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paraíso destrozado
proyecto camisea en perú
“En el pasado, la Shell trabajó aquí y
casi todos nosotros morimos por las
enfermedades, [...]. Sabemos que si otra
compañía viene a trabajar aquí, destruirá
nuestros ríos y nuestras tierras. Los ríos
serán contaminados, los peces morirán y los
animales escaparán. Ministro, queremos
preguntarle qué vamos a comer cuando los ríos
estén muertos y los animales hayan escapado.
[...] No queremos que las compañías vengan a
trabajar aquí, queremos agua limpia y una
vida tranquila y pacífica.”
Delegación del pueblo indígena Nahua ante el
gobierno peruano, tomado de un comunicado de
prensa de Amazon Watch de noviembre de
2003.
corporaciones halliburton [EE.UU.]
hunt oil [EE.UU.] pluspetrol
[Argentina]
Un anciano tradicional
de la comunidad indígena Shivankoreni,
Perú.
El proyecto de extracción de gas Camisea
en Perú es actualmente el proyecto más
perjudicial de la cuenca del Amazonas.
Ubicado en el remoto valle Urubamba en la
región sudeste de la Amazonía peruana, este
proyecto de US$ 1,6 mil millones de dólares
incluye dos gasoductos que van hasta la costa
peruana atravesando una “zona crítica” de
biodiversidad del Amazonas considerada por
los ecologistas como el “último lugar de la
tierra” que se podría perforar para extraer
combustibles fósiles. Casi el 75% de las
operaciones de extracción de gas están
ubicadas en una reserva estatal para pueblos
indígenas -que viven con escaso o ningún
contacto con el mundo exterior- que han sido
contactados a la fuerza por los consorcios de
Camisea, lo que constituye una violación de
sus derechos reconocidos a nivel
internacional. Este gasoducto también
atraviesa uno de los bosques tropicales más
prístinos del mundo, hogar de los pueblos
indígenas Nahua, Kirineri, Nanti, Machiguenga
y Yine. Se está construyendo una planta
procesadora de gas en la costa peruana dentro
de la zona de amortiguación de una reserva
marina de importancia internacional.
Las dos grandes compañías estadounidenses
involucradas en este proyecto son Halliburton
y Hunt Oil, ambas vinculadas desde hace mucho
tiempo con la administración Bush- Cheney. En
la fase final del proyecto, Halliburton
piensa construir una planta procesadora de
gas, y la compañía Hunt Oil con sede en
Texas, construirá una planta para licuar gas
natural que exportará a EE.UU. La mitad del
gas producido por el proyecto Camisea se
enviará a EE.UU. para abastecer los mercados
de energía de la costa oeste. Esta inundación
de gas barato podría debilitar las
iniciativas de energía renovable del estado
de California.
El otorgamiento de la concesión para este
proyecto fue un requisito previo para que
Perú pudiera recibir préstamos del Fondo
Monetario Internacional en la década de 1990.
Ahora el proyecto está avanzando
aceleradamente para cumplir con su fecha
límite de finalización programada para agosto
de 2004. Encabezadas por la argentina
PlusPetrol, compañías sin experiencia y con
antecedentes ambientales deficientes han
seguido adelante con la construcción, sin
demostrar ni voluntad ni capacidad para
evitar los graves impactos ambientales y
sociales que afectan actualmente a toda la
población local. La supervisión del gobierno
es débil, y los organismos financiadores del
proyecto parecen no tener ni capacidad ni
ganas de poner en práctica las normas
internacionales necesarias para detener la
devastación.
Criticas a Camisea
En lo que constituyó una gran de la campaña,
el Banco Estadounidense de Exportaciones e
Importaciones (Ex-Im Bank) se rehusó a
financiar el proyecto en agosto de 2003,
siendo la primera vez que el Directorio del
Ex- Im Bank rechazó un proyecto por razones
ambientales. Sin embargo, pocos días después,
el proyecto obtuvo un préstamo del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), a pesar
de que no cumple con las exigencias de las
normas internacionales, que prohíben el
ingreso en tierras de pueblos indígenas no
contactados y exigen eliminar la terminal de
exportación propuesta en la zona de la
Reserva marina de Paracas protegida por la
Convención de Ramsar.
La negativa del Export-Import Bank y de la
Corporación de Inversiones Privadas en el
Extranjero (Overseas Private Investment
Corporation - OPIC) de financiar el proyecto
Camisea y el reciente retiro de Citigroup
como asesor financiero, configuran nuevos
síntomas de que el proyecto representa serios
riesgos financieros, ambientales y sociales.
Ya existen informes de que el proyecto ha
causado erosión y contaminación masiva y que
en su implementación se han utilizado
tácticas para generar divisiones en las
comunidades. El experto ambiental
internacional Dr. Robert Goodland ha sugerido
llevar adelante una investigación sobre las
acusaciones que afirman que el contacto
iniciado por el proyecto está afectando
negativamente a los grupos indígenas
aislados, que carecen de inmunidad ante
enfermedades respiratorias y
gastrointestinales comunes.
Camisea ha sido el centro de críticas
generalizadas; celebridades y activistas,
entre los que se incluyen Sting y Bianca
Jagger han participado públicamente en la
campaña para detener la financiación pública
de este proyecto. La sociedad civil
continuará vigilando la evolución de este
proyecto, así como los futuros intentos de
nuevas iniciativas en esta parte prístina del
mundo.
Más información:
Amigos de la Tierra EE.UU:
www.foe.org/camps/intl
Amazon Watch:
www.amazonwatch.org/amazon/PE/camisea
Bank Information Center:
www.bicusa.org
Comunicación Intercultural para un mundo más
humano y diverso
www.servindi.org/sp/noticias/Noticias_2005/actualidad_18.htm
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