brasil: plantar – privatizando el
clima y la tierra para el lucro
El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL)
es una de las estrategias de reducción de
carbono desarrolladas bajo el Protocolo de
Kioto. Se supone que un proyecto MDL debe
ser un proyecto de desarrollo sustentable
que teóricamente reduzca o neutralice las
emisiones globales de dióxido de carbono
(CO2). La institución que implemente un
proyecto MDL gana, como parte del
Protocolo, créditos de carbono que puede
vender a las industrias o países
contaminantes, generalmente con del Norte,
que hayan aceptado asumir una reducción de
sus emisiones. Entre los proyectos MDL se
incluyen la extracción de metano de los
rellenos sanitarios, represas
hidroeléctricas, plantaciones de
monocultivo de árboles y proyectos de
sustitución de los combustibles basados en
el carbono -como el carbón o los derivados
de petróleo- por fuentes alternativas.
Brasil ha sido identificado como un país
con gran potencial para el desarrollo de
proyectos MDL, y ya tiene varios proyectos
de este tipo en curso. Un ejemplo de MDL en
la región de Minas Gerais es un polémico
proyecto auspiciado por el Fondo Prototipo
de Carbono (PCF) del Banco Mundial. Una
empresa llamada Plantar S.A. reclama
créditos de carbono por no sustituir el
carbón vegetal que utiliza en la producción
de hierro colado por carbón de piedra.
Además de este componente de “evitar la
sustitución de un combustible”, el proyecto
Plantar reclama también créditos por el
carbono que será absorbido temporalmente
por sus 23.000há de plantaciones de
monocultivo de eucalipto, al actuar como
sumideros que absorben carbono de la
atmósfera. El eucalipto se quema para
producir el carbón que funde el hierro,
pero actualmente solamente un 50% del
carbón proviene de las plantaciones propias
de Plantar y una gran cantidad del carbón
restante se compra a fuentes locales. Esto
ha incrementado la presión sobre los
bosques nativos, donde debido a la demanda
de la industria del hierro colado, la
cosecha raramente es sustentable, y en
muchos casos es ilegal.
El Banco Mundial ha decidido apoyar a
Plantar, a pesar de no existir evidencia
concluyente en los estudios científicos que
demuestre la capacidad efectiva de las
plantaciones de monocultivo de árboles de
secuestrar el CO2. Según algunos estudios,
estas plantaciones producen en realidad más
emisiones de CO2 de las que absorben,
mientras que otros concluyen que sólo los
ecosistemas de bosque establecidos, como
los bosques húmedos, son capaces de
absorber y almacenar carbono. Por otra
parte, el carbono no está realmente
almacenado en las plantaciones, y en el
caso de Brasil, los eucaliptos se cosechan
en ciclos de 7 años y al ser quemados
liberan nuevamente el CO2 a la atmósfera,
un elemento que no se tiene en cuenta en
proyectos como Plantar. Además, el laboreo
de los suelos durante la plantación también
libera CO2. Para agravar el problema, a
menudo las plantaciones desplazan bosques
nativos, con la consiguiente perturbación
de los ecosistemas locales y la degradación
de la biodiversidad.
En el caso de Plantar, estaba en juego
algo más que una empresa que intenta sacar
provecho del cambio climático, plantando un
desierto verde autodestructivo de árboles
de eucalipto. En marzo de 2003, un grupo de
más de 50 sindicatos, iglesias,
representantes locales, académicos,
organizaciones por los derechos a la tierra
y de derechos humanos, entre otros,
protestaron contra Plantar.
Plantar S.A. se instaló en Minas Gerais
en los años sesenta y setenta durante la
dictadura militar, aprovechando los
atractivos incentivos impositivos . La
mayor parte de las tierras detentadas por
Plantar y otras corporaciones que se
trasladaron al área son tierras devolutas,
es decir no han sido escrituradas y son
propiedad del Estado. De acuerdo a la ley
brasileña, las empresas no pueden adquirir
este tipo de tierras, solo los campesinos.
Aún así, con registros fraudulentos en las
oficinas de registros y mediante contratos
de “arriendo” con el Estado, Plantar logró
adquirir cientos de miles de hectáreas de
tierras devolutas.
Las comunidades locales nunca fueron
consultadas, y los pueblos indígenas y las
comunidades afrobrasileñas Quilombalas, al
igual que miles de campesinos, perdieron
sus tierras, específicamente el cerrado -la
sabana nativa, enormemente rica en
biodiversidadque junto con la agricultura
de subsistencia había satisfecho hasta
entonces todas sus necesidades. Las
plantaciones de ciclo corto que
sustituyeron el medio ambiente natural no
permitieron la sobrevivencia de las
plantas, los animales y los pájaros
nativos, afectando a los mercados locales
de alimentos que dependían antes de los
productos naturales del cerrado. La
industria del hierro todavía utiliza entre
un 15 y un 20 por ciento de la vegetación
nativa del cerrado.
Plantar no solo taló grandes áreas de
bosque, generando desempleo en ese proceso,
sino que la industria de la fundición del
hierro y las plantaciones de eucalipto no
compensaron la pérdida de puestos de
trabajo. Sin embargo, al no tener otra
elección, muchas personas se vieron
forzadas a trabajar para estas industrias.
La empresa no hace nada por sus
ex-trabajadores, muchos de los cuales han
resultado heridos o sufren problemas de
salud. Incluso muchos han muerto como
consecuencia de las muy malas condiciones
de trabajo asociadas a la producción de
carbón vegetal y al cultivo de
eucalipto.
Los grupos locales luchan para recuperar
las tierras y obtener una compensación de
Plantar. Sin embargo, las amenazas y las
tácticas de intimidación utilizadas por la
empresa han hecho que muchos residentes
locales no acepten ser entrevistados por
temor a que se cite su nombre y no figuran
en ningún lugar en los documentos de
proyecto. En el marco del proyecto del
Fondo Prototipo de Carbono, Plantar
adquirirá 23.000 há de tierra adicionales
que se sumarán a la gran extensión que ya
tiene en Minas Gerais, profundizando la
desigualdad existente en la distribución de
la tierra. El movimiento local apeló al
Fondo Prototipo de Carbono sin éxito, y
ahora se está dirigiendo directamente a los
inversores europeos, solicitando que no
coloquen su dinero en este proyecto de
carbono.
A pesar de la destrucción ecológica y el
sufrimiento social que ha causado, Plantar
ha logrado obtener un certificado de manejo
forestal sustentable del Consejo de
Administración Forestal (FSC). Sin embargo,
un informe de 2003 del Movimiento Mundial
por los Bosques, documenta una gran
cantidad de fallas y omisiones presentes en
la evaluación de la certificación del FSC,
de la entidad certificadora Scientific
Certification Services (SCS) que emitió el
certificado. En el caso de Plantar, parece
ser que el FSC prefiere apoyar a las
plantaciones industriales y no a las
iniciativas ecológicas de las comunidades
locales.
En resumen, el caso de Plantar y el
apoyo del PCF del Banco Mundial constituyen
un lúgubre recordatorio de la dirección
hacia donde va el planeta. La privatización
de las tierras para establecer plantaciones
de monocultivo con el objetivo de reducir
la contaminación causada por el norte
industrial, no es un remedio para el cambio
climático. De hecho, solo lo empeora, al
tiempo que en el proceso excluye a los más
pobres y destruye el resto de biodiversidad
que nos queda.
por más información
:
Carbon Trade Watch
:
CDM Watch
:
FASE
(Federación de
Organizaciones para la Asistencia Social y
Educativa):
Movimiento Mundial por los
Bosques
(WRM):
Movimiento de los Sin Tierra
/Movimento Sem Terra: