escocia: agua escocesa, una compañía
privada bajo control público
A Escocia no le falta agua. Sin embargo,
las regulaciones de la UE sobre la calidad
del agua potable forzaron al poder
ejecutivo escocés a reconsiderar la forma
en que se gestiona el agua en Escocia. Su
respuesta ha sido una privatización parcial
de la industria del agua atrayendo
inversiones extra, lo que ha ayudado -por
ejemplo- a resolver el problema del vertido
de aguas servidas sin tratar en el
océano.
No obstante, en rigor Scottish Water
sigue siendo una empresa de propiedad
pública. La mayoría de sus acciones le
pertenecen al estado y responde ante el
Parlamento escocés. Scottish Water está
también bajo una regulación estricta: la
del Comisionado de la Industria del Agua,
la Reguladora de Calidad del Agua Potable,
la Agencia de Protección Ambiental Escocesa
y el Ejecutivo de Salud y Seguridad.
Sin embargo, la nueva compañía redujo
drásticamente su plantilla laboral y los
precios han aumentado, aunque
fundamentalmente para el sector industrial
más que para el sector doméstico. Aparte
del aumento de los precios, no ha habido
mucho incentivo para reducir el consumo de
agua. No existe un derecho al agua
legalmente garantizado en Escocia, pero en
la práctica Scottish Water no puede
desconectar a la gente por no pagar.