El 22 de mayo de 2017 es el día de la biodiversidad y este año el tema es el turismo. El Convenio de la ONU sobre la diversidad biológica (CDB) está aprovechando esta oportunidad para promover el valor del turismo como herramienta para reducir significativamente las amenazas, y mantener o aumentar las poblaciones clave de vida salvaje y la biodiversidad, mediante los ingresos que se obtienen a partir del turismo. Hace referencia a la necesidad de reducir los impactos negativos del turismo, pero mientras canta a viva voz los supuestos valores del turismo, simplemente susurra los impactos negativos.

Sí existen ejemplos positivos de turismo, tales como los proyectos de Turismo Basado en las Comunidades, que protegen los territorios, medios de sustento y culturas. Amigos de la Tierra ha trabajado con varias de estas iniciativas en todo el mundo, tal como el turismo eco-cultural en Timor Oriental. La autogestión es esencial, tal como son los ingresos que se destinan directamente a la comunidad local y el respeto por sus modos tradicionales de generar ingresos. Desafortunadamente, muchas iniciativas no sobreviven sin la ayuda de las ONG.

Lamentablemente, pocos proyectos de turismo sustentable son viables en la realidad. Por ejemplo, muchas iniciativas de «ecoturismo», si bien son mejores para el medioambiente, no les sirven a las comunidades ya que les niegan la capacidad de generación de ingresos y su libre determinación. A nivel mundial, el turismo positivo es mínimo. Sin embargo, los pocos ejemplos que existen se usan para dar a entender que todo el sector del turismo podría volverse sustentable.

El turismo masivo sigue siendo el principal culpable por el turismo insustentable y económicamente injusto. Los pueblos indígenas a menudo son desalojados de sus tierras para dar lugar a complejos turísticos. Hay muchísimas instancias de violaciones de los derechos humanos y algunos casos incluso implican la muerte de la gente que protege sus tierras. Los hoteles a menudo se construyen en ecosistemas valiosos que son destruidos en el proceso. Las propuestas de proyectos turísticos como las del gobierno de El Salvador en 2013, que amenazaban tanto los manglares costeros como las comunidades locales a menudo son culpables de más de una injusticia.

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Manglares, La Tirana, El Salvador ©Amigos de la Tierra Internacional / Jason Taylor

A menudo se prohíbe el ingreso de los pueblos indígenas a sus propios territorios, ya que los lugares sagrados son privatizados para que los turistas puedan disfrutarlos sin molestia. Las ganancias de los complejos turísticos se quedan en las manos de las empresas transnacionales. Además, como trabajadores y trabajadoras, los habitantes locales son casi siempre explotados en estos complejos turísticos y hoteles. El uso de agua de una persona en un hotel es significativamente mayor que en los hogares. En algunos casos, los turistas usan hasta 16 veces más de agua que los habitantes locales, lo que es motivo de conflictos y genera enfermedades.

El desperdicio de alimentos es un gran problema: incluso los complejos turísticos pequeños desechan hasta 150 toneladas de alimentos por año y la abrumadora cifra del 36% de todos los alimentos que se compran terminan en la basura. Y los cruceros vierten hasta 3800 millones de litros de aguas residuales en los océanos, contaminando así los ecosistemas. Estos son solo algunos de los problemas que genera el turismo masivo.

Las iniciativas de turismo sustentable a menudo sólo implican meramente un cambio en los niveles de producción de residuos y consumo de energía, sin modificar el modelo empresarial. Las iniciativas son estrictamente voluntarias, una práctica que ha demostrado ser desastrosa en otros sectores de la economía.

Parece improbable que el turismo pueda convertirse en una industria ecológica. El 5% de las emisiones a nivel mundial están vinculadas con el turismo, exclusivamente para beneficio de las clases media-alta y alta. La industria de la aviación por sí sola tiene previsto un crecimiento del 700% para 2050. Tiene previsto compensar su aumento de las emisiones mediante programas REDD. REDD es una solución falsa y profundamente insustentable.

El turismo representa el 10% del PBI mundial, con un crecimiento anual estimado del 3-5%. No necesita que la ONU los promueva como herramienta de desarrollo económico como lo está haciendo en este día internacional de la biodiversidad.

Lo que el turismo necesita son políticas que respeten los derechos de las comunidades locales y los pueblos indígenas, entre ellos su derecho a la libre determinación, poder de decisión sobre los visitantes que reciben, un sistema de distribución justa de los ingresos y la protección de sus ecosistemas. Lo que se necesita con urgencia son estudios oficiales sobre los impactos negativos del turismo empresarial y medidas estrictas para prohibir las peores prácticas. Por favor, ayúdanos a celebrar el día internacional de la biodiversidad exigiendo que se modifique el modelo de turismo empresarial.

Imagen: Sepilok Orang Utan Rehabilitation Centre, Sabah, Malaysia.© Center for International Forestry Research