Gran parte de la población palestina sufre escasez extrema de energía. Debido a la ocupación israelí desde 1967, las comunidades locales carecen de soberanía respecto del suministro de energía. Además del vertido de desechos tóxicos, la expropiación de fuentes de agua y la destrucción de tierras palestinas camuflada como conservación de la naturaleza, el control que ejerce Israel de la energía es un agente clave de la injusticia ambiental, o “nakba” en árabe

En Palestina, gran parte de la energía es importada a alto costo, lo que implica una pesada carga económica para las comunidades pobres y marginadas que suman aproximadamente la mitad de la población. Como el suministro no es ni suficiente ni fiable, muchas comunidades se las tienen que arreglar con sólo unas pocas horas de electricidad al día. Esta escasez de energía afecta con mayor intensidad a las mujeres rurales que soportan la doble carga del trabajo doméstico y agrícola.

En respuesta a esta situación, Amigos de la Tierra Palestina/Red Palestina de ONG Ambientalistas (PENGON) comenzó a ejecutar en 2003 proyectos de energía renovable para fomentar la capacidad de la población local, especialmente las mujeres, para gestionar sus propias fuentes de energía limpia. Los proyectos proveen a hogares, pequeñas granjas, empresas e instituciones sin fines de lucro como escuelas, un suministro eléctrico estable, asequible y sustentable para suplir necesidades básicas –como para iluminación, maquinaria y bombas de agua. Mediante capacitación y trabajo de incidencia, empoderan y ponen de vuelta la energía en manos de mujeres palestinas como Majida y Rasmeya. Esta es su historia de Soberanía Energética en Acción. 

“Antes de la instalación de energía solar vivíamos en la oscuridad”. Saeed Ishtayah, agricultor de Beat Hassan, Valle del Jordán

Jamelah Hasasnah, trabajando en el sistema hidropónico y acuapónico que funciona con energía solar en el Centro Al Basma de la Unión de Mujeres Árabes.

Jamelah Hasasnah, trabajando en el sistema hidropónico y acuapónico que funciona con energía solar en el Centro Al Basma de la Unión de Mujeres Árabes, Beit Sahour. 2018. Foto: Hussein Zohor/PENGON.

La energía solar trae alivio a las familias de Gaza

La situación en la Franja de Gaza es urgente. Desde el bombardeo de las centrales eléctricas por aviones de combate israelíes en 2006, la cantidad de energía producida localmente ha disminuido a sólo una cuarta parte de la capacidad anterior. Más de 1,7 millones de palestinas/os en Gaza sufren de cortes diarios de electricidad, que suelen durar al menos diez horas. La cantidad de combustible que se trae actualmente cubre apenas el 20% de la demanda de electricidad, lo que significa que algunas comunidades tienen acceso a energía eléctrica solamente 3 o 4 horas por día.

Majida Sbeita en su hogar con sus hij@s.

Como muchas otras mujeres de las comunidades beduinas marginadas de Gaza, Majida cría ovejas para la venta de leche y queso. Su negocio depende totalmente de refrigeradores donde poder almacenar los productos lácteos en el clima caluroso de la zona. Majida tiene cuatro hij@s, tres de l@s cuales son cieg@s. Nos dijo cuánto ha sufrido viviendo en la oscuridad, sin poder cuidar adecuadamente a sus hij@s. La escasez de energía eléctrica le ha generado mucha ira o y presión. 

“Estaba todo oscuro y no podía hacer nada. Solía hablarme y preguntarme a mí misma: ¿Por qué son así las cosas? ¿Por qué mi vida es así?

La familia de Majida fue una de las 270 familias beneficiarias directas de los proyectos solares de PENGON en Gaza. El acceso a electricidad ha significado un gran cambio para su familia. Ahora puede cuidar adecuadamente a sus hij@s cuando necesitan su ayuda.

“Ahora con la instalación de energía solar estoy más cómoda, la vida se me ha facilitado. Cuando me piden algo –comida, bebida, ropa— puedo simplemente prender las luces y hacerlo”.

Rasmeya Ali Jmassi en la Franja de Gaza.

Rasmeya Ali Jmassi en la Franja de Gaza.

A Rasmeya y su familia también les ha mejorado su calidad de vida.

“Me duele el pecho a causa del asma. Antes sentía que me sofocaba con el calor y no podía quedarme en mi casa. Ahora puedo usar el ventilador para que me dé aire. Mi pecho está mejor y ya no me duele”, explicó Rasmeya.

“Mi hija solía estudiar con una luz a batería y el teléfono celular. Era realmente muy difícil para ella. A la noche, cuando las baterías se agotaban, solíamos sentarnos en la oscuridad”. Ahora su hija puede estudiar por la noche, con impactos positivos a largo plazo para su educación. 

Caption: Ventiladores accionados por energía solar ofrecen alivio en medio del calor.

Ventiladores accionados por energía solar ofrecen alivio en medio del calor.

La energía solar instalada hace cuatro años también ha ayudado a las mujeres beduinas a mejorar la calidad y hacer más eficiente su producción de lácteos, al poder electrificar aparatos mecánicos como batidoras.

“Ahora usamos la batidora eléctrica y tenemos tiempo para hacer otras cosas. Antes teníamos que hacerlo manualmente durante más de dos horas. Con la electricidad podemos usar la batidora, la TV, un pequeño refrigerador, cargadores y luces”.

Mujer en Ras Al Auja, Valle del Jordán

Mujer en Ras Al Auja, Valle del Jordán, que ahora usa su propia energía limpia para accionar aparatos para la producción de lácteos.

Agricultura a pleno sol en Cisjordania

En la zona del Valle del Jordán, en Cisjordania, cerca del 13% de la población (casi 216.000 personas) carece de suministro estable de energía eléctrica o directamente no tiene acceso a la electricidad. Las restricciones israelíes a la construcción han impedido a las comunidades locales resolver por sí mismas la escasez de energía o construir infraestructuras básicas para la agricultura.

En respuesta, organizaciones integrantes de PENGON, incluido el Centro de Desarrollo de Ma’an y el o Grupo de Hidrología Palestino (PHG), han suministrado unidades solares a 650 hogares y pequeñas granjas, y realizaron talleres para fortalecer la participación y el liderazgo de la comunidad en el sector de la energía renovable. En un contexto donde la escasez de energía se cruza con la injusticia de género, la red busca ampliar el espacio para que las mujeres fortalezcan sus habilidades y tengan voz en las discusiones sobre política energética.

Saeed Ishtayah, agricultor de Beat Hassan

Saeed Ishtayah, agricultor de Beat Hassan.

La granja de Saeed solía padecer escasez severa de agua en medio del caluroso clima. Ahora, él y los demás agricultores pudieron instalar bombas de agua eléctricas para regar sus cultivos:

“La energía solar motiva a las/os agricultores/as a continuar con su trabajo agrícola. Antes el manantial fluía aleatoriamente, pero ahora podemos bombear el agua a acequias agrícolas. Más de 50 agricultores/as se han beneficiado de esto. Es más fácil y nos ahorra muchos costos”.

En el Centro de Permacultura de Beit Qad, los impactos positivos como estos se difunden a través de talleres de capacitación dirigidos a mujeres, hombres y estudiantes agrícolas.

“La granja de Beit Qad practica agricultura sustentable, basada en el uso de todos los recursos naturales disponibles”, explica Hassan Abu Alrob. “Eso incluye el uso de la luz solar para proveerle energía eléctrica a esta granja. Nuestros gastos mensuales de electricidad, que solían promediar $1500 nis (equivalentes a $415 dólares estadounidenses), pasaron a cero tras la instalación de los paneles solares”. 

Alimentando los peces en la granja de Beit Qad.

Alimentando los peces en la granja de Beit Qad.

Gran parte del equipamiento de la granja funciona actualmente con energía solar: las bombas de agua para el criadero de peces, una unidad de secado de hierbas medicinales y una unidad de procesamiento de lácteos. Ahora pueden cuidar mejor las ovejas, con máquinas para ordeñarlas y alimentarlas, aire acondicionado e iluminación, y tienen refrigeradores para almacenar productos lácteos y medicamentos.

“Tenemos medidores conectados a la red municipal de electricidad. Cualquier excedente de energía que produzcamos durante el verano se lo proporcionamos a la municipalidad, y así durante el invierno ellos nos pueden cubren el déficit”.

Esto les permite seguir llevando a cabo cursos sobre agricultura sustentable, incluidos talleres para mujeres sobre técnicas agrícolas de pequeña escala como cultivos verticales reciclando cajones, barriles y tuberías, y creando huertos orgánicos con una pequeña fuente de agua como un pozo o tanque.

Soberanía energética para la escuela de Lavagornya

La energía solar también refuerza la estabilidad de instituciones sin fines de lucro como las escuelas. La escuela de Lavagornya, a la que asisten 270 niñas/os, está ubicada en Cremzan, un área sensible próxima al muro en Cisjordania. Los sistemas de energía solar instalados allí por el Instituto de Investigación Aplicada de Jerusalén (ARIJ), integrante de PENGON, cubren ahora una gran parte de los costos de funcionamiento de la institución.

“Los costos de la electricidad, alrededor de $1500 nis por mes, son una carga para el presupuesto de la escuela. Los paneles solares nos permiten en cambio usar ese dinero para mejorar la situación de las/os empleados/as. [La escuela] está amenazada y corre riesgo de ser confiscada y este proyecto potencia su continuidad en esta zona». Mohammad Qaraka.

Jane Hilal, directora de Investigación Ambiental e Hídrica de ARIJ, explica:

“El objetivo principal de nuestros proyectos es favorecer el medioambiente palestino y crear un entorno en el que la gente pueda vivir. Tratamos de utilizar el agua y los recursos ambientales de la manera correcta para que todas/os puedan disponer de ellos”.

Sin justicia de género no habrá justicia ambiental.

Estas soluciones reales de energía limpia tienen un enorme impacto positivo en la vida del pueblo palestino, a la vez que contribuyen a resolver la injusticia social y climática desde las bases, con las mujeres como protagonistas. Además de facultar a mujeres y hombres para que participen activamente en el sector de la energía, PENGON aspira a transformar la política energética popularizando la energía limpia al nivel nacional mediante trabajo de cabildeo e incidencia. Crearon un comité al que las comunidades afectadas pueden acudir para atender necesidades ambientales urgentes, y han elaborado una guía de recursos para la incorporación de la perspectiva de género en la política energética. Su impacto se ve reforzado por las buenas  relaciones que mantienen con las autoridades y consejos de desarrollo locales.

“Lo más importante es que el ministerio elabore un plan de ejecución de más proyectos de energía limpia. Acelerar la implementación de tales proyectos disminuirá los costos de electricidad que ahora tenemos que pagarle a la empresa israelí”. Zahi Damakhi, agricultor de Beat Hassan, Valle del Jordán

Las mujeres y comunidades de Palestina están asumiendo ahora su papel como líderes de la transformación energética limpia de Palestina. ¡Soberanía energética ya! 

Basma Giacaman, directora del Centro Al Basma de la Unión de Mujeres Árabes.

Basma Giacaman, directora del Centro Al Basma de la Unión de Mujeres Árabes y encargada del sistema de energía solar que suministra electricidad a todas las instalaciones del centro, 2018. Beit Sahour, Palestina. Foto: Hussein Zohor/PENGON.

 


En 2019 y 2020, estos proyectos de PENGON formaban parte del Atlas de Utopías, una galería mundial de historias inspiradoras de transformación dirigidas por las comunidades en los sectores del agua, energía, alimentación y vivienda. Para mayor información y votación, visitar el sitio web de Ciudades Transformadoras.