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Jóvenes presentan carta abierta a Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la CMNUCC

by Denis Burke — last modified 28/11/2012 10:55

Abajo la carta (traducida al español):

Estimada Sra. Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas:

 

 Como gente joven que somos, le escribimos hoy con gran preocupación y gran esperanza.

 

Desgraciadamente, cada día que pasa nuestras preocupaciones son mayores que nuestras esperanzas. Hemos crecido en un mundo casi un grado más caliente que el promedio de la era pre-industrial y en el que los trastornos del sistema climático han sido, en los pocos años desde que éramos niños, cada vez más visibles.

 

En este extraño nuevo mundo, ya hemos sido testigos de un deshielo del Ártico sin precedentes, de rampantes incendios forestales, sequías que han paralizado a agricultores y consumidores, inundaciones, tormentas de granizo y, más recientemente, un gran huracán que ha devastado comunidades del Caribe a Nueva York. El clima extremo se está convirtiendo en la norma.

 

El proceso de la CMNUCC que usted supervisa está diseñado para protegernos de estos severos trastornos y tiene como objetivo lograr la "estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera a un nivel que impida interferencias antrópicas peligrosas en el sistema climático. Ese nivel debería lograrse en un plazo  suficiente para permitir que los ecosistemas se adapten de forma natural al cambio climático, se asegure que la producción de alimentos no se vea amenazada y se permita que el desarrollo económico proceda de manera sostenible."

 

Echando una dura mirada a la política climática de hoy en día parece que la CMNUCC está fallando en el cumplimiento de esta misión y está, por tanto, incumpliendo su mandato. Los números no salen.

 

Los Estados miembros de la CMNUCC no han tomado muchas decisiones, pero si han sido claros en que el promedio de temperatura global no debe superar los  2 grados centígrados sobre niveles pre-industriales.

 

Si seguimos como hasta ahora, se alcanzará este aterrador objetivo en el año 2030, camino de alcanzar más de 6 grados de calentamiento para finales del siglo. Los mayores organismos internacionales, desde la Agencia Internacional de Energía (AIE) al Banco Mundial ya han advertido que, incluso a medio plazo, los costos de permitir que las emisiones aumenten al ritmo actual será de cientos de millones de vidas humanas. Los costos financieros fácilmente pueden conducir a la economía mundial a una prolongada depresión global.

 

Según la mejor ciencia que tenemos, existe cavidad en la atmósfera para otras 565 giga-toneladas de CO2. Superado ese límite, la posibilidad de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 2 grados y de prevenir el enorme daño asociado se pierde para siempre.

 

Juntas, las industrias globales de petróleo, carbón y gas planean quemar más de cinco veces esa cantidad, aproximadamente 2.795 giga-toneladas de carbono. De hecho, los precios de sus acciones dependen de la explotación de estas reservas. Seguramente  usted conoce las enormes sumas que estas industrias han invertido para evitar que los gobiernos protejan la habitabilidad de nuestro planeta, reduciendo así el valor de sus activos. Su plan de negocios es incompatible con nuestra supervivencia.

 

De forma alarmante existen Estados, Partes de la Convención, con el mismo plan. Canadá, por ejemplo, ha firmado el Acuerdo de Copenhague y se ha comprometido a no permitir más de 2 grados de calentamiento. Sin embargo, en conflicto directo con este compromiso, Canadá también ha admitido públicamente que su posición en la ONU es defender la industria de arenas petrolíferas. Sólo este tipo de proyectos aumentaría las emisiones de carbono globales en tres veces más de lo que es posible almacenar en la atmósfera. Estados como éste están bloqueando el progreso en el nombre de una industria que fácilmente puede acabar con el planeta.

 

Sra. Figueres, sabemos que es usted una persona de convicciones, con un deseo genuino de ver a la CMNUCC cumplir su mandato. Pensamos que quiere ver un acuerdo climático global justo y ambicioso, que nos mantenga por debajo del umbral de los 2 grados. Sabemos que ha hecho usted sus deberes. Éste es su legado climático y la herencia de nuestra generación.

 

Usted tiene ahora el poder de encauzar este proceso para que avancemos hacia un progreso real, pero eso significa estar dispuesta a poner en tela de juicio a aquellos que obstaculizan un futuro seguro y próspero. La Secretaría debe reconocer que hay grupos en la CMNUCC cuyos objetivos socavan la misión y el mandato de la Convención. Organizaciones observadoras pueden ser penalizadas e incluso invitadas a abandonar la Convención si violan los protocolos de participación. Tal vez debería existir un proceso similar para observadores y actores cuyos mandatos fundamentalmente contradicen la Convención.

 

En pocas palabras, tenemos una opción a escoger frente a nosotros.  Podemos tener un planeta sano y un clima seguro o a las industrias del petróleo, el carbón y el gas con sus libros de cuentas saneados. Ambas opciones son incompatibles y ha llegado el momento de que usted y la CMNUCC decidan que importa más: si las vidas y medios de vida de las personas o los balances anuales de Exxon, Shell y Chevron.

 

Aténtamente,

 

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