En 2018, China sacudió el sistema mundial de reciclaje de plásticos al prohibir la importación de desechos plásticos. Desde entonces, nuestros sistemas de producción y consumo de plásticos y sus desechos han experimentado varias crisis, pero también oportunidades. Una reunión de la ONU en materia del comercio de desechos ofrece la oportunidad de endurecer las reglamentaciones y con suerte alentar a los países ricos a reducir su consumo de plástico y lidiar con sus propios desechos plásticos en lugar de verterlos en el Sur Global.

El comercio mundial de desechos plásticos es un gran negocio. Desde 1988 a 2016, los diez principales exportadores de desechos plásticos (entre ellos Estados Unidos, Japón y el Reino Unido) exportaron 168 millones de toneladas, la mayoría a China. La oscura realidad es que la gran parte del plástico que las/os ciudadanas/os tiran a las papeleras de reciclaje son plásticos de mala calidad, sucios y mixtos que se vierten en países del Sur Global, donde por lo general se reciclan de forma poco segura siguiendo estándares bajos y a menudo son simplemente incinerados, llevados a vertederos o filtrados al medioambiente. Esto es impulsado por una economía cortoplacista feroz: exportar es muchas veces menos costoso que reducir, clasificar, limpiar, reciclar o reutilizar los desechos localmente.

El saldo humano y ambiental de la importación de desechos plásticos en China fue denunciado en el popular documental de 2016, “Plastic China,” una historia desgarradora de una niña de 11 años que vive y trabaja en un taller de desechos plásticos importados, que provoca la contaminación del aire y de las vías navegables de las zonas rurales de China. La práctica de quemar plástico supone una grave amenaza para la salud, como por ejemplo, problemas reproductivos y de desarrollo, trastornos hormonales y cáncer.

En 2017, China, cansada de ser el vertedero del Norte Global, notificó a la Organización Mundial del Comercio que pretendía prohibir la importación de desechos plásticos. La moratoria entró en vigencia en marzo de 2018, lo que desató una reacción en cadena en el sistema mundial de desechos plásticos. Varios países del Norte Global no han podido lidiar con esto desde ese entonces, lo que provocó un aumento drástico de los precios para la exportación y que se queme incluso más plástico o, que este sea enviado a los vertederos o se almacene.

Si los índices de exportación continúan tal como están, la nueva política china desplazará aproximadamente 111 millones de toneladas métricas de desechos plásticos antes de 2030. ¿Pero adónde irá todo esto? Actualmente está inundando el sureste de Asia. Indonesia, Malasia, Vietnam, India, Taiwán y Tailandia enfrentan rápidos aumentos de las importaciones de desechos plásticos, lo que provoca la contaminación de las vías navegables, incendios y vertido ilegal, entre otras cosas.

“Malasia no puede procesar todos los desechos importados, hay muy pocas fábricas de desechos plásticos que cumplen con todas las normas. No somos un vertedero y por lo tanto deberíamos dejar de importar desechos plásticos.»

Mageswari Sangaralingam, Amigos de la Tierra, Malasia

¿Gran paso internacional en el comercio de desechos plásticos?

Del 28 de abril al 10 de mayo de 2019, más de 180 países analizarán la normativa en materia del comercio y manejo de desechos en una reunión de las Naciones Unidas. La reunión aspira a modificar el Convenio de Basilea sobre el control de los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación, que fue adoptado en 1989 “como respuesta a la indignación del público luego de que se descubrieran en África y otras partes del Sur Global depósitos de desechos tóxicos importados del exterior”. Noruega propuso una pequeña pero vital modificación del tratado: para “que se incluyan explícitamente los desechos plásticos en el alcance del Convenio de Basilea”, lo que ayudaría a evitar el mal manejo de los desechos plásticos. Un resultado crucial sería que los exportadores de desechos plásticos necesiten el consentimiento previo e informado de los países receptores.

Este pequeño cambio en pos de la transparencia sería un gran paso adelante para reglamentar el comercio de desechos plásticos. También evitaría que la mayoría de los países acepten desechos plásticos de países que no son parte del Convenio de Basilea, más allá del consentimiento, en particular Estados Unidos. Jim Puckett de Basel Action Network explicó que “esto significará que Estados Unidos no pueda exportar tales desechos a ningún país de Asia excepto Corea del Sur y Japón.”

Muchos gobiernos ya están apoyando este cambio que responde al sentido común. Actualmente, las únicas voces en contra de la modificación de Noruega son los grandes grupos de la industria de desechos como la Federación Europea de Gestión de Residuos y Servicios Ambientales.

Visión a largo plazo: la única solución viable es reducir nuestra huella plástica

Más allá de las importantes acciones a nivel nacional y regional sobre la prohibición o reducción de las importaciones de desechos plásticos, acciones que Malasia, Tailandia e India han adoptado este año, son clave las medidas que se enfoquen en reducir la producción y el consumo mundial general de plásticos y rediseñar los plásticos para una reutilización y reciclaje de calidad, libre de sustancias tóxicas.

Este quizás es un resultado inesperado pero crucial de la política de China de detener la importación de plástico: una mayor comprensión del hecho de que reciclar no es solución para la contaminación de plástico. Dado el enorme problema del comercio de desechos prácticos, además del hecho de que sólo 9% de los plásticos producidos se han reciclado, queda claro que debemos hacer frente al problema de origen mediante la reducción de la producción y hacer que las empresas que obtienen ganancias con este comercio de desechos rindan cuentas.

Por ejemplo, la UE adoptó recientemente nuevas leyes para reducir los plásticos de un solo uso incluidas moratorias a varios artículos y para hacer que los fabricantes paguen por la gestión de los desechos y la limpieza y una investigación parlamentaria del gobierno australiano produjo un sólido plan nacional de desechos titulado Never Waste a Crisis.

“Es hora de que el Norte Global actúe en serio. No podemos seguir externalizando los costos e impactos de nuestro consumo excesivo y el problema de los desechos al Sur Global. Debemos deshacernos del hábito de exportar plásticos y hacer frente a nuestro consumo excesivo de plásticos”.

Meadhbh Bolger, Amigos de la Tierra Europa

El comercio mundial de plástico es un síntoma de los problemas del sistema de comercio actual agenciado por las grandes empresas. ¿Se reglamentará para proteger a la gente, particularmente del Sur Global y al medioambiente, o los países ricos seguirán con la ‘libertad’ de verter sus desechos plásticos en otras partes? No podemos permitir que los países continúen exportando el problema. Todas/os debemos estar dispuestas/os a hacer frente a este problema, transformar la forma en que producimos y consumimos plásticos y liberarnos de nuestra adicción al plástico.

Imagen: Indonesia © Emma Priestland/Amigos de la Tierra EWNI