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montana

by admin — last modified 20/04/2007 12:46

 

Sentados sobre oro y plata

Guatemala, Julio 2005

Las nubes de la lluvia se alejan lentamente, cubriendo el valle con el brillo del sol. Escuchamos a Don Delfino, alcalde de este pueblo en las montañas del oeste de Guatemala. El nos habla del último conflicto local.

”Nosotros teníamos un acuerdo con el otro pueblo” dice señalando al norte. “Ellos viven cerca de la fuente y siempre compartieron su agua con nosotros. Pero ahora ellos piensan que nosotros estamos a favor de la mina y nos han cerrado el paso. Ahora nuestras niñas tienen que caminar largas distancias para conseguir el agua en otras partes."

Don Delfino mira el valle mientras habla. Sólo a unos pocos metros de donde estamos hay una nueva cerca. De ese punto en adelante, el valle pertenece ahora a Montana, una corporación canadiense de minería de oro. Por donde se mire se ven las señales de preparación de actividades mineras. Hay estanques, áreas de lixiviación, caminos, montañas señaladas para ser derrumbadas. Oímos camiones subiendo y bajando mientras la maquinaria pesada hace un fuerte ruido. De acuerdo con Don Delfino, estos trabajos se hacen de día y de noche. La mayoría de los trabajadores vienen de México y Honduras. Algunos trabajadores locales también encontraron trabajo con la compañía y eso es bueno. Pero, dice, sus contratos son sólo por unos pocos meses, mientras la mina es construida y comienza a funcionar. Nadie sabe realmente que pasará después de eso.

 

El valle verde es bellísimo y un río lo atraviesa calmadamente. La gente cultiva maíz y fríjoles o pastorea algunos animales. El analfabetismo es alto y el cuidado en salud casi inexistente. Mientras estábamos allá se abrió un puesto de salud para consultas, pero mal dotado. Los caminos de subida al pueblo son terribles y nos sentimos un poco mareados después de recorrerlos. Avisos a lo largo del camino indican que el Banco Mundial está financiando las mejoras de los caminos que también conducen a la mina de oro de Montana.

 

La minería entra a Guatemala

Hace un par de años, Montana, una subsidiaria de Glamis Gold de Canadá, compró concesiones en este valle. Como muchas otras compañías extranjeras, esta empresa considera ahora a Guatemala como un espacio atractivo y seguro. Una razón para ello son los acuerdos de paz firmados en 1996 que dieron por terminados treinta años de guerra civil. Esta trajo la muerte y el miedo a centenares de miles de indígenas y no indígenas guatemaltecos y aun está muy presente en la sociedad actual.

Otra razón para que las compañías extranjeras incrementen su interés en Guatemala es la existencia de rigurosos programas de reforma económica que los donantes de ayuda impusieron al país. Las reducciones de impuestos y la desregulación fueron políticas formuladas para crear un 'clima favorable a la inversión' y Guatemala ahora está inundada con concesiones de explotación minera. Sin embargo estas medidas favorecen a las compañías y de nuevo los ciudadanos del común salen perdiendo.

La experiencia enseña que el desarrollo de la minería tiene profundos impactos en el medio ambiente y puede transformar las estructuras sociales no siempre para mejorar. El oro y la plata de Guatemala van a extraerse mediante el derrumbe de montañas enteras y mediante la lixiviación con tóxicos tales como mercurio y cianuro. Incluso en pequeñas cantidades estas sustancias pueden ser fatales para plantas, ganado y seres humanos; además este proceso requiere grandes cantidades de agua, que será tomada de ríos y bombeada de acuíferos subterráneos. Esto hará que sea aun más difícil para los habitantes locales el acceso al agua para regar sus cultivos, levantar su ganado y para el uso en sus hogares. Muchas personas perderán su sustento como resultado de la actividad minera. Los trabajos creados por las minas no compensarán eso porque la tecnología que se usará es muy costosa y sólo se crearán unos pocos empleos permanentes, principalmente para especialistas. Pero la gente generalmente no sabe eso y muchos se reunirán en el área de las minas esperando encontrar trabajo. En la mayoría de los países mineros esto genera toda suerte de dificultades incluso rivalidades, prostitución y enfermedades de transmisión sexual.

La mina de Montana

El Banco Mundial está apoyando la mina de oro de Montana en el departamento de San Marcos con $45 millones de dólares y con mucha benevolencia política. Afirma que el desarrollo de la mina generará rentas y empleo. La realidad sin embargo es que sólo se crearán 150 empleos estables, la mayoría de ellos para empleados calificados. Además, la corporación hizo un trato con el gobierno guatemalteco que implica que únicamente el 1% de los ingresos permanecerán en Guatemala. En otras palabras, el 99% de las ganancias de la mina irán al bolsillo de la corporación canadiense. Los habitantes locales probablemente no verán nunca nada de esto.

En el pueblo de don Delfino no hay aun señales de los efectos de la mina, puesto que sus operaciones aun no han empezado. Sin embargo, los problemas ya están surgiendo y no solamente con el pueblo vecino. Desde que la compañía se mudó los precios del agua se elevaron súbitamente. Don Delfino explica que el costo del uso de una fuente de agua era de 300 quetzales (cerca de 30 euros), y ahora es de 1000 quetzales. Es una simple cuestión de precio y demanda, y la mina demanda mucha agua.

La compañía también está comprando tierras "ellos nos ofrecen 4000 quetzales por la cuerda (aproximadamente 300 hectáreas), que es mucho dinero y muchos de nosotros felices aceptamos. Pero no nos damos cuenta de que tendremos que pagar cinco veces la misma suma por un pedazo de tierra similar en otros lugares", dice Don Delfino.

Algunas personas no se quieren mudar. Pero la compañía ha dicho que no se responsabilizará si quienes permanezcan en la zona tienen problemas con la tierra o con el agua como resultado de las operaciones de la mina.

La oposición a la mina está aumentando. En enero de este año, los habitantes locales bloquearon un camino usado por los camiones de materiales de construcción de la mina. La protesta se salió del control cuando el ejército fue llamado y uno de los campesinos murió. En vez de atender estos disturbios, el Banco Mundial le dio a la corporación la última parte del préstamo. En abril el obispo católico Ramazzini de San Marcos y dos miembros de la sociedad civil se reunieron con miembros de la junta del Banco Mundial en Washington. Pidieron al Banco y a la compañía suspender las operaciones hasta que los problemas fueran resueltos. Explicaron cómo conflictos mayores podían tener consecuencias peligrosas en el contexto guatemalteco. Pero la construcción de la mina continuó sin cambios.

El concejo del pueblo de la comunidad de Sipacapa, cerca de la mina decidió entonces celebrar un referéndum municipal como medio pacifico y democrático de expresar su opinión. El llamado a un referéndum está establecido legalmente en el derecho de la constitución guatemalteca. Aun más, Guatemala con una población indígena superior al 80% firmó la convención de la Organización Internacional del Trabajo, la cual le da a los pueblos indígenas el derecho a determinar qué pasa en sus tierras y recursos. Además, al Banco Mundial no le corresponde la financiación de las operaciones de la mina que no tengan un amplio apoyo de la comunidad, lo cual es exactamente lo que el referéndum iba a precisar.

El referéndum de Sipacapa recibió amplio apoyo y solidaridad internacional y fue realizado en junio de 2005. Una abrumadora mayoría votó en contra del desarrollo de la mina de hoyo abierto. En Perú, un referéndum semejante sobre una mina de oro en 2002 fue reconocida por la compañía minera involucrada, la cual se retiró del país. Pero en Guatemala, Montana arrastró a la comunidad Sipacapa a una corte de distrito que falló a favor de la corporación.

La decisión indica que el concejo de Sipacapa no tiene la potestad para decidir sobre aspectos relacionados con trabajos subterráneos. El vice ministro guatemalteco de minas, Sr. García expresó que los resultados del referéndum "… no son válidos y su falta de piso legal (…) afecta los derechos de Montana".

El municipio de Sipacapa actualmente está apelando a la decisión con una prescripción de la corte constitucional del país. Entre tanto, las comunidades vecinas están organizando y preparando un referendo similar.

Aquí estamos

Estas noticias también llegaron al pueblo de Don Delfino, unas millas más arriba. Su gente no está segura aun de querer el referéndum. Cerca de la clínica hay una aviso con el nombre del pueblo, listo a ser instalado. Lleva el logo de Montana y dice que el pueblo es el corazón del oro y la plata'. Don Delfino se encoge y dice "aquí estamos, la mina nos dice que no tendrá impactos negativos o contaminación. Veremos si es verdad."

Antes de iniciar el regreso, paramos a tomar algo en una tienda local. Es difícil no notar el aviso de Montana cerca de la caja de la tienda. Ofrece un boletín de noticias, un anuncio de radio y fotos bonitas. La mina nos beneficiará a todos, dice. Y en caso de que haya preguntas, cualquiera puede llamar o enviar un correo electrónico a Montana. Lentamente acabamos nuestros jugos de fruta y dudamos acerca de estas afirmaciones.

Janneke Bruil, Amigos de la Tierra Internacional

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