualidad
más importante, que disuelve otras
sustancias. En Sudáfrica no la concebimos
de ese modo; para nosotros el agua es un
derecho humano fundamental, es la fuente de
todas las cosas –la que da vida.
Mazisi Kunene, poeta, en “El Agua
Nació Todos los Pueblos del Mundo”.
El agua es un valioso recurso, vital para
la vida humana. El agua es patrimonio común
de la humanidad. En la política de aguas
sudafricana consta que “Nadie podrá
reclamar propiedad sobre el agua, solamente
derechos (para cubrir requerimientos
ambientales y necesidades humanas
fundamentales) o una autorización de
usufructo...Toda persona tiene derecho a
acceder a cantidades suficientes de agua”.
Hoy, sin embargo, el agua potable se ha
convertido en un bien escaso y el acceso a
ella es restringido, debido a las
tentativas de control y manejo de este
recurso natural por parte de los
humanos.
El agua cambia de manos
La nueva Política Nacional de Aguas
propuesta por el gobierno de Sri Lanka
declara que “toda el agua superficial y los
acuíferos son propiedad del Estado y serán
administrados por el gobierno en asociación
con los usuarios en nombre de todos los
cingaleses”. Tal política es resultado del
proceso en curso de permanente
privatización de los recursos naturales,
promovido por las empresas trasnacionales y
las instituciones financieras
internacionales.
Si el agua es convertida en propiedad
estatal, ¿tendremos nosotros derecho a
usarla? ¿Podrá el gobierno apropiarse del
agua que yace bajo el suelo que poseemos y
trabajamos? ¿Y qué del aire que respiramos
y de la lluvia, acaso tendrá dueño la
lluvia?
Hoy en Sri Lanka cada vez más agua está
siendo trasvasada de manos de las pequeñas
comunidades a manos de causas mayores, para
ser luego redistribuida a precios más
altos. Las consecuencias humanas y
ambientales de un manejo tan miope del agua
son insoslayables. En una región con
creciente demanda de un recurso finito, la
escasez creciente de agua puede resultar en
conflictos y catástrofes devastadoras.
Remolino comercial
El arroz constituye el alimento básico
en nuestra sociedad y el acceso al agua es
fundamental para su cultivo. Los
diseñadores de políticas nacionales y las
instituciones financieras internacionales,
entre las que se destacan el Banco Mundial,
el FMI y el Banco Asiático de Desarrollo,
afirman que los pequeños productores
familiares de arroz desperdician el agua y
que deben, por lo tanto, ser obligados a
pagar por ella.
La correlación entre la cantidad de agua
absorbida por las plantas de arroz, en
contraste con la escorrentía y el agua que
se evapora en el proceso, arroja un nivel
promedio de eficiencia cercano al 30%.
¿Pero se pierde realmente el 70% restante?
Gran parte de esa agua ingresa de nuevo en
el ciclo para ser usada aguas abajo o más
adelante. El tema entonces es si nuestros
sistemas de riego siguen siendo
suficientemente eficientes como para
reutilizar el agua.
Siglos atrás, el rey Parakramabahu
(1164-1197) hizo construir un sistema que
reciclaba el agua de manera tal que hasta
la última gota del líquido elemento era
utilizada en la agricultura. Además, en
aquellos tiempos todavía cultivábamos
variedades de arroz que no necesitaban
tanta cantidad de agua; pero el Instituto
Internacional de Investigaciones del Arroz
(IIIA) se encargó de destruir esas
variedades en el curso de su Revolución
Verde, y ahora pretende desalentar la
producción familiar del arroz.
El Ministro de Riego niega que la política
de aguas propuesta por el gobierno implique
la imposición de un mecanismo de tarifación
del agua, pero del estudio pormenorizado de
ella queda demostrado lo contrario: no hay
lugar a dudas de que la política propuesta
protegerá los derechos de las grandes
empresas que puedan pagar por derechos de
agua. Los pequeños usuarios del recurso
tendrán que pagar tarifas más altas de
agua, electricidad y otros servicios que
emplean agua como insumo.
Miles de bolivianos se tomaron las calles
el pasado mes de abril del 2000, para
protestar contra la privatización del agua.
Un grupo de inversionistas británicos que
incluía a la empresa Bechtel, que catalizó
la guerra del agua en Bolivia, visitó
recientemente a Sri Lanka en una “misión de
agua” cuyo objetivo fue estudiar el alcance
de posibles asociaciones con empresas
cingalesas.
Derechos sobre el agua, derecho al
arroz!
Toda el agua comprendida en el ciclo
del agua, ya sea superficial, de fuentes
subterráneas o canalizada; ya sea que caiga
como lluvia, que corra por el suelo o que
se filtre retornando al ciclo debería ser
entendida y tratada como patrimonio común
de la humanidad. El agua necesaria para
satisfacer necesidades humanas básicas y
para preservar la sustentabilidad de los
ecosistemas debe constituir un derecho
fundamental. El gobierno nacional debe
actuar como custodio de los recursos de
agua del país, ejerciendo sus poderes como
fideicomisario de ese bien público.
Hemantha Withanage
, AT Sri
Lanka
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