Indonesia Indramayu

Frente a las crisis interrelacionadas del clima, la alimentación y la desigualdad, la resistencia liderada por campesinas/os y Pueblos Indígenas está cobrando un renovado impulso a nivel mundial. La adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en las Zonas Rurales (UNDROP) surgió en 2018 como una herramienta esencial para lograr la justicia fundiaria o de acceso a la tierra, alimentaria y ambiental. Desde el proceso de Nyéléni por la Soberanía Alimentaria, la Justicia Global y el Cambio de Sistema hasta el proceso estratégico de la Cumbre de los Pueblos previo y durante la COP30, movimientos de todo el mundo están convergiendo en torno a demandas por el cambio de sistema. 

UNDROP: una herramienta jurídica en manos de los pueblos oprimidos

Adoptada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2018, la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Campesinos es más que un texto simbólico: se trata de un hito conquistado con mucho esfuerzo, forjado durante décadas de movilización popular liderada en gran medida por La Vía Campesina y sus aliados. Fundamentalmente, la UNDROP reconoce a las/os campesinas/os como actoras/es políticos con derechos colectivos sobre la tierra, las semillas, el agua, la biodiversidad y el conocimiento tradicional. La Declaración afirma que estos derechos son esenciales no sólo para la dignidad de las comunidades rurales, sino para alcanzar la soberanía alimentaria, la sustentabilidad ambiental y la justicia climática.

Es importante destacar que siendo la UNDROP una herramienta que puede servir para desarrollar nuevas iniciativas en materia de políticas alineadas con el lenguaje y las disposiciones de la Declaración –es decir, que no es algo solamente para los tribunales y las/os formuladores de políticas— también es una herramienta pedagógica. Los movimientos la usan para educar a sus comunidades, articular sus demandas en los foros internacionales y presionar a los gobiernos para que integren sus principios en la legislación nacional, ya que puede aplicarse en todos los países. Hace del derecho internacional un documento vivo, arraigado en luchas libradas.

En el contexto de las crisis convergentes acuales (la crisis climática, el acaparamiento militarizado de recursos y las injusticias en la transición energética), la UNDROP sirve de escudo tanto como espada. Ofrece un marco para oponer resistencia a la criminalización de las/os campesinas/os y otras/os productoras/es de alimentos a pequeña escala, así como a la expansión del agronegocio y los mercados de carbono en los territorios campesinos y de los Pueblos Indígenas. En las luchas locales se recurre a la UNDROP para exigir acceso a la tierra, proteger de las patentes empresariales a las semillas campesinas y frenar proyectos de maquillaje verde explotadores que desplazan a las comunidades con el pretexto de la “sostenibilidad” o encubiertos como supuestas “soluciones basadas en la naturaleza”.

Proceso de Nyéléni: acumular fuerzas y construir poder desde abajo para cambiar de sistema

El poder de la UNDROP radica en las organizaciones que tienen la voluntad y que trabajan para construir un mundo más justo y unido, y esto es más evidente que nunca en el proceso de Nyéléni por la Soberanía Alimentaria, la Justicia Global y el Cambio de Sistema. Como parte del proceso se está organizando la realización del 3er Foro Mundial de Nyéléni en septiembre de 2025: un llamamiento del potente movimiento mundial por la soberanía alimentaria que ha surgido en las últimas dos décadas y ha ganado un importante reconocimiento político a nivel nacional e internacional. El primer Foro se llevó a cabo en la aldea de Sélingué, en el sur de Malí, en el año 2007. Lleva el nombre de Nyéléni, una mujer legendaria de la zona rural de Malí conocida por domesticar el fonio y el samio (cereales autóctonos de la región de África Occidental) y como pionera de la resistencia contra la discriminación social y por rechazar el matrimonio. Nyéléni incluso trabajó la tierra hasta llegar a ser mejor agricultora que la mayoría de los agricultores varones de su entorno. 

En 2015 se llevó a cabo el segundo Foro de Nyéléni, en el que los movimientos acordaron una visión y comprensión en común sobre la agroecología así como acerca de las estrategias compartidas para promoverla y defenderla de la cooptación empresarial.

Desde el primer Foro de Nyéléni, el movimiento por la Soberanía Alimentaria ha obtenido muchas victorias -la reforma democrática del Comité de Seguridad Alimentaria de la ONU (CSA) para dar voz a las sociedad civil en ese importante espacio multilateral para la política alimentaria (2009), la UNDROP (2018), o el reconocimiento de la agroecología por expertas/os del CSA como el mejor camino para resolver las crisis ambiental, del hambre, la salud y la desigualdad (2019). 

En 2023, el movimiento por la soberanía alimentaria propuso un proceso para construir una agenda de acción política común interseccional por la soberanía alimentaria, la justicia global y el cambio de sistema basada en movimientos sociales, con el 3er Foro Mundial de Nyéléni en septiembre de 2025 en Sri Lanka como hito. Para este proceso, la UNDROP representa una herramienta clave para defender los derechos humanos y de los pueblos –incluido el derecho de acceso y al control de sus territorios y sus bienes comunes— la  paz y la democracia, y oponer resistencia al poder empresarial y vencer todas las formas de opresión.

Hacia la Cumbre de los Pueblos y una transición justa basada en la soberanía alimentaria

Las declaraciones y los documentos estratégicos de los Foros de Nyéléni sirven como hojas de ruta colectivas que informan  tanto el trabajo de incidencia a nivel mundial como el de organización a nivel local.

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En este año 2025, el foro de Nyéléni también se integra al proceso de la Cumbre de los Pueblos, permitiendo así a los movimientos organizarse y alinear sus agendas compartidas con antelación a la COP30, la cumbre climática que se llevará a cabo en Brasil. Impulsada por organizaciones populares y movimientos sociales, la Cumbre de los Pueblos pretende rescatar el debate climático de las manos de las grandes empresas y las elites durante las negociaciones de la COP30. 

En lugar de confiar en promesas vacías de reducción de emisiones de carbono a cero neto y mercados de compensación de emisiones que ponen mucha presión sobre la tierra en el Sur Global y convierten el suelo y los territorios en monocultivos, agrocommodities y productos similares, este movimiento está construyendo un espacio de convergencia política fundado en la justicia y la rendición de cuentas. 

En Belém do Pará, Brasil, los movimientos amplificarán las voces de quienes son las/os más afectadas/os por el cambio climático -las comunidades cuya supervivencia depende de la tierra, el agua y sistemas alimentarios amenazados.  La Cumbre de los Pueblos ofrece una sólida visión de la justicia climática que ya está siendo ejercitada por comunidades en todo el mundo con soluciones verdaderas, como una transición energética justa y feminista, la agroecología, la economía feminista y de los pueblos y el manejo comunitario de bosques. 

Juntos, la UNDROP, el proceso de Nyéléni y la Cumbre de los Pueblos forman una constelación de herramientas para la esperanza y la resistencia, honrando siglos de luchas campesinas, populares de base y de los Pueblos Indígenas para construir Poder Popular. Juntas nos enseñan que otro mundo no sólo es posible, sino que ya está siendo cultivado por hombres, mujeres y diversidades de género que defienden la tierra, alimentan a sus comunidades y luchan por la justicia en todo el mundo.