Victoria histórica: un Tribunal falla en contra de Shell en un caso climático sin precedentes
El miércoles 26 de mayo de 2021, en una decisión judicial sin precedentes, un Tribunal neerlandés dictaminó que Shell debía reducir drásticamente sus emisiones de CO₂, lo que supuso una victoria histórica para la justicia climática. Este caso junto a más de 17.000 co-demandantes, sentó un poderoso precedente para responsabilizar a las empresas de combustibles fósiles por su papel en el cambio climático, reforzando la urgente necesidad de la responsabilidad corporativa.
Como afirmó Donald Pols, director de Milieudefensie: «Se trata de una victoria tremenda para nuestro clima, para los millones de personas de todo el mundo amenazadas por el peligroso cambio climático. Una victoria para las generaciones venideras. Un gran paso adelante para una Tierra segura y saludable».
Un punto de inflexión legal: Shell obligada a reducir sus emisiones
El Tribunal de Distrito de La Haya dictó una sentencia histórica en mayo de 2021: Shell debía reducir sus emisiones de CO₂ en un 45 % para 2030 en comparación con los niveles de 2019.
El caso, presentado por Milieudefensie en colaboración con ActionAid Netherlands, BothEnds, Fossielvrij NL, Jongeren Milieu Actief, Waddenvereniging y Greenpeace, reconoció la responsabilidad de las empresas transnacionales como Shell en la crisis climática.
Roger Cox, abogado de Milieudefensie, declaró: «Este es un punto de inflexión en la historia. Este caso es único porque es la primera vez que un juez ordena a una gran empresa contaminante que cumpla con el Acuerdo Climático de París. Esta sentencia también puede tener importantes consecuencias para otros grandes contaminantes». Finalmente, Shell decidió presentar un recurso de apelación.
Por qué esta sentencia es un hito en la lucha por la justicia climática
La decisión del Tribunal de apelación de 2024 en el caso contra Shell reconfiguró el panorama jurídico. Si bien el Tribunal anuló aspectos clave de la histórica sentencia de 2021, su fallo también reforzó principios fundamentales que impulsarán nuestra lucha por la justicia climática. Lejos de ser un revés, esta sentencia nos proporcionó poderosas herramientas legales para exigir responsabilidades a Shell y a otros gigantes de los combustibles fósiles.
1. La protección contra el cambio climático es un derecho humano fundamental
El Tribunal afirmó que toda persona tiene derecho a estar protegida contra el peligroso cambio climático. La sentencia del Tribunal refuerza los argumentos jurídicos contra las empresas contaminantes de todo el mundo al sentar un precedente legal.
2. Las empresas transnacionales como Shell tienen el deber de prevenir el daño climático
El Tribunal reconoció que las grandes empresas transnacionales contaminantes tienen el deber de combatir el peligroso cambio climático. La inacción de Shell violaría los derechos humanos, sentando un precedente legal para otras empresas de combustibles fósiles.
3. Shell debe contribuir adecuadamente a los objetivos del Acuerdo de París.
A pesar de no ser signataria del Acuerdo de París, la enorme huella de carbono de Shell y su contribución al cambio climático significan que debe contribuir a los objetivos climáticos globales.
4. Los planes de expansión de Shell son incompatibles con los objetivos climáticos.
Los 700 nuevos yacimientos de petróleo y gas de Shell, lugares donde hay petróleo o gas bajo tierra, en los que aún no se ha invertido ni se ha decidido invertir, contradicen directamente el Acuerdo de París. El reconocimiento de esta incoherencia por parte del Tribunal proporciona una sólida base jurídica para futuros recursos contra la expansión de los combustibles fósiles.
5. Shell y otras empresas contaminantes tienen el poder —y la obligación— de reducir sus emisiones.
Shell ya no puede alegar que la demanda del mercado la obliga a continuar con la extracción de combustibles fósiles. El Tribunal dictaminó que el peligroso cambio climático sólo puede evitarse si no solo se reduce la demanda de petróleo y gas, sino también su oferta. Esto significa que Shell debe reducir activamente su suministro de petróleo y gas.
El poder de la acción colectiva: cómo le ganamos a Shell
La victoria contra Shell no fue solo un triunfo legal, sino un movimiento basado en la presión pública, el litigio estratégico y el activismo implacable.
Desde el principio, Milieudefensie se aseguró de que el caso contara con un amplio respaldo público. Al asociarse con múltiples ONG e invitar a miles de personas a unirse como co-demandantes, la demanda se convirtió en un símbolo nacional e internacional de la resistencia climática. Al final, se sumaron al caso 17.379 particulares, lo que envió una señal clara a las empresas contaminantes de que están bajo el escrutinio del público. Sus fechorías ya no se ignoran.
La formación de la opinión pública también fue fundamental. Esta cambió drásticamente a lo largo de la batalla legal. Inicialmente recibido con escepticismo, el caso obtuvo un apoyo abrumador cuando la cobertura mediática destacó el papel de Shell en la destrucción del clima. Los principales medios, entre ellos Al Jazeera, Bloomberg, Reuters y Trouw, reconocieron la demanda como un paso necesario hacia la justicia climática. Este apoyo de los medios de comunicación revela el cambio en la conciencia pública en torno a la justicia climática y acompaña al impulso de los/as ciudadanos/as para una acción climática integral.
Este caso es el resultado de años de preparación, incluyendo la elaboración de un sólido caso legal y una estrategia de comunicación impactante, al tiempo que se aseguraba la financiación.
El caso climático contra Shell representó un avance legal histórico, que demuestra que incluso las empresas más poderosas pueden ser consideradas responsables de su papel en la crisis climática. Ahora el movimiento se hace más fuerte. La demanda es clara: no más expansión de los combustibles fósiles. No más impunidad corporativa. El momento de actuar por el clima es ahora.