Del 20 al 27 de septiembre, las calles del mundo cobraron vida con las voces y pisadas de millones de manifestantes que reclamaron a los gobiernos y las empresas que tomen medidas efectivas contra el cambio climático. Una cifra récord de 7.600.000 de personas, entre ellas jóvenes, integrantes de movimientos sociales, sindicatos, trabajadoras/es y activistas participaron en la huelga mundial por el clima y las actividades relacionadas en todo el planeta, convirtiéndose en la mayor movilización climática de la historia.

Los grupos de Amigos de la Tierra Internacional de todo el mundo fueron parte de este movimiento, apoyaron a los estudiantes en huelga y reclamaron justicia climática para todas aquellas personas que ya enfrentan los impactos del cambio climático, la energía sucia y las falsas soluciones.

Los grupos de la región Asia Pacífico exigieron que se ponga fin a la producción de combustibles fósiles y abogaron por una transición justa a favor de la energía renovable. De Malasia a Sri Lanka, Australia, Filipinas, Bangladesh, Japón e Indonesia, miles de personas marcharon en protesta. En Corea del Sur y Timor Oriental, la gente salió en sus bicicletas.

Entre la multitud que se movilizó en Melbourne, Australia, estuvo presente la bandera de ATI con el poderoso mensaje: “desmantelemos el patriarcado, no el planeta”.

En Europa se llevaron a cabo movilizaciones por el clima multitudinarias. Solamente en Alemania participaron 1.400.000 personas. Este año estuvo dominado por las voces de jóvenes, inspiradas/os por el movimiento #FridaysForFuture y las/os  jóvenes activistas por el clima entre ellas/os Greta Thunberg. Jóvenes y familias de todo el continente plantearon demandas para proteger su futuro, inclusive en Croacia, España y Austria.

 

En Macedonia, Jóvenes Amigos de la Tierra organizó un taller para fortalecer las acciones a nivel mundial.

En el siguiente enlace podrás encontrar todas las actividades llevadas a cabo por Amigos de la Tierra Europa.

La juventud de África también se movilizó y encabezó actividades para generar conciencia sobre los temas climáticos. Amigos de la Tierra Togo organizó un partido de fútbol con niñas/os de comunidades locales, mientras que un joven activista de Mozambique participó en las huelgas y se manifestó enérgicamente por la justicia climática.

Los grupos de Nigeria, Sudáfrica, Ghana, Tanzania y Togo expresaron mensajes de “justicia climática para todas y todos” en las calles locales.

Dos representantes de Amigos de la Tierra África también se sumaron a las movilizaciones en las calles de Nueva York con motivos de la Cumbre sobre la Acción Climática del Secretario General de la ONU que tuvo lugar en esa ciudad el 23 de septiembre. Philip Jakpor de Environmental Rights Action, Nigeria, y Sostine Namanya de NAPE, Uganda, acompañaron a la multitud de más de 300.000 personas.

También participaron en un evento paralelo de Voces del Sur, una actividad contra la industria del gas y el petróleo con aliados y tuvieron una importante cobertura en los medios.

Hubo grandes marchas en varias ciudades de América Latina y América del Norte. Amigos de la Tierra Estados Unidos ayudó a organizar una paralización en Washington DC para reclamar que se actúe contra la crisis climática y los grupos de Paraguay, Colombia y El Salvador se manifestaron en las calles, incluso bajo la lluvia.

Amigos de la Tierra Internacional planteó una demanda única y coherente a favor de cambiar de sistema, y se solidarizó con los Pueblos Indígenas y comunidades locales afectadas más intensa e inmediatamente por la crisis climática. En una entrevista de Radio Mundo Real, la activista de campaña por justicia climática y energía, Sara Shaw comentó:

“Las comunidades del Sur global son golpeadas por los impactos del cambio climático y la energía sucia hoy mismo. No es una cuestión del futuro, es una cuestión de nuestra sobrevivencia ahora… Participamos en las movilizaciones para apoyar a las comunidades que padecen el cambio climático en la actualidad”.

Estos reclamos a favor de la justicia climática y un cambio de sistema verdadero llegan en un momento fundamental. Mientras los pueblos del Sur Global ya sienten los efectos devastadores de la crisis climática, los gobiernos del Norte no reducen las emisiones ni proporcionan el financiamiento necesario para transformar el sistema energético.

La gran afluencia durante esta semana de movilización es una muestra inspiradora del poder popular en acción. Pero esto debe suscitar un cambio en los gobiernos del Norte para que reduzcan sus emisiones, dejen de financiar combustibles fósiles y paguen la parte que les corresponde por los daños en el Sur Global y la transformación del sistema energético.