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diciembre 2004   

 

calentamiento global y refugiados climáticos en las naciones del pacífico

amigos de la tierra australia

Los aproximadamente siete millones de habitantes de los 22 pequeños Estados insulares del Pacífico tienen una preocupación común: que el cambio climático torne inhabitable su tierra natal. El cambio climático y el ascenso del nivel del mar son amenazas graves para estos pueblos, y los efectos sobre la seguridad alimentaria y el abastecimiento de agua potable ya se están sintiendo, al igual que en la esfera de la salud humana. La potencial desaparición total de Tuvalu en las próximas décadas, cuestiona el valor que le da el mundo al derecho soberano de las naciones insulares bajas a existir. Éste es uno de los derechos humanos fundamentales, y mientras el mundo discute sobre reducciones menores de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, el destino de los habitantes de las islas del Pacífico se juega a la ruleta.

La nación de Tuvalu, en el Pacífico, donde los atolones sobresalen en promedio 2,5 metros sobre el nivel del mar, ha ganado notoriedad a nivel mundial como una de las naciones más vulnerables al cambio climático. Sin embargo, todas las islas del Pacífico han sido arrasadas por un incremento sostenido en la frecuencia y severidad de los ciclones en los últimos años, como el ciclón Heta, por ejemplo, que en enero de 2004 destruyó casi completamente la infraestructura de Niue cerca de Papua Nueva Guinea.

Las inundaciones cada vez más extendidas, que ya se experimentan en Tuvalu durante la marea alta, así como los impactos de los eventos climáticos extremos sobre la infraestructura, la seguridad alimentaria y el abastecimiento de agua potable pueden potencialmente tornar inhabitables a algunas naciones en un futuro cercano. Resulta evidente que las consecuencias del cambio climático no son simplemente ambientales, sino sociales, culturales y económicas.

El cambio climático también nos enfrenta a dos problemas nuevos que requieren atención inmediata: ¿qué suerte corre la gente desplazada por el calentamiento global?. Y ¿qué suerte corre la soberanía de las naciones cuyos suelos deben ser abandonados? A medida que más y más gente ve como su tierra natal se torna inhabitable, muchos tendrán que huir y se convertirán en “personas y pueblos ecológicamente desplazados”.

las dimensiones sociales del cambio climático

Si bien el concepto de refugiados ambientales no es nuevo (el término ha estado en uso desde finales de la década de 1940), los refugiados climáticos son un fenómeno emergente. En su Informe sobre Desastres Mundiales de 2001, la Cruz Roja Internacional sugería que 25 millones de personas (casi un 58% de los refugiados existentes en el mundo) podían ser refugiados ambientales. Estas personas escapan de una multitud de alteraciones, y al parecer el calentamiento global es una de ellas.

Sin embargo, si los modelos y tendencias actuales son acertados, incluso estas cifras intimidantes serían insignificantes en comparación con lo que posiblemente pueda ocurrir en el futuro cercano. Norman Myers, un experto de la Universidad de Oxford en el tema de los refugiados climáticos, sostiene que podría haber 150 millones de refugiados ambientales en movimiento en un plazo de 50 años, hasta 1 millón de los cuales podrían ser de las islas del Pacífico. Otros investigadores han sugerido cifras más altas, con algunos estimativos que alcanzan los 400 millones de personas desplazadas para mitad de siglo. Estas personas no son actualmente reconocidas como tales por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), y por ende no recibirán ninguna protección o apoyo particular una vez que se vean desplazadas.

ampliar los derechos

Si bien la definición consagrada en la Declaración Universal de Derechos Humanos es aún un punto de referencia vital para asegurar la dignidad básica de todas las personas, es necesario ampliar el concepto de derechos humanos para incluir nuevos temas y problemas en evolución en el siglo XXI, tales como el reconocimiento del concepto de deuda ecológica y de la deuda de carbono que le adeuda el Norte hiper-consumista al resto del mundo. En términos prácticos, esto significará el reconocimiento del fenómeno de los refugiados climáticos por parte de los gobiernos nacionales y de entidades como el ACNUR.

Mientras que el Norte tendrá que trabajar con las comunidades afectadas en el Sur (a través del reconocimiento de la deuda ecológica, más y nuevas formas de ayuda externa y la transferencia de tecnologías sustentables y apropiadas), el reconocimiento de la condición de refugiados climáticos marcará la “adaptación” definitiva al calentamiento global. Si bien hay conciencia creciente de que ésta debe ser una medida a la que se recurra en última instancia, es decir una opción para cuando hayan fracasado todos lo intentos de adaptación a las condiciones locales alteradas, será necesaria mucha planificación previa para implementar estructuras que permitan brindar asistencia a las personas que necesitan desplazarse, en caso que el calentamiento global torne su existencia actual insostenible. En ese sentido, hay que reconocer el esfuerzo de Nueva Zelanda/Aotearoa en el programa de migración que ha negociado con Tuvalu, que le permitirá a la mayoría de la población tuvaluana reubicarse en Nueva Zelanda en los próximos años, según un cronograma pautado por etapas.

Como lo señalara el activista tuvaluano Siuila Toloa, cuando el cambio climático obligue a pueblos enteros a mudarse como refugiados, esas naciones corren potencialmente el riesgo de perder su soberanía y costumbres tradicionales. Los tuvaluanos son fuertemente dependientes de su entorno ecológico inmediato para su subsistencia, y ya están notando una caída creciente en sus cosechas tradicionales debido a la invasión del agua salada, así como capturas menguadas de recursos marinos. La consecuente dependencia de alimentos importados procesados –que a su vez están asociados a enfermedades propias de un estilo de vida determinado, tales como la hipertensión y la diabetes—pone en riesgo la salud y la seguridad alimentaria.

problemas de soberanía

El activista ambiental samoano Fiu Mataese Elisara ha puesto de manifiesto el hecho que todas las naciones del Pacífico tienen derecho a existir como naciones soberanas sobre tierras tradicionales, en lugar de ser forzadas a abandonar sus tierras debido al calentamiento global. Este derecho está consagrado en el artículo 15 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, donde consta que todos los pueblos tienen derecho a una nacionalidad.

¿Qué implica para la soberanía el hecho que las naciones pierdan todo o parte de su territorio, incluidas sus aguas territoriales, a manos del cambio climático?. Si bien un grupo de tuvaluanos ha diseñado un plan para comprar una isla cercana a Fiji para reasentarse, ¿qué pasará con su derecho de soberanía una vez que abandonen sus tierras tradicionales? Es una práctica común que los refugiados sean “incorporados” como ciudadanos de las naciones receptoras en las que se asientan permanentemente. Pero se puede argumentar que estamos frente a una situación sin precedentes en la cual naciones enteras pueden desaparecer como países soberanos. Muchos aspectos de la legislación nacional e internacional tendrán que ser puestos a prueba y adaptados en los próximos años para enfrentar este problema.

Tal como lo señala Siuila, “la mayor parte de los emprendimientos en los países desarrollados se realizan a costa del medioambiente”, y en el caso del cambio climático los impactos se sentirán fundamentalmente en las comunidades del Sur. Las decisiones nacionales con relación a los modelos de desarrollo, infraestructura y energía tienen por tanto una dimensión inherente de derechos humanos a tener en cuenta. Las palabras de Siuila son también un recordatorio oportuno de que los países del Norte deben reducir su consumo de recursos naturales para evitar la pérdida de soberanía de los pequeños Estados insulares y otras naciones del Sur sumamente vulnerables.

más información:
Amigos de la Tierra Australia: www.foe.org.au/climate
www.foe.org.au/population

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