Three young girls visit the new solar powerhouse at the heart of their community in Philippines

En la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, Legal Rights and Natural Resources Center (LRC/Amigos de la Tierra Filipinas) ha estado trabajando con una comunidad indígena T’boli-Manobo para alcanzar la soberanía energética mediante un sistema de energía solar que no está conectado a la red.

En marzo de 2022, la aldea de Ned en la provincia de Cotabato del Sur pasó de no tener electricidad a tener su propio microsistema fuera de la red mediante el uso de tecnología fotovoltaica. Este tipo de modelo de energía solar está alineado a una trayectoria de desarrollo en el país con niveles mínimos de emisión de carbono, que puede levarse a otra escala y replicarse en zonas remotas a través del Programa de Electrificación Rural del gobierno, cuya tasa de finalización se encuentra actualmente en el 91%.

Esta es una victoria para la comunidad, que ha estado enfrascada en una lucha contra una plantación industrial de café y que enfrenta actualmente una nueva amenaza de una central de energía eléctrica a carbón.

Sanag: una historia de soberanía energética solar

“Te, gusto kamo sang radish?” (“¿Te gusta el rabanito?”) gritó Agustin mientras volvía a la casa donde nos estábamos alojando.

“¿De dónde los vas a sacar?”

“¡De nuestra huerta!”

“Salamat! ¡Gracias! Por favor, pídele permiso a tu padre”.

El segundo día en Datal Bonglangon, aldea de Ned, el equipo encargado de instalar el sistema fotovoltaico ya casi había terminado su trabajo. Sólo les faltaba conectar algunas pocas casas a la estación central de energía. Alrededor de las 5:30 de la tarde, la pequeña aldea de más de 45 viviendas finalmente tuvo luz.

Un grupo de familias indígenas T’boli-Manobo vive en Datal Bonlangon.

Algunos habitantes le llevaron tubérculos y aguacates al equipo instalador en señal de agradecimiento. Agustín, de ocho años de edad, fue uno de ellos.

“Ahora puedo estudiar de noche”, dijo tímidamente sonriendo con hoyuelos en sus mejillas.

Su amigo, Orlando, estuvo de acuerdo: “Vamos a tener luz”. Como muchas comunidades indígenas, Datal Bonglangon no tiene electricidad. Solían usar lámparas de aceite pero luego pasaron a lámparas y linternas a baterías debido al alto costo de la gasolina.

Agustin es estudiante de la Escuela Primaria de Danyan, llamada así en honor a Datu Victor Danyan, quien donó la parcela de tierra donde la escuela se construyó. El 3 de diciembre de 2017, Datu Victor Danyan, sus dos hijos y su yerno fueron asesinados por el ejército en un choque violento. El padre de Orlando fue uno de los fallecidos, cuando el niño tenía sólo cinco años. Los dos niños aún recuerdan el sonido de las armas y bombas. “Teníamos mucho miedo. Corrimos y nos fuimos en carreta hasta Tulale”.

Durante casi 20 años, Datu Victor Danyan lideró la organización de querellantes de T’boli-Manobo S’daf (TAMASCO) en rechazo a la plantación de café de Dawang. En 2016, cuando venció el permiso de la plantación, el gobierno le permitió a la empresa M&S seguir explotando la tierra usando como excusa el tecnicismo de la fusión de este permiso con uno anterior, sin consultar no obtener el consentimiento de TAMASCO. M&S es una subsidiaria de DMCI (David M Consungji Inc.), un conglomerado de empresas de propiedad de una familia filipina.

Después de las operaciones militares en Datal Bonlangon que tuvieron como resultado la muerte de ocho personas, varios miembros de TAMASCO fueron arrestados y acusados de asesinato y otros cargos falsos. Uno de ellos permanece en prisión, mientras que otros pudieron salir bajo fianza y están esperando la resolución de sus casos. La hermana de Datu Victor, Adina Ambag, echa de menos a su hijo, que fue detenido por el ejército y trasladado a la ciudad de Cotabato.

Transporting the solar panels to the village was not easy in the muddy terrain of Datal Bonlagon.
El transporte de los paneles solares a la aldea no fue fácil en el terreno fangoso de Datal Bonlangon.

Lemmy Danyan, uno de los voluntarios de la comunidad que le prestó asistencia al equipo instalador, dijo que el proyecto solar ahora les proporcionaría una sensación de seguridad.

“Teníamos miedo de salir de nuestras casas de noche por lo que sucedió aquí en 2017. Pero ahora que tenemos electricidad, nos sentimos seguros”, dijo, sonriente.

Ahora también podrá estudiar bien en horas de la noche, como Agustín y Orlando. Lemmy está en segundo año de la universidad y estudia Administración de Empresas. Espera terminar la universidad pronto para poder apoyar a su familia y su comunidad. “Ayudaremos a la comunidad a leer y escribir”.

Lemmy and other community members assist with the installation of the solar-powered system.
Lemmy y más integrantes de la comunidad ayudan a instalar el sistema de energía solar.

El padre de Lemmy, el hermano mayor de Datu Victor, falleció cuando Lemmy era todavía un niño. Creen que su enfermedad fue provocada por tanta desesperación, debido a la intromisión permanente de la plantación de café. A pesar de la orden de ‘cese y desista’ emitida por la Comisión Nacional de Pueblos Indígenas (NCIP) en 2018, la empresa M&S sigue operando dentro del dominio ancestral de la comunidad T’boli-Manobo.

Datal Bonglangon es uno de los cinco agrupamientos que componen TAMASCO. La organización eligió el lugar como emplazamiento piloto de la micro-red de energía solar que proveería iluminación esencial a 60 viviendas, y de una estación estándar de recarga en su centro comunitario donde pueden cargar sus teléfonos móviles y linternas. Por ahora, 46 hogares tendrán electricidad.

Children by solar powered light_EM Taqueban LRC
Un futuro menos oscuro: Niñas y niños T’boli-Manobo disfrutan la primera noche de la comunidad con electricidad.

Lemmy y más voluntarias/os de la comunidad instalarán otras conexiones en el futuro, entre otras en la escuela de extensión que está ubicada bastante lejos de las viviendas. La directora de la escuela ya prometió proporcionar el cableado adicional necesario para conectarla. Una vez que tengan electricidad, las maestras/os podrán mostrarles videos educativos a las/os niñas/os.

“Me alegra que nuestra comunidad se esté iluminando. Hace mucho que esperamos este momento”, dijo Ye Adina con una gran sonrisa.

Pero su rostro se llenó de tristeza enseguida mientras dijo con voz suave: “Pero más que la luz solar, lo que espero es que mi hijo vuelva. Él es mi luz”.

De la pobreza energética a la soberanía energética

El modelo actual de generación y transmisión de energía eléctrica de Filipinas está centralizado. La energía se produce en grandes centrales de energía eléctrica, más que nada mediante la quema de petróleo y carbón. Luego se la distribuye a través de una red de transmisión, donde la mayoría (57,6%) se vuelca al transporte y la industria, incluida la industria pesada, la minería y la construcción.

La pobreza energética es una realidad para mucha gente en Filipinas. Sólo un cuarto del consumo energético nacional está destinado a los hogares, y más de 1,3 millones de filipinas/os de las zonas rurales no tienen electricidad en sus hogares. El acceso es algo más limitado para quienes viven en zonas rurales que para la población de ciudades en expansión como Manila y Quezón.

A nivel mundial, cerca de 770 millones de personas – o una en diez – carecen de acceso a la electricidad. Muchas más sufren de un acceso intermitente o de mala calidad, y para una cantidad cada vez mayor de personas, la electricidad es demasiado costosa e inasequible para sus niveles de ingreso.

Sin embargo, el acceso a la energía es un derecho humano básico y una condición necesaria para una vida digna. Afecta todos los aspectos de nuestras vidas -la capacidad de cocinar, estudiar, mantenernos abrigados y secos, trabajar, viajar, tener acceso a la salud y comunicarnos. En un contexto de impactos climáticos crecientes, que afectan con mayor fuerza a países del Sur Global que carecen de la infraestructura o los recursos necesarios para adaptarse y mitigar los efectos los fenómenos meteorológicos extremos, la necesidad de una transformación del sistema energético es incluso más urgente. Esto significa dejar de quemar combustibles fósiles como forma de obtener energía, y avanzar en pos del aprovechamiento de fuentes de energía renovables mediante sistemas bajo control y propiedad de los pueblos, no de grandes empresas.

Members of TAMASCO.
Integrantes de TAMASCO.

Este proyecto de instalación solar tuvo el apoyo del Legal Rights and Natural Resources Center, a través de una subvención de Amigos de la Tierra Internacional. El trabajo no termina con esta instalación. En un próximo documento de discusión de LRC se profundizará sobre este y otros debates para transformar el sector energético.

Sanag significa luz o luminosidad en Hiligaynon. El artículo original fue escrito por Jean Marie Ferraris para el sitio web de LRC. Esta versión fue adaptada por Madeleine Race para Amigos de la Tierra Internacional. Todas las imágenes © EM Taqueban/LRC. Imagen principal: Tres niñas visitan la nueva usina solar en el centro de su comunidad.