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Con el objetivo de construir alianzas con otros actores y avanzar en la promoción de una reforma agraria integral con perspectiva de justicia, solidaridad, reparación y soberanía, Amigos de la Tierra Internacional (ATI) estuvo presente en el Foro de los Pueblos y Movimientos Sociales y la segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural, celebrados en Cartagena, Colombia, del 22 al 28 de febrero. 

“La segunda Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR+20) marca un avance en la disputa que los movimientos y organizaciones sociales venimos dando para retomar el impulso de políticas que apoyen reformas agrarias integrales, populares, feministas y redistributivas”, señaló Martín Drago, coordinador internacional del programa de Soberanía Alimentaria de ATI, antes de la conferencia.

Como espacio para construir alianzas, articular miradas, propuestas, estrategias y seguir construyendo solidaridad, cientos de delegadas/os que componen el Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria (CIP), como Pueblos Indígenas, movimientos campesinos, de pescadoras/es, trabajadoras/es rurales y más se congregaron en Cartagena para dar lugar al Foro de los Pueblos y Movimientos Sociales, llevado a cabo previo a la conferencia internacional. Antes de eso, investigadoras/es y activistas académicas/os se sumaron a representantes de movimientos sociales y autoridades gubernamentales para participar en la Conferencia Académica Internacional “Tierra, Vida y Sociedad” en la que debatieron sobre políticas redistributivas de la tierra, soberanía alimentaria y justicia agraria, del 20 al 22 de febrero.

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Solidaridad internacionalista y acción colectiva por una Reforma Agraria transformadora

Durante el Foro, las/os representantes de los movimientos sociales destacaron la necesidad de contar con derechos colectivos a la tierra, acceso igualitario de las mujeres a ese recurso, participación de la juventud, consentimiento libre, previo e informado y la defensa de los sistemas consuetudinarios y comunales de tenencia.

“En el norte y en el sur, en el este y el oeste, necesitamos reformas agrarias que reconozcan los derechos de los pueblos a ser soberanos en sus territorios; que los pueblos sean quienes controlan las tierras, las aguas y los territorios, no las grandes corporaciones”, señaló la coordinadora general de La Vía Campesina, Morgan Ody.

En el último día del Foro de los Pueblos y Movimientos Sociales, las organizaciones adoptaron una declaración final: “A diferencia de la visión estrecha y tecnocrática de la tierra como un ‘factor de producción’, el CIP ve los territorios como espacios vivos que encarnan la base espiritual, cultural y material de la soberanía de un pueblo. Defender el territorio es defender los ciclos de cuidado y renovación que sostienen al planeta”, afirmaron.

 La CIRADR+20 como oportunidad histórica hacia la reforma agraria y el desarrollo rural

Veinte años después de la primera CIRADR celebrada en Porto Alegre, Brasil, la realización de la CIRADR+20 se constituye como una conquista de los movimientos sociales: “El CIP y los movimientos sociales que lo componen lograron que se vuelva a hacer una conferencia internacional que nos permitiera volver a politizar el debate por la reforma agraria, una de las luchas centrales de los pueblos para poder seguir viviendo con dignidad en sus territorios ante las iniciativas que buscan expulsarlos”, añadió Drago.

Durante los 5 días de la conferencia, las actividades oficiales coexistieron con los diversos eventos paralelos organizados por los movimientos sociales. En los debates, exposiciones y paneles primó la demanda por las“4R” de la reforma agraria: Redistribución, Reconocimiento, Restitución y Regulación, y la certeza de que urge frenar el avance corporativo sobre los territorios, la tierra y el agua.

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Tras la finalización de la CIRADR+20, los movimientos sociales consideraron que la declaración final oficial de la Conferencia fue bastante débil y tomaron la decisión de rechazarla. Uno de los aspectos que generó descontento fue el lenguaje relativo a los Pueblos Indígenas: “En el derecho internacional, los Pueblos Indígenas poseen derechos colectivos distintos –incluido el derecho a la autodeterminación, a la tierra, a los territorios y a los recursos (…) El término ‘comunidades locales’ no tiene un estatus equivalente, claramente definido, en el derecho internacional y no conlleva los mismos derechos colectivos ni los mismos fundamentos históricos. Equiparar a los Pueblos Indígenas con las ‘comunidades locales’ corre el riesgo de diluir o socavar sus derechos legalmente reconocidos al borrar este estatus distinto y rebajar los estándares de protección establecidos”, señaló el CIP.

Drago compartió esta evaluación: “Los resultados se quedan un poco cortos en términos de lo que esperábamos de posicionamiento, de reconocimiento de las causas estructurales de los problemas de acceso a la tierra, de los problemas de las crisis interconectadas que vivimos: la crisis social, económica, ambiental”, afirmó.

Pero con una mirada más de mediano y largo plazo, es posible decir que hubo un avance: “Hay un compromiso de seguir trabajando para generar más masa crítica en los estados, pero también en organizaciones de la sociedad civil y en la academia, a favor de políticas de reforma agraria, y en ese sentido entendemos que nos vamos moviendo”, agregó.

Para conocer la evaluación completa sobre la CIRADR+20, así como el Foro de los Pueblos y Movimientos Sociales que la precedió, te invitamos a escuchar el reporte radial completo en rmr.fm

Crédito de foto principal y todas las fotos de esta nota: Comité Internacional de Planificación para la Soberanía Alimentaria.