El cambio climático y la crisis energética mundial representan una amenaza para la vida y los medios de sustento de miles de millones de personas en todo el mundo. El 97% de los/as científicos/as especializados en el clima coinciden en que las actividades humanas producen gases de efecto invernadero que están calentando el planeta. Las principales fuentes de gases de efecto invernadero son la quema de combustibles fósiles para la generación de energía, la industria y el transporte, la agricultura industrial y la deforestación.

Hay soluciones para la crisis climática, pero debemos actuar ya. El cambio debe suceder de manera equitativa y justa, siguiendo un enfoque de distribución justa en materia climática. Lee nuestro Manifiesto de Soberanía Energética para conocer nuestras 10 demandas para un sistema energético basado en la soberanía energética y la justicia.

Este calentamiento está teniendo un efecto devastador en nuestro planeta, provocando olas de calor, inundaciones, sequías, marejadas ciclónicas, elevación del nivel del mar y tormentas más intensas. Los resultados son pérdidas de cultivos, incendios forestales, pérdidas de vidas, hogares y medios de sustento- que golpean con más intensidad a las poblaciones y personas más pobres y vulnerables.

La crisis climática se combina con una crisis energética que deja a 1.100 millones de personas sin acceso a la electricidad. Esta misma crisis energética les impone un modelo empresarial corporativo de energía sucia a las comunidades que necesitan acceso a energía segura, limpia y de propiedad comunitaria. 

Estas crisis son generadas por los modelos económicos y de desarrollo insustentables, que se basan en los combustibles fósiles y otras fuentes de energía destructivas, así como en la concentración del poder sobre los bienes y servicios energéticos en manos de una minoría de ricos.

Amigos de la Tierra Internacional forma parte de un movimiento mundial creciente, diverso y eficaz que opone resistencia a la energía sucia, aboga por fuentes de energía alternativas y exige justicia climática. Luchamos para impedir que grandes empresas como Shell destruyan el clima, y combatimos las falsas soluciones.

Los países ricos y las grandes empresas siguen extrayendo y quemando combustibles fósiles, e imponen sus proyectos de energía sucia en el Sur Global. Desde hace algunos años están tratando de maquillar de verde sus actividades con conceptos como ‘Cero Neto’, que es una estrategia de los grandes contaminadores para aparentar que contrarrestan sus emisiones, ya sea pagando para que otros capturen carbono en otro lugar ejecutando proyectos de compensación de emisiones, o mediante tecnologías de remoción de carbono no validadas, ¡o ambas cosas combinadas!

Pero ‘Cero Neto’ No es Cero. Se basa en nociones peligrosas y riesgosas como la BECCS y otras técnicas de geoingeniería, así como en los mercados de carbono, la compensación de emisiones y las denominadas ‘Soluciones Basadas en la Naturaleza’. El ‘Cero Neto’ es una distracción que desvía la atención de la reducción de emisiones urgente y drástica requerida, y propiciará acaparamientos de tierras y enormes daños a las comunidades y Pueblos Indígenas del Sur global.

En todo el mundo, las voces que claman por justicia climática y una transformación energética justa se hacen cada vez más fuertes. Los grupos de Amigos de la Tierra en los seis continentes se están movilizando para luchar por la justicia climática. Súmate a nosotros/as. Juntos/as podemos combatir la emergencia climática.

“Es necesario reducir urgentemente las emisiones de gases de efecto invernadero de forma justa. El cambio climático ya está teniendo efectos devastadores y en el Sur los impactos se hacen sentir de forma desproporcionada.”

Sara Shaw, Amigos de la Tierra Internacional

Incluso si se implementaran los compromisos del Acuerdo de París, de todos modos continuaríamos en una trayectoria hacia un mundo con 3 a 4°C de aumento de la temperatura, siendo que en realidad necesitamos mantener el aumento global promedio de temperatura por debajo de 1,5°C Debemos lograr esto con justicia –los países ricos deben dejar de emitir gases de efecto invernadero ahora y deben pagar su cuota parte justa para apoyar la transición mundial en pos de energías renovables y sustentables para todos y todas.

Transformar el sistema energético es fundamental para cambiar de sistema y para enfrentar el cambio climático. Exige respuestas democráticas a estas preguntas fundamentales: ¿para quién y para qué se produce la energía? Significa abandonar por completo la dependencia de los combustibles fósiles y el control del sistema energético en manos de las corporaciones. La soberanía energética es una solución clave que permite a las comunidades elegir fuentes de energía sustentables y desarrollar patrones de consumo saludables para crear sociedades sustentables.

“La transición necesaria tiene que ser justa, fundada en los derechos de los y las trabajadores y trabajadoras y las comunidades. Para encarar los problemas estructurales de un sistema que transforma la energía en mercancía y niega el derecho a la energía de todos y todas, no alcanza sólo con cambiar las tecnologías y fomentar las energías renovables, también es necesario el control y la propiedad pública y comunitaria. Exige además equidad y justicia, especialmente para quienes ya sufren los impactos del cambio climático en el Sur global.”

Karin Nansen, ex presidenta de Amigos de la Tierra Internacional