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  número 102 link
enero 2003   

 

Protestas contra la privatización del agua de Cochabamba en Holanda ( (arriba) y en Bolivia (abajo)

Aun a pesar del éxito de las protestas del pueblo cochabambino que obligaron a la filial de Bechtel, Aguas del Tunari, a abandonar el país, la empresa se escabulló y ataca de nuevo como un felino herido. En febrero de 2002,casi dos años después de retirarse de Cochabamba, Bechtel/Aguas del Tunari entabló una demanda judicial contra el gobierno boliviano, amparándose en un tratado bilateral de inversiones, reclamando U$S 25 millones en indemnización por concepto de las ganancias que dejó de percibir (lucro cesante)por la cancelación del contrato de privatización .

Aun cuando Bechtel es una poderosa empresa multinacional estadounidense, el caso está entablado al abrigo de un tratado bilateral de inversiones entre Bolivia y Holanda. Puesto que Bolivia y EE.UU.no cuentan con un tratado conjunto sobre inversiones, Bechtel parece haber registrado su consorcio en Holanda con el único propósito de disponer de un tratado de ese tipo para poder llevar adelante un juicio como el que le está haciendo al gobierno boliviano.

El caso es visto por un tribunal privado que funciona bajo los auspicios del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI, o ICSID por su sigla en inglés).El CIADI funciona dentro del Banco Mundial, que fue quien primero presionó a Bolivia a privatizar el sistema de aguas de Cochabamba, y fue el propio Presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn quien asumió la presidencia del tribunal cuando Bechtel y el gobierno boliviano no se pusieron de acuerdo en quién debería ocupar ese cargo.

Esos casos se pueden llevar adelante casi en completo secreto. En agosto de 2002,más de 300 organizaciones de 41 países le presentaron al CIADI y el tribunal un petitorio internacional reclamando participación pública en el caso.

Este juicio debe ser una alarma importante y un llamado de atención acerca de las muy graves y dañinas consecuencias de los acuerdos de inversiones respecto al derecho de la población a decidir cómo quiere abastecerse de agua. El tratado bilateral Bolivia-Holanda es muy semejante al Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI).El AMI está sin vida actualmente, pero hay propuestas muy similares que ya son parte del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)y de numerosos tratados regionales y bilaterales. En septiembre de 2003 en Cancún, México, la OMC decidirá si habrá de iniciar sus propias negociaciones mundiales para ampliar sus reglas en materia de inversiones.

Entretanto, las empresas hacen uso de tratados bilaterales toda vez que consideran que la privatización del agua no funcionó según sus expectativas. Otro ejemplo reciente: Argentina fue llevada a juicio por un plan fallido de privatización del agua, a manos de Azurix, la filial de Enron encargada de sus negocios hídricos.

más información
lea de la privatización y el descontento social en Bolivia
lea la entrevista con Osvaldo Pareja y los desarrollos recientes
en :petición internacional: amigos de la tierra ee.uu.
:www.foe.org

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