mangos en vez de minería
comunidad peruana rechaza ka mina de
oro de tambogrande
manhattan
minerals corporation
,
canada
Cincuenta años atrás el valle peruano de
San Lorenzo era un desierto seco, en donde
no crecía prácticamente nada. Gracias a un
proyecto exitoso de distribución de tierras
e irrigación financiado por el Banco
Mundial y la USAID, hoy en día crecen
suculentos limones, papayas y mangos que
cuelgan de los árboles, garantizando el
sustento de unos 20,000 agricultores. Como
dice la gente del lugar:
"Nadie es rico aquí, pero tampoco hay
pobres.” "El plebiscito popular constituye
una lección cívica, no sólo para
Tambogrande, sino para Perú, para el mundo
y para los congresistas nacionales.”
Manuel Ortiz, dirigente del Frente de
Defensa de Tambogrande
"La compañía minera y el gobierno del
Perú alegan irresponsablemente que la
agricultura y la minería pueden coexistir
en forma armónica, pero nosotros sabemos
que no es así. La naturaleza misma de la
minería entra en conflicto con el
equilibrio natural del ecosistema. Para
llegar a los minerales se debe ir bajo el
subsuelo, destruyendo y distorsionando así
todo lo que se encuentra en la superficie,
incluyendo el bosque, el río, el paisaje,
la vida silvestre -- para no mencionar los
hogares de la gente, las granjas, el
sustento y el patrimonio. La biodiversidad
de la zona, desde los microorganismos hasta
nosotros mismos, sin duda correrá serios
peligros.”
Ulises García, agricultor y activista del
Valle de San Lorenzo.
"¿Qué niveles de pobreza se pretende
disminuir –aquellos de los empresarios
mineros o los de la población?” Miguel
Palacín Quispe, Coordinación Nacional de
Comunidades Afectadas por la Minería.
Todo iba bien en este paraíso fértil
hasta que las compañías mineras
descubrieron riquezas minerales debajo de
Tambogrande, un pueblo que anidó allí en la
década de 1980. Desde entonces, los
agricultores y las familias del lugar se
han abocado a luchar para impedir que les
usurpen sus hogares y sus tierras de
cultivo.
La mina de oro a cielo abierto
proyectada por Manhattan Minerals tendrá un
costo de U$S 315 millones y desplazará
forzosamente a casi un tercio de los
habitantes de Tambogrande. Corriente abajo,
el agua seguramente se contaminará con
metales y polvo, y las fuertes lluvias
causadas por el fenómeno de El Niño podrían
provocar el desborde de la mina tóxica,
desparramando sustancias químicas por todo
el valle. Los frutos económicos del
proyecto no son apetecibles para la
comunidad. "La minería en este país
generalmente no ha traído beneficios para
las comunidades locales,” según Astrid
Cornejo, de la Asociación Labor- Amigos de
la Tierra de Perú.
Los pobladores dicen que Manhattan trajo
consigo "cachiporras, fuego, policías y
violencia”, y la resistencia contra la mina
ha sido fuerte desde un principio. En
febrero de 2001, un paro general y una
movilización masiva en Tambogrande hicieron
un llamado para que la empresa se retirara,
y los campamentos de la compañía fueron
destruidos.
En junio de 2002, la gente de
Tambogrande llevó a cabo un plebiscito a
iniciativa de la comunidad, para determinar
qué tipo de desarrollo –basado en la
minería o en la agricultura- querían para
su pueblo. Miles de residentes llegaron a
votar –caminando, en buses, mulas ó en
bote. Los resultados mostraron que una
significativa mayoría del 98.65% de la
población estaba en contra de la mina.
Aunque Manhattan Minerals había
prometido que obtendría el consentimiento
de la comunidad de Tambogrande antes de
construir la mina, ahora alega que "los
resultados de la encuesta de opinión no
tienen validez”, y parece decidida a llevar
adelante el proyecto. Es más, tienen
planeado solicitar financiación al Banco
Mundial, que de ser aprobada, constituiría
un revés imprevisto e irónico para el
proyecto inicial del Banco Mundial que
promovía la sustentabilidad.
Más información en:
www.foei.org/esp/ifi/tambogrande,
www.labor.org.pe
,
www.oxfamamerica.org
,
www.geocities.com/frentetambogrande