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  issue 107 link
enero 2005   

 

brasil: plantar – privatizando el
clima y la tierra para el lucro

El Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) es una de las estrategias de reducción de carbono desarrolladas bajo el Protocolo de Kioto. Se supone que un proyecto MDL debe ser un proyecto de desarrollo sustentable que teóricamente reduzca o neutralice las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2). La institución que implemente un proyecto MDL gana, como parte del Protocolo, créditos de carbono que puede vender a las industrias o países contaminantes, generalmente con del Norte, que hayan aceptado asumir una reducción de sus emisiones. Entre los proyectos MDL se incluyen la extracción de metano de los rellenos sanitarios, represas hidroeléctricas, plantaciones de monocultivo de árboles y proyectos de sustitución de los combustibles basados en el carbono -como el carbón o los derivados de petróleo- por fuentes alternativas.

Brasil ha sido identificado como un país con gran potencial para el desarrollo de proyectos MDL, y ya tiene varios proyectos de este tipo en curso. Un ejemplo de MDL en la región de Minas Gerais es un polémico proyecto auspiciado por el Fondo Prototipo de Carbono (PCF) del Banco Mundial. Una empresa llamada Plantar S.A. reclama créditos de carbono por no sustituir el carbón vegetal que utiliza en la producción de hierro colado por carbón de piedra. Además de este componente de “evitar la sustitución de un combustible”, el proyecto Plantar reclama también créditos por el carbono que será absorbido temporalmente por sus 23.000há de plantaciones de monocultivo de eucalipto, al actuar como sumideros que absorben carbono de la atmósfera. El eucalipto se quema para producir el carbón que funde el hierro, pero actualmente solamente un 50% del carbón proviene de las plantaciones propias de Plantar y una gran cantidad del carbón restante se compra a fuentes locales. Esto ha incrementado la presión sobre los bosques nativos, donde debido a la demanda de la industria del hierro colado, la cosecha raramente es sustentable, y en muchos casos es ilegal.

El Banco Mundial ha decidido apoyar a Plantar, a pesar de no existir evidencia concluyente en los estudios científicos que demuestre la capacidad efectiva de las plantaciones de monocultivo de árboles de secuestrar el CO2. Según algunos estudios, estas plantaciones producen en realidad más emisiones de CO2 de las que absorben, mientras que otros concluyen que sólo los ecosistemas de bosque establecidos, como los bosques húmedos, son capaces de absorber y almacenar carbono. Por otra parte, el carbono no está realmente almacenado en las plantaciones, y en el caso de Brasil, los eucaliptos se cosechan en ciclos de 7 años y al ser quemados liberan nuevamente el CO2 a la atmósfera, un elemento que no se tiene en cuenta en proyectos como Plantar. Además, el laboreo de los suelos durante la plantación también libera CO2. Para agravar el problema, a menudo las plantaciones desplazan bosques nativos, con la consiguiente perturbación de los ecosistemas locales y la degradación de la biodiversidad.

En el caso de Plantar, estaba en juego algo más que una empresa que intenta sacar provecho del cambio climático, plantando un desierto verde autodestructivo de árboles de eucalipto. En marzo de 2003, un grupo de más de 50 sindicatos, iglesias, representantes locales, académicos, organizaciones por los derechos a la tierra y de derechos humanos, entre otros, protestaron contra Plantar.

Plantar S.A. se instaló en Minas Gerais en los años sesenta y setenta durante la dictadura militar, aprovechando los atractivos incentivos impositivos . La mayor parte de las tierras detentadas por Plantar y otras corporaciones que se trasladaron al área son tierras devolutas, es decir no han sido escrituradas y son propiedad del Estado. De acuerdo a la ley brasileña, las empresas no pueden adquirir este tipo de tierras, solo los campesinos. Aún así, con registros fraudulentos en las oficinas de registros y mediante contratos de “arriendo” con el Estado, Plantar logró adquirir cientos de miles de hectáreas de tierras devolutas.

Las comunidades locales nunca fueron consultadas, y los pueblos indígenas y las comunidades afrobrasileñas Quilombalas, al igual que miles de campesinos, perdieron sus tierras, específicamente el cerrado -la sabana nativa, enormemente rica en biodiversidadque junto con la agricultura de subsistencia había satisfecho hasta entonces todas sus necesidades. Las plantaciones de ciclo corto que sustituyeron el medio ambiente natural no permitieron la sobrevivencia de las plantas, los animales y los pájaros nativos, afectando a los mercados locales de alimentos que dependían antes de los productos naturales del cerrado. La industria del hierro todavía utiliza entre un 15 y un 20 por ciento de la vegetación nativa del cerrado.

Plantar no solo taló grandes áreas de bosque, generando desempleo en ese proceso, sino que la industria de la fundición del hierro y las plantaciones de eucalipto no compensaron la pérdida de puestos de trabajo. Sin embargo, al no tener otra elección, muchas personas se vieron forzadas a trabajar para estas industrias. La empresa no hace nada por sus ex-trabajadores, muchos de los cuales han resultado heridos o sufren problemas de salud. Incluso muchos han muerto como consecuencia de las muy malas condiciones de trabajo asociadas a la producción de carbón vegetal y al cultivo de eucalipto.

Los grupos locales luchan para recuperar las tierras y obtener una compensación de Plantar. Sin embargo, las amenazas y las tácticas de intimidación utilizadas por la empresa han hecho que muchos residentes locales no acepten ser entrevistados por temor a que se cite su nombre y no figuran en ningún lugar en los documentos de proyecto. En el marco del proyecto del Fondo Prototipo de Carbono, Plantar adquirirá 23.000 há de tierra adicionales que se sumarán a la gran extensión que ya tiene en Minas Gerais, profundizando la desigualdad existente en la distribución de la tierra. El movimiento local apeló al Fondo Prototipo de Carbono sin éxito, y ahora se está dirigiendo directamente a los inversores europeos, solicitando que no coloquen su dinero en este proyecto de carbono.

A pesar de la destrucción ecológica y el sufrimiento social que ha causado, Plantar ha logrado obtener un certificado de manejo forestal sustentable del Consejo de Administración Forestal (FSC). Sin embargo, un informe de 2003 del Movimiento Mundial por los Bosques, documenta una gran cantidad de fallas y omisiones presentes en la evaluación de la certificación del FSC, de la entidad certificadora Scientific Certification Services (SCS) que emitió el certificado. En el caso de Plantar, parece ser que el FSC prefiere apoyar a las plantaciones industriales y no a las iniciativas ecológicas de las comunidades locales.

En resumen, el caso de Plantar y el apoyo del PCF del Banco Mundial constituyen un lúgubre recordatorio de la dirección hacia donde va el planeta. La privatización de las tierras para establecer plantaciones de monocultivo con el objetivo de reducir la contaminación causada por el norte industrial, no es un remedio para el cambio climático. De hecho, solo lo empeora, al tiempo que en el proceso excluye a los más pobres y destruye el resto de biodiversidad que nos queda.

por más información :
Carbon Trade Watch :
CDM Watch :
FASE (Federación de Organizaciones para la Asistencia Social y Educativa):
Movimiento Mundial por los Bosques (WRM):
Movimiento de los Sin Tierra /Movimento Sem Terra:

 

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