costa rica: biopiratería y el caso de
inbio
En octubre de 1989, se creó el Instituto
Nacional de Biodiversidad (INBio), una
asociación privada sin fines de lucro, que
desarrolla actividades de interés público.
Su objetivo era realizar un inventario de
la biodiversidad nacional en el ámbito de
una sola entidad y poner esta información
al servicio del país.
En 1991, en el marco de un negocio de un
millón de dólares, INBio comenzó la venta
de muestras biológicas al gigante
farmacéutico Merck. Los términos del
contrato se mantuvieron en secreto, a pesar
de que INBio estaba negociando bienes
públicos. Por otra parte, el contrato no
hacía mención a algunos temas importantes
para el país, tales como el número de
muestras incluidas, el porcentaje de las
regalías que eventualmente corresponderían
al país, la propiedad de las patentes, los
impactos de las patentes sobre las
comunidades locales y la posible erosión de
la soberanía.
La relación entre INBio y el sector
corporativo continuó con un contrato con
Diversa Corporation en 1995, que fuera
renovado en 1998. Presentado en una
conferencia de prensa del CDB como un
ejemplo de acceso a los recursos genéticos
y de distribución de los beneficios
generados por los mismos, el contrato
permitió a ambos socios la recolección de
muestras de microorganismos en manglares,
arrecifes de coral, suelos de bosques y
otras ubicaciones. Diversa buscaba enzimas
y proteínas estructurales que pudieran
usarse en biotecnología, la protección de
cultivos y productos farmacéuticos. Bajo
los términos del contrato, todas las
secuencias de ADN que INBio aislara para
Diversa serían propiedad de Diversa. A
cambio, Diversa pagaría el salario de al
menos un miembro del personal de INBio,
permitiéndole utilizar tecnología de su
propiedad para la recolección de muestras.
Por otra parte, INBio recibiría un canon
por propiedad intelectual en caso de que
Diversa otorgara licencias sobre un
producto basado en las muestras obtenidas
por INBio.
Debe cuestionarse si éste fue un negocio
justo. El CDB no dijo nada sobre si habrá
mecanismos de control para determinar la
existencia de productos derivados de las
muestras de biodiversidad que fueron objeto
de apropiación. Tampoco cuestionó el
significado que podría tener la
privatización de la biodiversidad para los
países pobres, en términos de su cultura,
su visión del mundo, o al menos en términos
de su capacidad de investigación.
Desde 1999, INBio ha recibido apoyo
financiero del Banco Inter Americano de
Desarrollo para iniciar cursos de
capacitación para que las compañías puedan
desarrollar la investigación y venta de
productos farmacéuticos obtenidos de
hierbas, cortezas de árboles y otros
materiales vegetales naturales. El
resultado final ha sido el desarrollo de
compañías para la venta de cápsulas en el
mercado doméstico para el tratamiento de
enfermedades benignas como dolor de
estómago y acné. Las cápsulas básicamente
contienen lo que los curanderos
tradicionales han ofrecido a sus pacientes
durante miles de años. Con fondos de una
institución financiera internacional, INBio
utiliza las plantas nativas y el
conocimiento tradicional para promover su
apropiación en manos de una serie de
compañías.
Estos ejemplos exitosos de biopiratería
están llenos de promesas incumplidas y
promueven un modelo de desarrollo que es
muy ajeno a las necesidades de la sociedad
y a la protección del medio ambiente. INBio
es una institución privada que facilita la
privatización de la biodiversidad de Costa
Rica, y a la que se publicita como un
modelo de empresa exitosa en el campo de la
venta de biodiversidad a corporaciones a
nivel nacional e internacional. INBio ha
pretendido mostrar sus ganancias como un
beneficio para el país, a pesar de que la
contribución monetaria no ha sido tan
lucrativa como era de esperar, de acuerdo a
lo establecido cuando firmaron el contrato
con Merck. En resumen, vendieron a bajo
precio la invaluable biodiversidad de Costa
Rica.