Apóyanos

Donar

Nuestro boletín

Suscríbase ahora

Síguenos en ...

Twitter realfacebook Google+
flickr badgeyou-tube

 

 
Usted está aquí: Inicio / Recursos / link / tradehongkong / 0506

0506

  número 109
diciembrer 2005   

 

introduccion

ronnie hall, amigos de la tierra inglaterra, gales e irland del norte

“Debe obrarse con prudencia respecto de todas las especies vivas y todos los recursos naturales. Sólo así podremos preservar la incalculable riqueza que hemos heredado de la naturaleza y transmitirla a nuestros descendientes. Es preciso modificar las actuales pautas insostenibles de producción y consumo en interés de nuestro bienestar futuro y en el de nuestros descendientes”. Declaración del Milenio, Naciones Unidas, 2000.

La Evaluación de Ecosistemas del Milenio reconoce que “la degradación de los servicios de los ecosistemas está dañando a mucha de la gente más pobre y más vulnerable del planeta, y representa en ocasiones el principal factor generador de pobreza.”

El informe “La Riqueza de los Pobres: Administrando los Ecosistemas para Combatir la Pobreza”, recientemente publicado por el World Resources Institute, el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, también argumenta que los recursos naturales representan una salida para los sectores empobrecidos: “tres cuartas partes de ellos viven en zonas rurales; el ambiente es de lo único que pueden depender.

Los recursos ambientales son absolutamente esenciales, y no secundarios, si queremos tener alguna esperanza de lograr nuestros objetivos de reducción de la pobreza”.

¿tan solo más palabras lindas?

¿Acaso algún negociador de la Organización Mundial del Comercio (OMC) leyó esos informes? Se nos podría perdonar por presumir que no lo hicieron. Las negociaciones actuales de comercio en la OMC incluyen propuestas para liberalizar completamente los mercados de los productos forestales, la pesca y los productos de la pesca, las piedras y metales preciosos, el aluminio primario y el petróleo, escasamente mencionando los potenciales impactos ambientales y sociales posiblemente generalizados que esto podría tener. Los mercados de la exploración y distribución de energía, extracción y distribución de agua y el manejo de los parques naturales (en especial los sitios de mayor biodiversidad) también están sobre la mesa, al igual que normas ambientales, de salud y seguridad que estiman inconvenientes, y el destino de acuerdos ambientales multilaterales decisivos. El acuerdo de la OMC sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio (ADPIC, mejor conocido como TRIPs por su sigla en inglés) impide a los pueblos el acceso y uso de los recursos naturales de los cuales han dependido tradicionalmente.

Lo que está en juego son las formas de vida y de sustento de literalmente millones de personas. Las mujeres son especialmente vulnerables ya que dependen más del acceso a los recursos naturales y a la tierra para procurar los alimentos, medicinas y combustible para sus familias, y en numerosas culturas son las responsables del manejo de los recursos y la producción de alimentos.

comercio desleal perjudica a los pequeños agricultores

Las normas de comercio y las negociaciones actuales generan condiciones de intercambio comercial crecientemente injustas para los pequeños agricultores de todo el mundo, en especial de los países en desarrollo, donde casi la mitad de la población está vinculada a la agricultura. Esas normas están forzando la caída de los precios en finca (si bien los precios de venta a menudo permanecen iguales), a la vez que permiten a los países industrializados continuar subsidiando sus productos y volcándolos en forma de dumping en los mercados del Sur, socavando la situación de los productores locales. El aumento de las exportaciones agrícolas también empeora la desertificación, que ha sido largamente reconocida como un problema ambiental de magnitud, con impactos adversos en el sustento de los pueblos de las zonas afectadas en todo el mundo.

pesca y bosques afectados por recortes arancelarios

La pesca y los bosques también brindan sustento así como alimentos y medicinas esenciales para millones de personas en todo el mundo. El 90% de los pescadores del mundo - aproximadamente 40 millones de personas- está empleado en la pesca artesanal de pequeña escala, y esos hombres y mujeres están tremendamente empobrecidos. Otros 13 millones están empleados en el sector forestal formal y más de 1.600 millones dependen de los bosques para su sustento (recogiendo combustible, plantas medicinales y alimentos, por ejemplo). Las propuestas de la OMC de eliminar por completo los aranceles en esos dos sectores podrían tener efectos muy graves para esas personas, entre ellos la destrucción y pérdida de acceso a los recursos naturales de los cuales dependen tradicionalmente.

Las reducciones arancelarias propuestas actualmente aumentarían los incentivos a la pesca a escala internacional, especialmente para las grandes traineras (buques para la pesca de arrastre) comerciales, promoviendo la explotación continuada de un recurso que ya está gravemente menguado. Los pescadores locales y las comunidades de pescadores pobres sufrirían cada vez más el impacto de los mares agonizantes, cuando las grandes flotas comerciales se llevan gran parte de los peces de mayor calidad. También existe el riesgo que las importaciones baratas de pescado sean volcadas a precios bajos en los países costeros, con fuertes mercados nacionales, con lo cual para los pescadores será imposible vender su captura localmente. De manera similar, en el sector forestal, una evaluación de impacto elaborada para la Comisión Europea establece que los países en desarrollo que tienen industrias forestales protegidas por aranceles elevados podrían “incurrir en considerables costos ambientales y sociales debido a la reducción de la capacidad industrial y el cierre total de algunas industrias”.

el agua para los ricos

Los acuerdos regionales y bilaterales son incluso peores que la OMC. En América Central y América Latina, por ejemplo, los nuevos acuerdos están permitiendo el acceso de poderosas compañías extranjeras de bebidas y agua embotellada a los sistemas de agua subterránea. Esto seguramente reducirá el acceso de las poblaciones locales a esos importantes recursos hídricos. En total, el 70% del agua mundial es utilizada ahora en riego (y el 60% de eso se desperdicia), el 22% es utilizado por la industria y apenas queda un 8% para consumo humano. En contraste con esto, 1.000 millones de personas -una de cada seis personas del planeta- carecen de acceso a agua potable segura, y 2.400 millones no tienen gabinetes higiénicos o alguna otra forma de mejora en el saneamiento.

comercio y clima, una combinación peligrosa

Además, el cambio climático, una de las amenazas ambientales más graves que enfrenta actualmente el planeta, podría empeorar por las actuales negociaciones de liberalización del comercio. Los acuerdos comerciales y las instituciones como la OMC tienen el potencial muy real de socavar las acciones tanto nacionales como internacionales destinadas a abordar el cambio climático, a través de poderosos mecanismos para restringir incluso las medidas gubernamentales legítimamente concebidas para limitar las emisiones.

A escala nacional, los acuerdos comerciales podrían limitar el espacio político de que disponen los gobiernos para reducir las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero. Por ejemplo, las normas comerciales podrían limitar el uso de una serie de políticas destinadas a promover industrias nacionales sustentables. Los acuerdos comerciales podrían también forzar a los gobiernos a abandonar leyes o reglamentaciones destinadas a reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Los acuerdos comerciales internacionales, en especial la OMC, también podrían primar en las controversias que surjan entre el Protocolo de Kyoto sobre Clima y la OMC, y definir cómo deben funcionar los programas de comercio de emisiones.

pero otro mundo es posible

No tenemos por qué continuar por este camino. Si tan solo se pudiera persuadir a los negociadores comerciales y a sus gobiernos a que pensaran por fuera del compartimento de las “negociaciones comerciales”, se lograría cierta unión en torno a una visión a más largo plazo que podría revertir las tendencias actuales.

El comercio internacional debe ser reconocido por lo que es: un medio para un fin. Un sistema coherente de gobernanza mundial en el cual la regulación del comercio esté firmemente inserta en un sistema de las Naciones Unidas renovado podría mejorar sustancialmente la coordinación y ayudar a impedir que las negociaciones comerciales socaven los esfuerzos para erradicar la pobreza, proteger la biodiversidad, impedir el cambio climático y asegurar la soberanía alimentaria, tanto a escala nacional como internacional. Es importante terminar con el mito del comercio libre irrestricto como solución a la pobreza.

El reconocimiento del papel que tiene nuestra herencia natural en la erradicación de la pobreza debe ser extendido de las Naciones Unidas a la OMC. Es necesario que los gobiernos se detengan y evalúen los impactos reales que podría tener el Programa de Trabajo de Doha en las personas más empobrecidas del planeta y en el ambiente, del cual todos dependemos. No podemos seguir trabajando para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio por un lado, mientras que por el otro deshacemos todos los esfuerzos a través de la OMC y otros acuerdos de libre comercio.

 

top table of contents

Acciones de Documento