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foodletteresp
14 de Agosto, 2001
Robert B. Zoellik
Representante Comercial de los Estados
Unidos
Oficina Ejecutiva de la Presidencia
Washington, D.C. 20508
CC: Presidente George W. Bush
Michael Moore, Director General de la
OMC
Estimado Sr. Zoellick:
Nos dirigimos a Ud. para expresar nuestro
rechazo al intento de Estados Unidos de minar
la reciente prohibición instituida por Sri
Lanka sobre los organismos genéticamente
modificados, amenazando con tomar medidas en
el marco de la Organización Mundial de
Comercio (OMC). También exigimos que el
retraso en 60 días de su entrada en vigor a
la que se comprometió el gobierno de Sri
Lanka no sea usado como un pretexto para
intentar eliminar la prohibición.
Los gobiernos y ciudadanos deberían tener el
derecho absoluto de determinar el tipo de
precauciones ambientales, de salud y
seguridad en lo que se refiere a agricultura
y temas de alimentación. Sri Lanka no debiera
ser blanco de medidas de control o punitivas
de la OMC por sus esfuerzos por proteger a
sus ciudadanos de los riesgos desconocidos
que presentan los organismos genéticamente
modificados (OGMs) o por objeciones morales
alegadas por sus habitantes.
Sri Lanka y todas las naciones tienen un
fundamento científico para establecer límites
a la proliferación de OGMs en este momento.
Destacados organismos científicos han
advertido que se están realizando más
estudios de los potenciales impactos sobre la
salud y el ambiente. Un estudio que data de
julio de 1999, cuyo co-autor es un científico
de la Agencia Estadounidense de Protección
Ambiental de Estados Unidos sugiere que ahora
existe la posibilidad de someter a pruebas de
reacciones alérgicas a una serie de
variedades de granos genéticamente
modificados. Estas pruebas todavía no se han
realizado. La Academia Nacional de Ciencias
en los Estados Unidos descubrió en un estudio
publicado en el año 2000, “algunas áreas en
que podría mejorarse el proceso de evaluación
de riesgo para plantas transgénicas
protegidas contra plagas*”. En enero de 2001,
expertos de la Organización Mundial de la
Salud de Naciones Unidas emitieron un informe
reclamando procedimientos de prueba más
estrictos para evaluar el potencial
alergénico de los alimentos genéticamente
modificados antes que llegaran al campos y al
mercado.
La toxina bacteriana introducida por
ingeniería genética en el maíz destruye el
sistema digestivo de algunas especies de
insectos, matándolos. En 1999, científicos de
la Universidad de Cornell revelaron que el
polen de este maíz genéticamente modificado
puede matar a las Mariposas Monarca, una
especie que no es considerada plaga. Los
resultados de este estudio de laboratorio han
sido desde entonces confirmados en un estudio
de campo que continúa actualmente en la
Universidad Estatal de Iowa. Otros estudios
cuestionan los resultados, pero la falta de
acuerdo científico argumenta a favor de la
realización de más estudios y de mayor
precaución.
Sri Lanka y todas las naciones cuentan con
una base legal para la imposición de límites
a la proliferación de OGMs en este momento.
Un buen ejemplo de la difícil, si no
imposible tarea de establecer
reglamentaciones para evitar la polución
genética creada por la liberación de OGMs no
deseados es la reciente omisión, por parte de
la Aventis CropScience y de los organismos
reguladores de Estados Unidos en cuanto a
impedir la liberación comercial de la
variedad StarLink de maíz GM. A pesar de no
haber sido nunca aprobado para consumo
humano, el StarLink contaminó millones de
toneladas de maíz. Provocó enormes pérdidas
en los mercados exportadores y una caída del
valor de toda la cosecha de maíz,
perjudicando a todos los productores de maíz
de los Estados Unidos. A causa de esta
liberación fueron contaminadas más de 80
marcas de semillas de maíz que supuestamente
no contenían StarLink. Más recientemente
fueron encontrados genes de StarLink en maíz
blanco, considerado anteriormente por los
fabricantes de alimentos como una variedad de
maíz libre de esta contaminación genética.
Sri Lanka y las demás naciones tienen
fundamentos para tomar medidas de precaución
para prevenir similares liberaciones al
ambiente de OGMs.
Sri Lanka y muchas naciones tienen un
fundamento moral para establecer límites a la
proliferación de OGMs en este momento.
Algunos OGMs plantean problemas moralmente
irreconciliables. Por ejemplo, la inserción
de genes humanos en el pez tilapia hace
inaceptable este OGM para los practicantes de
algunas religiones en Sri Lanka.
En especial encontramos que las críticas del
gobierno de los Estados Unidos están fuera de
lugar, en la medida que sus propios gobiernos
federales, estatales y locales ejercen
controles reguladores en lo que tiene que ver
con agricultura y alimentación. Estos
esfuerzos de protección del ambiente, la
salud y seguridad incluyen una moratoria
sobre las especies acuáticas modificadas
genéticamente en Maryland; una prohibición de
las granjas industriales en Dakota del Sur; y
la exclusión de alimentos irradiados de la
normativa federal de etiquetado de alimentos
orgánicos. Además, la Ley Federal sobre
Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas
(FIFRA) Sec. 24. [136v] (a) permite a los
estados en los Estados Unidos regular el uso
de plaguicidas de forma más estricta que el
gobierno federal.
Estados Unidos permite claramente a sus
propios gobiernos locales y estatales tomar
posiciones diversas en lo que se refiera a
agricultura y temas de alimentación que
consideren importantes. La crítica a la
posición de Sri Lanka refleja entonces un
doble discurso cuando se refiere al derecho
de otros gobiernos y ciudadanos a determinar
sus prácticas propias. Consideramos que sería
un acto de total hipocresía por parte de los
Estados Unidos o cualquier otra nación el
iniciar un procedimiento dentro de la OMC
contra Sri Lanka. Por lo tanto, las
organizaciones abajo firmantes exhortan a
Usted a abstenerse de impugnar o apoyar a
otros países a impugnar la prohibición sobre
los OGMs recientemente implementada en Sri
Lanka.
Sinceramente,
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