En septiembre de 2002,el Departamento
de Hidrografía del estado de Selangor en
Malasia, recientemente convertido en
empresa, cumplió con su promesa de cortarle
el suministro de agua corriente a los
hogares y empresas que no hubiesen saldado
sus cuentas de agua. La empresa estaba
decidida a recaudar los RM 232 millones
(U$S 61 millones) adeudados por más de
medio millón de consumidores en Selangor,
suma ésta que precisaba con urgencia para
pagarle RM 900 millones (U$S 237
millones)que la empresa a su vez le debía a
las tres compañías que abastecen el
agua.
Una ama de casa a quien le cortaron el
agua se quejó que la cuenta de agua en su
casa había llegado a RM 1,700 (U$S 447)en
los tres últimos meses.'Yo reclamé una y
otra vez ante el Departamento que mi cuenta
de agua me estaba llegando inusualmente
elevada. Ahí me dijeron que pagara primero
y que después ellos verificarían. Sólo fue
hoy cuando me desconectaron que me
informaron que podría haber una fuga de
agua en las cañerías subterráneas ',narró a
la prensa la señora.
Amigos de la Tierra de Malasia considera
que tales acciones ponen de manifiesto el
total desdén por los consumidores y la
negación de la responsabilidad social que
sobrevendrá con las privatizaciones..De
hecho, desde que se privatizó el agua en el
estado de Selangor en 1994, las tarifas se
vienen incrementando permanentemente y sin
fin a la vista. El último aumento en abril
de 2001 implicó un incremento del 37.5% en
la tarifa para los usuarios domiciliares.
Hoy en día se está discutiendo una
propuesta de privatizar todas las
dependencias oficiales de abastecimiento de
agua en Malasia.
El gobierno malayo está adoptando un
enfoque errado para solucionar los
problemas de agua del país. Está
invirtiendo cerca de RM 60,000 millones
(U$S 16,000 millones)en más embalses y
acueductos, pero no hace nada para
preservar las zonas vitales de captación
que constituyen nuestra fuente de agua
dulce. Veintitrés de las 27 fuentes de agua
potable de Selangor están severamente
contaminadas con desechos industriales y
animales, metales pesados y aguas
residuales. Se culpa al consumidor
doméstico de desperdicio de agua –36% del
total en el 2000 —aunque los mayores
consumidores son la industria, los campos
de golf, los hoteles y la agricultura
industrializada.
Nosotros consideramos que el agua no es
una mercancía, y que el abastecimiento de
agua no debe convertirse en un servicio
comercial como el transporte, la
electricidad o los teléfonos .Amigos de la
Tierra de Malasia está en campaña para
conseguir leyes y normas que protejan a los
consumidores y los pobres, garantizando
estructuras tarifarias equitativas, medidas
de conservación y acceso universal al
agua.
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