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España, el único país de la UE que
planta cultivos modificados
genéticamente con fines comerciales, ha
estado plantando transgénicos durante
seis años. A partir de 1998 se han
cultivado cada año unas 25.000
hectáreas con una variedad de maíz
modificado genéticamente (Bt 176)
vendido por la empresa suiza de
biotecnología Syngenta. Se modificó el
maíz para que resista al barrenador de
tallo europeo, un insecto
potencialmente peligroso para el
maíz
El cultivo de variedades
transgénicas de maíz en España se está
llevando a cabo con una total falta de
información. No existen datos oficiales
sobre los lugares o superficie exacta
de las plantaciones con cultivos
transgénicos, ni ha habido análisis
independientes de los resultados de
esos cultivos modificados genéticamente
o de sus posibles repercusiones
negativas para el medio ambiente o la
agricultura en general. Además, la
introducción de cultivos transgénicos
se ha dado en una atmósfera de
secretos, sospechas y miedo en las
zonas rurales, donde los agricultores y
las cooperativas no quieren hablar
abiertamente por miedo a perder empleos
o mercados.
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Los pocos estudios independientes disponibles
demuestran que las plagas pueden sobrevivir
con maíz Bt, y esto significa que pueden
volverse resistentes al mismo. Esto plantea
dudas sobre la eficiencia a mediano plazo de
los cultivos transgénicos como solución al
problema de las plagas, y amenaza la eficacia
de uno de los plaguicidas naturales
utilizados en la agricultura orgánica. Las
repercusiones del maíz transgénico sobre los
insectos que no son plaga y los ecosistemas
del suelo siguen sin conocerse. Lo mismo
ocurre con los efectos de los genes de
resistencia a antibióticos en animales y
humanos, simplemente porque no se ha llevado
a cabo ningún control ni monitoreo
independiente de estos aspectos.
contaminación
silenciosa
En 2001 se anunciaron dos casos de
contaminación genética que probablemente
representan apenas la punta del iceberg. Sin
medidas establecidas para impedir la
contaminación genética y sin posibilidad de
que los agricultores de cultivos no
transgénicos sepan dónde se encuentran los
campos plantados con transgénicos, es de
esperar que ocurra transferencia de material
modificado genéticamente de los cultivos
transgénicos a los cultivos no transgénicos.
Sin embargo, la ausencia de monitoreo y el
clima de miedo que le impide a los
agricultores admitir la contaminación
genética inciden de manera determinante en
que se desconozca la extensión de la
contaminación.
No se ha demostrado que las variedades
transgénicas cultivadas en España den mejores
resultados que los cultivos convencionales,
ni que sean necesarias, ni que sean útiles
para el control de plagas. Los estudios han
demostrado que el rendimiento del maíz
transgénico es sustancialmente menor al
rendimiento de las variedades convencionales
comparables. Por ejemplo, un estudio informó
que en 1999 el maíz transgénico registró un
rendimiento 25% más bajo que la variedad
convencional más rendidora. Además, según el
grupo de trabajo del gobierno de España sobre
plaguicidas, la incidencia del barrenador de
tallo en España es “baja” y “no justifica la
utilización de estas variedades
transgénicas”
. El aspecto más inquietante de la
introducción del maíz transgénico en España
son las consecuencias sociales. Aunque nunca
se las ha encarado como un problema real,
entre estas se cuentan el daño económico
debido a la contaminación por transgénicos,
los problemas asociados de responsabilidad
legal entre los agricultores y la pérdida del
derecho a elegir de consumidores y
agricultores.
Seis años de cultivos transgénicos en
España demuestran que la introducción de
estas nuevas variedades de plantas no ha
contribuido a la construcción de un modelo
agrícola sustentable. Su pobre desempeño
agronómico sin resultados impresionantes y
las consecuencias negativas (como la
contaminación genética y la resistencia a las
plagas) nos indica que debería dejarse de
plantar cultivos transgénicos, puesto que no
son sustentables económica ni ambientalmente.
Además, está claro que los cultivos
transgénicos están generando nuevos problemas
para los agricultores, para sectores
empresarios específicos y para los
consumidores.
más información:
Amigos de la Tierra España:
www.tierra.org/transgenicos/pdf/Algranoingle
s03-08.pdf
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