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“
Este es el
peor caso del mundo de contaminación con
material modificado genéticamente, porque
ocurrió en el lugar de origen de un cultivo
muy importante. Está confirmado. No caben
dudas al respecto
.”
Jorge Soberón, secretario de
la Comisión Nacional para la Biodiversidad de
México, abril de 2002.
México es centro de origen del maíz, donde
se encuentra la mayor diversidad de este
cultivo. Desde que empezaron a
comercializarse los cultivos transgénicos en
Estados Unidos, han surgido muchas
preocupaciones en el vecino México en cuanto
a la posible contaminación del maíz mexicano.
Las comunidades indígenas y campesinas
locales han desarrollado variedades de maíz a
lo largo de miles de años, y el maíz es una
de las reservas clave de material genético
para el mejoramiento vegetal, la base de la
seguridad alimentaria. La diversidad del maíz
es clave para las comunidades campesinas y
para los fitomejoradores, y es necesaria para
mejorar la calidad y la productividad de los
cultivos de maíz del mundo entero. México
alberga también la colección de semillas de
maíz en peligro de extinción más importante
del mundo.
En 2001, la superficie cultivada con maíz
transgénico en EE.UU. superaba los 20
millones de acres, constituyendo más del 50%
de todo el maíz cultivado en el país. Varios
casos de contaminación transfronteriza han
demostrado que los transgénicos ilegales
pueden cruzar fácilmente las fronteras y
terminar en otro país. Por ejemplo, el maíz
StarLink terminó contaminando la oferta
alimentaria en Japón, Corea del Sur y
Bolivia.
En 2001, un artículo científico publicado
en la revista Nature informó que en dos
estados mexicanos (Oaxaca y Puebla) había
variedades tradicionales de maíz contaminadas
con ADN de maíz modificado genéticamente.
Cultivar maíz transgénico es ilegal en
México.
Se sospecha que la fuente de contaminación
es Estados Unidos, puesto que este país
exporta a México grandes cantidades de maíz
para alimentación humana y animal. Se cree
que algunos agricultores mexicanos sembraron
el maíz transgénico estadounidense destinado
a la alimentación humana y animal sin saber
que había sido modificado genéticamente.
A pesar de la gravedad de este caso de
contaminación genética, todavía no hay un
plan de acción claro para enfrentarla, ni
para impedir que vuelva a ocurrir. Además,
los controles realizados por la sociedad
civil en más de 130 comunidades locales de
México concluyeron que hubo contaminación
genética en nueve estados, siete más que los
que mostraba la investigación inicial. Las
organizaciones dicen haber identificado maíz
transgénico StarLink, que no está autorizado
para el consumo humano.
fuente y más información:
Grupo de Acción sobre Erosión,
Tecnología y Concentración (ETC):
www.etc.org
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