Tëduray and Lambangian people overlooking their ancestral lands

La agricultura es la fuente principal de sustento para muchas personas en Filipinas. El 25-30% de la población trabajadora está involucrada en la agricultura, la ganadería o la piscicultura y el sector aporta cerca de una décima parte de la economía del país. El sistema alimentario industrial, centrado en monocultivos e insumos químicos con el fin de maximizar las cosechas para la exportación, está devastando el medioambiente y los medios de sustento de los Pueblos Indígenas que siempre han vivido en armonía con los ecosistemas locales. Esto ocurre en un país con uno de los sistemas agrícolas más vulnerables a los monzones y los fenómenos meteorológicos extremos, que se espera que generen más incertidumbre a medida que la crisis climática se profundiza.

En agosto de 2022 hablamos con Ronito Alberto Modbeg, representante del pueblo indígena Tëduray y Lambangian. Este es uno de los principales Pueblos Indígenas del Sur de Filipinas, disperso por varias provincias de la isla de Mindanao y el archipiélago de Sulu que se extiende hasta Borneo.

Un joven cosecha boniatos (batatas) © Joolia Demigillo

Ronito es miembro de Kasarigan, el órgano ejecutivo dentro de la estructura de Justicia y Gobernanza Timuay que maneja los dominios ancestrales del pueblo Tëduray y Lambangian en la Región Autónoma de Bangsamoro en Mindanao Musulmán (BARMM). Ronito nos habló del concepto de “Sulagad”, la visión de mundo de su pueblo que considera a la naturaleza como una fuente sagrada de vida, y nos contó sobre un proyecto de Amigos de la Tierra Filipinas y la juventud local para revivir prácticas agroecológicas y restaurar la soberanía territorial y alimentaria.

Sulagad provee las necesidades primarias del pueblo indígena Tëduray y Lambangian”, explicó Ronito. “Es ahí donde las comunidades obtienen diariamente sus alimentos. Los alimentos crecen de forma natural y abundante en la zona. Por ejemplo, Sulagad incluye diversos tipos de peces, aves o cualquier animal que la gente pueda cuidar en sus tierras ancestrales”.

Pescado secándose al sol © Justicia y Gobernanza Timuay

El modo de vida Sulagad está profundamente conectado a la cultura y tradiciones Tëduray. “Expresa su unidad como pueblos, la forma en que se apoyan mutuamente”, agregó. También está inherentemente alineado con la agroecología, que es una forma de producir alimentos y vivir en armonía con la naturaleza sobre la base de conocimientos y prácticas indígenas o localmente relevantes. En la comunidad de Ronito se cultiva colectivamente en tierras compartidas, lo cual “facilita el trabajo agrícola para todas/os”. Usan cultivos endémicos como el arroz y obtienen alimentos de los alrededores, tales como peces del río y animales y plantas del bosque. También respetan las tradiciones rituales y muestran gran respeto por lo que provee la naturaleza.

“Cuando todas las personas de la comunidad se apoyan mutuamente también se ven impactos positivos en la naturaleza”, explica Ronito.

Mujeres indígenas cosechando arroz juntas © Jayson Ulubalang

Lamentablemente, tal como sucede con muchas prácticas indígenas en Filipinas, el modo de vida Sulagad está amenazado.

Aproximadamente el 10-20% de la población filipina son Pueblos Indígenas, aunque las cifras exactas se desconocen. En 1997 se aprobó una Ley Nacional de Derechos Indígenas, que apunta a garantizar el respeto pleno de la integridad cultural, los derechos consuetudinarios a la tierra y la soberanía indígenas. Sin embargo, su mala implementación y el violento régimen autoritario más reciente del presidente Rodrigo Duterte desde el año 2016 ha significado una realidad diferente para los Pueblos Indígenas en este país del Sudeste Asiático. Filipinas es el tercer país más peligroso del mundo para quienes intentan defender los derechos y territorios indígenas. Enfrentan ataques constantes, criminalización y acaparamiento de tierras.

En la isla de Mindanao, grandes empresas del agronegocio aprovechan las lagunas institucionales que existen en la protección de los derechos consuetudinarios a la tierra para acaparar tierras e imponer sistemas agrícolas industriales, con apoyo del gobierno. Ronito explica:

“Las grandes empresas representan una amenaza para la práctica continuada de Sulagad, ya que hacen que el sistema se desvíe de sus elementos centrales. En lugar de que las/os agricultoras/es se dediquen a la agricultura de subsistencia, las empresas las/os persuaden a a que trabajen para ellas. Así, las/os agricultoras/es se vuelven dependientes del trabajo remunerado y las grandes empresas ganan”.

Las grandes empresas corrientemente ofrecen créditos y préstamos a las/os integrantes de las comunidades indígenas, empujándolas a comprar insumos químicos bajo la promesa de que su trabajo agrícola se tornará más eficiente.

“La gente está preocupada porque se están introduciendo muchas sustancias químicas. Se las promociona intensamente porque supuestamente hacen que la agricultura sea más eficiente. Pero muchas personas no saben que cuando se usan estas sustancias químicas, el suelo pierde sus nutrientes y no produce una cosecha abundante”.

Las tierras ancestrales de las comunidades, ofrecidas como garantía de los préstamos, pueden caer fácilmente en manos de las empresas. “Depender de estos sectores empresariales se ha vuelto la norma”, lamenta Ronito.

“Me preocupa el estado de nuestros derechos a nuestros dominios ancestrales. Si nos fijamos bien, a los Pueblos Indígenas nos están arrebatando nuestras tierras ancestrales”.

Un joven planta palmeras de coco. © Jayson Ulubalang

Amigos de la Tierra Filipinas, conocida a nivel local como Legal Rights and Natural Resources Center (LRC) trabaja junto con Justicia y Gobernanza Timuay para defender y revivir la práctica de Sulagad, vinculándola con la necesidad urgente de hacer valer los derechos de los Pueblos Indígenas a nivel nacional.

En 2017 realizaron estudios de campo sobre esa práctica y reunieron a líderes y lideresas de las comunidades que se comprometieron a trabajar para revivirla. Desde entonces han llevado a cabo actividades educativas y de incidencia en varias aldeas y a nivel del gobierno local para “promover la generación de conciencia sobre los derechos de los Pueblos Indígenas a sus dominios ancestrales y el medioambiente” y “defender los derechos de jóvenes, mujeres y líderes indígenas».

Aprendiendo sobre la práctica de Sulagad © Justicia y Gobernanza Timuay
Líderes de la comunidad celebran el segundo aniversario de su trabajo para revivir la práctica de Sulagad © Joolia Demigillo

Más recientemente, el proyecto involucró a la Asociación de estudiantes y jóvenes Tëduray y Lambangian (TLYSA), de la cual Ronito es miembro.

“Es importante involucrar a la juventud en este trabajo”, destacó. “Si retomamos el concepto de Sulagad, tenemos lo que denominamos fënrënsa. Esto significa que las y los jóvenes Tëduray y Lambangian deben promover y fomentar nuestros conocimientos y sabiduría ancestral, y que así continuarán fortaleciendo el legado de sus ancestros».

“La juventud continúa el trabajo de nuestras/os líderes y lideresas. La juventud es la esperanza de nuestra comunidad”, concluye.

Niña Tëduray © Christine Biokong

Agradecemos a Ronito Alberto Modbeg y Amigos de la Tierra Filipinas/Legal Rights and Natural Resources Center – Kasama sa Kalikasan (LRC-KsK).

Ver un documental breve sobre Sulagad, producido por LRC, en inglés.

Escuchar esta entrevista de audio en Radio Mundo Real.

Foto principal: Tëduray y Lambangian contemplan sus tierras ancestrales © Jayson Ulubalang