Los Primeros Años
En 1969, el Director Ejecutivo del Sierra
Club de EE.UU. renunció a su cargo por la
frustración que le significó que su
organización se negara a hacerle frente a la
cuestión nuclear, e incluso, a trabajar
internacionalmente. David Brower fue un
visionario, hecho que se transluce en las
palabras que citamos a continuación:
"Comprendiendo que era tiempo de dejar de
trabajar por un mundo ilusorio, decidí
empezar una nueva organización. Salimos a la
pesca de un nombre y se nos ocurrió Amigos de
la Tierra. Era fundamental que fuera una
organización de alcance internacional. Tras
reuniones en Londres, París y Estocolmo,
logramos convencer a ecologistas de esos
lugares para darle vuelo a la idea de Amigos
de la Tierra. También tomamos contacto - o
nos contactaron - otros grupos, en países
donde hoy hay miembros de la red de Amigos de
la Tierra. En cada abrir y cerrar de ojos, en
algún lugar del mundo salía el sol anunciando
el nacimiento de un nuevo grupo de Amigos de
la Tierra. Desde el principio estuvo claro
que no queríamos estar rígidamente
organizados, ni orientados por ninguna vieja
fórmula verticalista. La idea era encontrar
buena gente con las ideas adecuadas y dejarla
avanzar por su propio camino." (1995)
Así fue como en 1971, ecologistas de
Francia, Gran Bretaña, Suecia y Estados
Unidos fundaron Amigos de la Tierra
Internacional (ATI ) en Roslagen, Suecia.
Estos primeros encuentros fueron un
apasionado intercambio multicultural de ideas
y preocupaciones. Según Richard Sandbrook,
uno de los primeros activistas de Amigos de
la Tierra en Inglaterra, "la fundación de
Amigos de la Tierra en nuestro país y de ATI
, estuvo sin duda signada de romanticismo,
pero fue también muy acertada y terrenal.
Vivíamos al día, no sabíamos de donde
conseguiríamos el dinero necesario y tampoco
teníamos mucha idea de cómo hacer para que la
gente se enterarara, siquiera mínimamente, de
lo que hacíamos".
Las primeras reuniones resultaron en una
decisión unánime de oposición a la energía
nuclear a nivel planetario. En los años
siguientes, ATI se colocó a la vanguardia del
movimiento anti-nuclear y se hizo famoso por
su trabajo pionero en fuentes alternativas de
energía, gracias a la pericia y los
conocimientos de Amory Lovins, un gurú en
temas energéticos. Los efectos devastadores
de los accidentes de Three Mile Island en
1979 y Chernobyl en 1986, aumentaron el
número de grupos de Amigos de la Tierra que
se siguen oponiendo vigorosamente a la
energía nuclear.
ATI continuó sumando aliados durante toda la
década de los '70, llegando a lograr una
presencia fuerte y crucial en diversas
negociaciones internacionales. La postura
única de ATI en el tema de la pesca
industrial de ballenas, por ejemplo, que
llamaba a la protección de las especies
balleneras amenazadas sin que ello
significara la destrucción de formas
tradicionales de sustento para las
comunidades humanas que dependían de esta
actvidad, gozó de un éxito rara vez visto:
tras 10 años de lucha en la Comisión
Ballenera Internacional (IWC), se logró la
aprobación en 1982 de una moratoria sobre la
pesca comercial de ballenas. Los delegados de
Amigos de la Tierra mostraron también su
capacidad y talento para el pensamiento
ilustrado con la publicación de ECO, un
boletín diario de las ONGs producido en
colaboración con la revista
The
Ecologist
en 1972, en ocasión de la
Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio
Ambiente Humano realizada en Estocolmo,
Suecia. Desde entonces, ECO ha seguido
apareciendo en varios otros foros globales
sobre temas específicos, desde la pesca de
ballenas hasta temas relacionados a las
fuentes de energía, entregando concienzudos
análisis de gran relevancia tanto para ONGs
como para gobiernos.
ATI en Todo el Planeta
A pesar de ser internacional, ATI continuó
siendo una organización predominantemente del
Norte en cuanto a sus miembros se refiere,
hasta la década de los '80. En ese momento
comenzaron a ingresar a la federación fuertes
grupos nacionales en Asia, América Latina y
Africa. Las perspectivas del Sur ampliaron y
profundizaron los análisis y actividades de
ATI .
Las selvas tropicales pasaron a ser un tema
central, con el lanzamiento en 1985 de la
campaña de ATI en defensa de los bosques
húmedos, en la que muchos grupos de Amigos de
la Tierra trabajaron intensa y creativamente
en estrecha relación con pueblos aborígenes
llamando la atención mundial sobre la
situación de los habitantes de las selvas
tropicales y sus habitats. Otra iniciativa
mundial en la década de los '80 fue la
fundación en 1982 de la Red de Acción sobre
Plaguicidas (RAP), (Pesticides Action
Network), a cargo de los grupos de Amigos de
la Tierra en Malasia, Brasil y EE.UU.
Actualmente, la RAP vincula a más de 300
organizaciones en medio centenar de países,
que luchan contra el empleo abusivo de
plaguicidas y contra la ingenieria genética,
al mismo tiempo que promueven prácticas
agrícolas sustentables.
El primer grupo de Europa del Este que
ingresó a ATI fue el Polski Klub Ecologiczny
(Club Ecológico Polaco), de Polonia, en 1985.
Amigos de la Tierra Estonia, fue la primera
asociación de un país ex-soviético que se
hizo miembro de una organización ecologista
internacional. Esto sucedió tres años después
de la integración del grupo polaco. Se
intensinficó la acción pan-europea en temas
que abarcaban desde el embalaje de los
artículos de consumo hasta la biotecnología,
logrando así mayor efectividad. En este
período también se originaron dos influyentes
organizaciones europeas: la Coordinación
Europea de Amigos dela Tierra (CEAT) en 1985,
con base en Bruselas, que constituyó la
primera coordinación regional en el seno de
ATI y Milieukontakt Oost-Europa (Contacto
Ecológico-Europa del Este), en 1987, iniciada
por ATI y el Servicio Mundial de Información
sobre Energía (WISE), con el propósito de
facilitar la cooperación Este-Oeste relativa
a problemas ecológicos.
ATI en la Actualidad
La reputación mundial de ATI se ha
consolidado en la década de los '90
paralelamente al surgimiento de problemas
sociales y ecológicos cada vez más graves y
generalizados. La federación ha sumado a un
número creciente de organizaciones, al tiempo
que los grupos más antiguos se han
fortalecido. Actualmente, se han
sistematizado una serie de requerimientos
específicos para ser integrante de la
federación de Amigos de la Tierra. Estos
criterios de pertenencia no sólo se aplican
al momento de solicitar el ingreso, sino que
todos los grupos que conforman ATI se
autoexaminan periódicamente a la luz de los
mismos. Las Asambleas Generales Anuales, que
al principio eran poco más que una sesión de
'tormenta de ideas' entre un reducido grupo
de europeos y norteamericanos, se han
transformado ahora en un evento altamente
estructurado que, en una semana, cubre
multiplicidad de tópicos con la participación
de mujeres y hombres del Sur, el Norte, el
Este y el Oeste. Contando a mediados de 1996
con un total de 54 grupos miembros de todas
partes del mundo, ATI ha logrado finalmente,
convertirse en una fuerza mundial para el
cambio social y ecológico.
El potencial de ATI se templó y vibró en
1992, al fuego de la Cumbre de la Tierra
(CNUMAD 92) en Río de Janeiro, Brasil, cuando
un mosaico de grupos de Amigos de la Tierra
criticaron el enfoque y la actitud
continuista de los gobiernos y las empresas
que participaron en la CNUMAD y los eventos
paralelos. Río también sirvió como plataforma
de lanzamiento de un estudio pionero, el Plan
de Acción Holanda Sustentable, elaborado y
presentado por Amigos de la Tierra de
Holanda. El mismo constituyó el primer paso
en la popularización de los conceptos de
'espacio ambiental' y equidad. Desde
entonces, Holanda Sustentable ha dado
nacimiento a la Campaña por Europa
Sustentable y al Proyecto Norte-Sur Qambos en
el marco del Programa Sociedades Sustentables
de ATI .
De tanto en tanto, al igual que cualquier
otra organización, ATI atraviesa tiempos
borrascosos. Sucede que alguna campaña o
proyecto se ve frustrado, por ejemplo, por
falta de financiación. El Secretariado
internacional ha sobrevivido también a varias
temporadas difíciles. Las organizaciones
miembros de Amigos de la Tierra sufren
carencias e insuficiencias de diverso grado,
sobre todo en infraestructura y personal
rentado, pero también pesadas sobrecargas de
trabajo por la demanda que plantean los temas
que queremos atender. Cuando los problemas
nacionales colman la capacidad de acción de
los grupos, abrumándolos, la comunicación
internacional tiende a debilitarse. Las
posibles diferencias de análisis y estrategia
pueden también resultar en desavenencias o
trabas en las discusiones, y el tratamiento
inevitable y necesario de asuntos
burocráticos puede llegar a consumir tiempo
muy valioso en reuniones de carácter
internacional. La falta de avances visibles
en muchas áreas de los temas sobre los que
desarrollamos campañas, así como la
proliferación simultánea de la miseria social
y los daños ecológicos, pueden descorazonar y
desmotivar a más de un activista.
Para algunos incluso, el activismo
ecologista puede resultar fatal, tal como
quedó trágicamente demostrado con la muerte
misteriosa de cuatro excelentes compañeros de
Amigos de la Tierra de Costa Rica en 1994 y
1995.
Buena parte del ímpetu y la fuerza que
sostienen al activismo y las campañas de ATI
, provienen seguramente del contacto
personal, la solidaridad y la inspiración que
la federación proporciona. También es
alentador suponer que las ideas de ATI , de
manterse las tendencias actuales,
probablemente tendrán mayor aceptación en los
años venideros. La reciente formación de un
Consejo de Embajadores de ATI , que reúne a
pensadores y artistas ilustres, activistas
famosos y otras celebridades que apoyan el
trabajo de la federación, habrá de constituir
un paso firme en esa dirección. Lo menos que
podemos esperar de los próximos 25 años de
existencia de ATI es que cada nuevo amanecer
nos haga aún más fuertes, aproximándonos cada
día más a sociedades verdaderamente
sustentables.
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