Hay mil millones de personas en el mundo
que hoy carecen acceso al agua potable,al
mismo tiempo que el consumo mundial de agua
se está duplicando cada veinte años –a un
ritmo más que dos veces mayor que la tasa
de crecimiento de la población mundial.En
pocas palabras, el mundo enfrenta una grave
crisis del agua.
Con creciente insistencia,grandes empresas
multinacionales del agua aseguran tener la
respuesta a las necesidades de agua en el
mundo mediante nuevas inversiones para
ampliar los servicios y las redes y mejorar
la calidad del agua y los servicios.Sin
embargo,el rápido crecimiento de las
inversiones privadas en servicios de agua
potable en los últimos años,tanto en países
desarrollados como en vías de desarrollo,se
ha visto acompañado de un número alarmante
de incidentes asociados a violaciones de la
ley e irresponsabilidad empresarial.Peor
aún,con frecuencia ha significado aumentos
de tarifas que efectivamente excluyen del
acceso a los empobrecidos, aunque las redes
de saneamiento y abastecimiento de agua
potable se hayan extendido a su
alcance.Rara vez se ha regulado a los
mercados con suficiente rigor como para
proteger las necesidades públicas.Y las
empresas del agua cabildean con encono,a
menudo a través de poderosos grupos de
presión,para abrir los mercados del agua y
para adaptar la legislación internacional
en conformidad.
Los organismos financieros internacionales
como el Banco Mundial y el FMI han apoyado
la expansión mundial de esas empresas
presionando a los países a privatizar sus
sistemas de abastecimiento y suministro de
agua como condición para acceder a
préstamos y reprogramaciones de su deuda
externa.La Organización Mundial del
Comercio (OMC) también inició recientemente
negociaciones para ‘liberalizar ’los
servicios asociados al agua en el marco del
Acuerdo General sobre el Comercio de
Servicios (AGCS,mejor conocido como GATS
por su sigla en inglés).Entretanto,las
empresas del agua aprovechan los tratados
bilaterales de inversión para tratar de
obligar a los gobiernos a pagarles
indemnizaciones millonarias por
privatizaciones fallidas de los servicios
de abastecimiento de agua,al mismo tiempo
que igual tipo de normas que establecen
derechos inéditos para los inversionistas
se pretenden incorporar en nuevos tratados
de libre comercio como el Área de Libre
Comercio de las Américas (ALCA).Las
negociaciones sobre inversiones y servicios
en el ámbito de esos acuerdos comerciales
podrían tornar irreversibles las
privatizaciones en aquellos países que ya
fueron obligados a privatizar el agua,y
podrían también exigir la desregulación en
el sector de los recursos hídricos en todos
los países.
El mundo del agua privatizada está
mayoritariamente dominado por dos empresas
multinacionales de origen francés:la Suez
(previamente Suez Lyonaisse des Eaux),con
ganancias asociadas al agua que ascendieron
en 2001 a U$S 9,000 millones,y Vivendi
Universal,con ganancias en el mismo rubro y
el mismo período que ascendieron a U$S
12,200 millones.Ambas empresas figuran
entre las 100 mayores del mundo,según el
Global Fortune 500,y conjuntamente son
dueñas o controlan empresas del agua en más
de cien países del mundo,que abastecen con
agua a más de cien millones de personas en
todo el mundo.Otras empresas importantes
del sector incluyen a la gigantesca RWE
alemana y su filial inglesa Thames Water,y
a la estadounidense Bechtel que está
impulsando planes de privatización en
América del Sur.
sobornos,precios altos y
contaminación
Las principales empresas del agua están
consiguiendo acceso y el control de los
mercados del agua en el mundo,pero su
historial y desempeño es muy preocupante en
muchos aspectos.El soborno es endémico en
esa industria.Durante la mayor parte de la
década pasada la magistratura francesa
estuvo investigando denuncias de corrupción
contra altos ejecutivos de Suez y
Vivendi,que ya en tres ocasiones fueron
declarados culpables de sobornos para ganar
contratos de agua en Francia.Es sumamente
dudoso y cuestionable que esas empresas
tengan capacidad o voluntad legítima para
ponerse al servicio del interés público,en
lugar que estar dirigidas para maximizar
las ganancias de corto plazo de sus
accionistas.
Los precios altos que cobran las grandes
empresas privadas del agua han provocado ya
grandes controversias.Previo a las
privatizaciones,los hogares empobrecidos
sin conexión a la red de agua potable
generalmente pagan tarifas altas por
pequeñas cantidades de agua llevada en
camiones cisterna o carro-tanques.Pero la
privatización a menudo aumenta
dramáticamente los costos del agua para
quienes reciben agua corriente de la
red.
En Cochabamba,Bolivia,las tarifas
ascendieron hasta el punto de consumir
hasta el 25%del ingreso familiar de ciertos
residentes empobrecidos (véase páginas
15-16).Suez es el principal socio de la
empresa privatizada que desde 1993 abastece
con agua a diez millones de habitantes de
la ciudad de Buenos Aires –una de las
mayores concesiones de agua en el
mundo.Según el primer estudio independiente
de esa empresa,después de la privatización
las tarifas subieron más de un 20%.El
estudio constata que muchas familias
empobrecidas carecían de ingresos
suficientes para seguir pagando las cuentas
de agua.Los contratos de privatización
también suelen excluir otras fuentes
alternativas de abastecimiento,tales como
los aguateros informales que podrían
ofrecer servicios competitivos y sensibles
a las necesidades locales,como está
demostrado en Santa Cruz y otras zonas del
Paraguay.
Las grandes multinacionales del agua
también han cometido graves violaciones
ambientales y no han provisto agua
saludable o adecuada. Suez,Vivendi,Thames
Water (RWE)y Wessex Water (Enron)fueron
calificadas por la Agencia de Protección
Ambiental del Reino Unido entre los cinco
mayores contaminantes en 1999,2000 y
2001.En Buenos Aires,donde la Suez gestiona
la mayor de las concesiones de agua,el
95%de las aguas residuales de la ciudad son
vertidas al Río de la Plata,provocando
daños ambientales cuya reparación se paga a
su vez con fondos públicos.
Las empresas multinacionales del agua
están consiguiendo cada vez más control de
las aguas del mundo.Los organismos
financieros internacionales siguen
fomentando la expansión internacional de
esas empresas,y los acuerdos
internacionales de libre comercio les
permitirán ejercer aún mayor influencia en
el sector del agua.No obstante,esas
empresas siempre han puesto sus intereses
de lucro privado por encima de las
necesidades de la población,y los
organismos financieros internacionales y
las instituciones que rigen el comercio
hasta ahora no han garantizado que las
privatizaciones del agua no perjudiquen a
los pueblos y el ambiente.
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