promesas rotas
inicio escabroso para el oleoducto
chad-cameroon
exxonmobil, eu | chevron, eu |
petronas, malasia
“Esta gente de la industria petrolera
está apilando dinero para guardarlo en el
Norte, al tiempo que somete a los
habitantes de Camerún que contrata a una
forma de esclavitud moderna.”
Trabajador del oleoducto
Chad-Camerún
Es un viejo truco de caza. Utilizando
polvo de la corteza del árbol Moabi, los
pigmeos del bosque de Camerún preparan una
poción para camuflarse y no ser vistos por
su presa. Luego desaparecen en el
bosque.
“Las plantas de banano que serán
cortadas, la mandioca, el maíz, los
maníes... No estamos de acuerdo con los
precios que nos pagan. Realmente estamos
siendo traicionados con esta
indemnización.”
Poblador vecino de Bélabo.
“Estoy preocupado por el ambiente.
Mirando a mi alrededor veo los ríos que se
secan, los pájaros que desaparecen y la
madera que se seca también. Da la sensación
que aquí pronto habrá un desierto. Están
cortando una gran franja del bosque que
actuaba como rompevientos y nos protegía de
los fuertes vientos del mar. Está claro que
ahora estaremos expuestos y que muchos de
nosotros tendremos problemas. Los techos
posiblemente se dañen, para empezar.
Nuestro sotobosque perderá la frescura que
solía tener. Pero nos dicen que este
proyecto tiene relevancia
internacional...No tenemos forma de
oponernos, tendremos que vivir con él.”
Jefe de la aldea cercana a Kribi
Los vastos conocimientos sobre la vida
de las plantas y los animales del bosque
fueron durante siglos la base del sustento
de la tribu Baka. La continua explotación
de los recursos naturales de Camerún a
causa del oleoducto Chad-Camerún, terminará
con la relación simbiótica entre esta gente
y su ambiente. La deforestación, el
reasentamiento, la contaminación y la
presión sobre los recursos llevarán a estas
comunidades al olvido económico y
cultural.
El oleoducto de U$S 3,700 millones
atravesará 1,070 km. desde Chad hasta el
puerto Kribi en Camerún. Atravesará bosques
tropicales, territorios pigmeos y grandes
áreas en las que se producen alimentos y
algodón. Los derrames de petróleo que se
produzcan podrían tener enormes impactos
sobre el sustento de los pobladores
locales, y se estima que miles de
pescadores quedarán sin trabajo. Junto con
los sistemas ecológicos frágiles también se
perderán medios de vida.
A fines de 1999 el proyecto parecía
estar condenado a muerte, cuando dos de las
compañías involucradas --la Royal Dutch
Shell y TotalFinaElf-- se retiraron del
consorcio, en parte --según se informara--
debido a la oposición ecologista de las
comunidades y de grupos como Amigos de la
Tierra. No obstante, ExxonMobil desde
entonces consiguió que se sumarán la
Chevron estadounidense y la malaya
Petronas, y el Banco Mundial y el Banco
Europeo de Inversiones aportaron al
proyecto U$S 200 millones y U$S 120
millones respectivamente en el año 2000, a
pesar de la oposición de los grupos
activistas.
El proyecto ha tenido un comienzo
escabroso. Ya fue revelado que el
Presidente del Chad utilizó U$S 4.5
millones de los fondos aportados por el
Banco, destinados al oleoducto, para
comprar armas, en lugar de invertirlos en
salud pública, educación e infraestructura
vital, tal como fuera acordado. Más aún,
tal como lo demuestra el informe de ATI
“Promesas Rotas”, muchas de las
advertencias de las ONGs respecto al
proyecto se han probado acertadas, por
ejemplo, los compromisos respecto a la
generación de empleo y sobre
indemnizaciones para los afectados están
siendo ignorados.
Más información en:
www.foei.org/ifi
El 9 de octubre 2003 los organizaciones
internacionales participó en la jornada
internacional de luto denunciaron la
inseguridad e impunidad reinantes en Chad.
Los bancos y Exxon celebró el oleoducto
photo: Niños pigmeos, derecho de autor:
Susanne Breitkopf