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envenenando una isla
mina de oro Lihir en Papúa Nueva
Guinea
"la bellaza natural del lugar debe ser
preservada. Yo sé que a esa bahia, es uno de
los lugares adonde llega la tortuga laúd a
poner sus huevos, pero ahora no sucede más.Y
tambien sé, debido al volcán, las sylvestres
antes vivían alli y los popladores solían
vender sus huevos ,pero ya no. Todas esas
cosas ya no están, fueron destruidos."
entrebista con el Padre Clement Taulam, Isla
Lihir, 2000.
"El mar se acerca mucho y se mete
entre los árboles. Dos veces en los últimos
años una ballena murió en nuestras costas. Es
realmente dificil, nunca había pasado eso. La
gente no lo entiende y se pregunta si todo
eso será el afecto de los desechos
mineros."
Jacklyn Membup, ex trabajadora minera y
local residente
© siman
divecha,mpi
corporación rio tinto [reino
unido]
En la isla Lihir en Papúa Nueva Guinea,
las montañas se elevan abruptamente desde el
mar, y la costa está bordeada por arrecifes
de coral. Los habitantes de Lihir son un
pueblo matriarcal y amante de la paz, y
cuando se ven enfrentados a conflictos pintan
sus caras con barro o carbón y entregan a los
infractores una planta “gorgor” que simboliza
su deseo de discutir el problema.
Tradicionalmente los bienes y servicios se
han intercambiado en forma gratuita entre los
isleños, sin intercambio de dinero. Sin
embargo, desde que en 1985 una subsidiaria de
Rio Tinto abrió en la isla una enorme mina de
oro contaminante, las máscaras de barro y los
gorgor se han convertido en moneda corriente,
y el trueque ha sido reemplazado por
transacciones con dinero en efectivo.
La mina de oro de Lihir, que funciona
desde 1997 es una mina a cielo abierto
ubicada dentro de un antiguo volcán. El oro
se extrae de la roca con cianuro, y los
desechos -compuestos por partículas de roca
triturada, solución residual, cianuro y otros
minerales tóxicos- se vierten directamente en
el mar a través de una tubería submarina. La
mina generará aproximadamente 84 millones de
toneladas de desechos mineros y 300 millones
de residuos de roca a lo largo de sus 17 años
de vida útil. El oro sin procesar extraído de
la mina se exporta y se usa en joyería.
La Corporación para la Inversión Privada
en el Extranjero de los Estados Unidos (US
Overseas Private Investment Corporation) se
negó a apoyar el proyecto. Sin embargo, entre
los financiadores de Lihir cuando se
construyó la mina, se encontraba el Banco
Mundial, dos agencias de créditos a las
exportaciones y el Banco Europeo de
Inversiones. La fundamentación del Grupo
Banco Mundial para financiar el proyecto fue
que proporcionaría ingresos por exportaciones
al país, los que se traducirían finalmente en
beneficios para los pobladores de Papúa Nueva
Guinea. Esto, a pesar de que el gobierno del
país es uno de los más corruptos del
mundo.
desechos ambientales y
sociales
La mina ha tenido profundos efectos
sociales, principalmente debido a la
afluencia masiva de trabajadores provenientes
de otras áreas. La población de la isla Lihir
creció de 6.000 habitantes antes de la
apertura de la mina, a más de 11.000 hacia
fines de 2001. Antes del inicio de
operaciones de la mina, la isla estaba
relativamente aislada del resto de Papúa
Nueva Guinea, con apenas algunos caminos y
una pista de aterrizaje pequeña. Actualmente,
en cambio, cuenta con un aeropuerto
importante y una carretera de circunvalación
construida conjuntamente por la mina y el
gobierno. Por otra parte, la mayoría de los
propietarios de tierras han abandonado la
agricultura de subsistencia tradicional y sus
hijos han perdido interés en los
cultivos.
Una visita al proyecto en abril de 2003,
programada en el marco de la Evaluación de
Industrias Extractivas del Banco Mundial no
tuvo mucho éxito. Según las propias palabras
de los evaluadores, “el equipo estuvo muy
poco tiempo en cada sitio, y no le fue
posible entrevistar a miembros independientes
de las comunidades, con excepción de unos
pocos elegidos por las compañías. El equipo
contó con poca información sobre los
principales temas ambientales y sociales
relacionados con cada proyecto antes de
iniciar la visita.” [...][...]No obstante el
informe de la evaluación de industrias
extractivas logró concluir que “las tensiones
sociales prevalecen en la isla en tanto
ocasionalmente tienen lugar conflictos
importantes entre los que tienen y los que no
tienen. Se ha producido un aumento
considerable del consumo de alcohol dentro de
la comunidad, con el desarrollo consiguiente
de delitos relacionados con el alcohol y
otros problemas, como el aumento de la
ruptura de matrimonios y de las relaciones
tradicionales.”
Por cierto, han aparecido nuevos programas
de desarrollo de recursos humanos, escuelas,
hospitales, transporte y viviendas. Pero
Lihir es un ejemplo perfecto de la generación
de dependencia de las corporaciones: la
comunidad depende en gran medida de la mina
para el suministro de los servicios públicos
básicos, y será difícil romper este ciclo
después del cierre de la misma.
Lamentablemente es poco probable que el
gobierno se haga cargo del suministro de los
servicios a estas comunidades remotas.
El vertido de los desechos de la mina en
el océano a través de la eliminación
submarina de desechos mineros tendrá
indudablemente impactos a largo plazo para la
ecología costera. La compañía ya ha
reconocido que este vertido en el océano ha
estado asfixiando organismos vivos en el
fondo del océano. Los isleños señalan que hay
menos conchas de mar, más peces muertos, y se
quejan de irritación en la piel. De hecho la
eliminación submarina de desechos está
prohibida en muchos países por el Convenio de
Londres sobre la prevención de la
contaminación del mar por vertido de desechos
industriales, del cual Papúa Nueva Guinea es
país signatario.
Los pobladores de Lihir exigen más
información sobre lo que sucede en la isla y
desean que se realice un control
independiente de los impactos de la
eliminación de desechos sobre el mar y la
pesca. Actualmente, el Banco Mundial está
presionando al gobierno de Papúa Nueva Guinea
para que cambie radicalmente su código de
minería. Debería asegurar que los pobladores
de Papúa Nueva Guinea logren expresar su
opinión en este proceso, y que sus demandas
sean tenidas en cuenta.
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