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- Info
s972801
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issue
97
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abril/junio
2001
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GENERANDO JUSTICIA
AMBIENTAL EN ESCOCIA
Bajo el lema "Nada menos que un
ambiente digno para todos; nada más que
nuestra justa porción de los recursos de la
Tierra", la campaña de AT Escocia por
justicia ambiental llega al corazón de la
problemática en muchos países del norte de
Europa, al hacerle frente a las
desigualdades mundiales y nacionales.
El Sur en el Norte
Los países ricos del Norte continúan
derrochando las riquezas del mundo, al
tiempo que la distribución de beneficios
económicos y costos ambientales es desigual
a la interna de los países, como en el caso
de Escocia. Debido a la pobreza, la
exclusión social, el aislamiento geográfico
y la total carencia de poder político,
muchos ciudadanos escoceses viven en
ambientes pobres.
La pobreza en los países ricos es un
problema generalmente ignorado. En las
últimas dos décadas en Escocia han crecido
tanto la desigualdad como la pobreza
absoluta, y se calcula que el 25% de los
adultos del país y el 38% de los niños
viven en la pobreza. La interacción entre
la pobreza y los daños ambientales es tan
real en Escocia como en muchos de los
países más pobres del mundo.
En ninguna parte se ve esto tan claro como
en la vivienda. El clima de Escocia es frío
y húmedo, pero sus normas de construcción
son mucho más laxas que las de otros países
con climas similares. La combinación de
pobreza y viviendas malas significa que en
Escocia hay alrededor de 750,000 personas
que no pueden calentar sus casas lo
necesario para mantenerse con buena salud.
Esas personas están particularmente
concentradas en grupos vulnerables, como
los ancianos y los discapacitados, y uno de
cada cuatro jubilados vive la "pobreza de
combustible". La proporción de muertes en
invierno es más del doble que en países de
clima igualmente frío.
Al mismo tiempo, las emisiones de CO
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de Escocia son cinco veces más
de lo que correspondería de acuerdo a una
distribución equitativa del espacio
ambiental. Alrededor del 20% de esas
emisiones Se originan en la calefacción
doméstica. Así, los pobres siguen en la
pobreza pero al mismo tiempo son obligados
a agotar los recursos de la Tierra.
Además, los más pobres tienen más
probabilidades de vivir cerca de las
fuentes de contaminación. La investigación
sobre injusticias de la contaminación
realizada por AT Inglaterra, Gales e
Irlanda del Norte no cubre Escocia porque
no hay datos disponibles sobre emisiones
tóxicas (véase
www.foe.co.uk/campaigns/industry_and_pollution/factorywatch).
Sin embargo, muchas comunidades pobres y de
la clase trabajadora preocupadas por los
daños causados a su ambiente local y a su
salud contactan a AT Escocia.
Facultar a la gente para reclamar
justicia
Esas personas con frecuencia no tienen
idea de su derecho a apelar las decisiones
que conducen a tales injusticias
ambientales. Así, el proyecto "
Catalyst
" de AT Escocia ofrece
capacitación para grupos comunitarios, a
fin de explicar a la gente cómo pueden
utilizar sus derechos legales y
administrativos para impedir o denunciar
las fuentes de daños ambientales en sus
comunidades. La capacitación sobre
organización y realización de campañas
también ha contribuido a la acción local
por la justicia ambiental en Escocia.
La firma del acuerdo Aarhus sobre el
derecho a la información ambiental y la
introducción de la Convención Europea sobre
Derechos Humanos en la legislación
escocesa, han generado nuevas oportunidades
para la justicia ambiental. AT está usando
esas ventanas para presionar por igualdad
de derechos para las comunidades y otros
actores en la toma de decisiones sobre
planificación territorial, y por el libre
acceso a la información, consagrado en la
ley y aplicado en la práctica. Uno de los
puntos más importantes en la agenda es la
realización de un inventario sobre desechos
y emisiones tóxicas que proporcionará
información sobre la contaminación en
Escocia.
Sin embargo, el enfoque de la justicia
ambiental fundado en los derechos tiene sus
limitaciones. Después de la negativa del
ejecutivo escocés a conceder autorización
para desarrollar una supercantera en la
Isla de Harris, la multinacional Lafarge
utilizó la legislación sobre derechos
humanos para sostener que a la compañía no
se le había hecho justicia. Los
propietarios de tierras y las empresas
suelen ser los primeros en usar la
legislación para defender su "derecho" a
fraccionar terrenos.
Además, los derechos que existen con
frecuencia no se aplican. Muchos estudios
demuestran que en la cultura actual el
acceso a los derechos existentes es negado
como cosa de rutina; los reguladores no
vigilan adecuadamente a los delincuentes y
los tribunales rara vez condenan, y si lo
hacen imponen multas insignificantes. Los
contaminadores aprenden que no necesitan
preocuparse demasiado por su posible
castigo.
El acceso a los derechos ambientales es
beneficioso pero inadecuado para lograr la
justicia ambiental. A pesar de sus fallas,
Escocia goza de un sistema de planificación
democrático y relativamente abierto, que
regularmente asigna los peores ambientes a
las comunidades más pobres. A pesar de que
todos gozan de iguales derechos de
procedimiento, legales y constitucionales
los resultados son injustos. Por otra
parte, la comprensión colectiva de la
justicia ambiental reconoce las
desigualdades existentes y afirma la
posibilidad de medios colectivos de
corrección.
De ahí la estrategia de la campaña de AT
Escocia por justicia ambiental, que combina
el cabildeo por cambios legislativos con
trabajo directo en y con las comunidades
que sufren los daños. Aprovechando la
experiencia de las comunidades del Sur y
las comunidades negras de Estados Unidos,
AT Escocia ha logrado una comprensión de la
temática de la justicia ambiental, que en
un país pequeño como Escocia ofrece
oportunidades para construir vínculos entre
ambientalistas, activistas de las
comunidades locales y activistas de la
lucha contra la pobreza.
Eurig Scandrett
, AT
Escocia
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