Fue con gran indignación y mucha tristeza que recibimos la noticia de los asesinatos de Datu Victor Danyan y de siete miembros de su familia y su comunidad a manos de las fuerzas armadas de Filipinas el 3 de diciembre de 2017, en su territorio ancestral en Lago Sebu, Cotabato del Sur.

Datu Victor y las comunidades de TAMASCO son viejos compañeros del Legal Rights and Natural Resources Center/Amigos de la Tierra Filipinas en sus luchas contra las violaciones de derechos humanos por las empresas Consunji que han invadido territorios ancestrales para explotar minas y establecer plantaciones de café. Extendemos nuestro sentido pésame y solidaridad a sus familias, amistades y a todos y todas aquellos y aquellas que apoyan las luchas de la organización de demandantes de las comunidades asociadas en la T’boli–Manubo Sdaf Claimants Organization (TAMASCO).

El asesinato de Datu Victor fue perpetrado un año después de habérsele ampliado a la empresa Consunji el plazo del permiso de 25 años para sus plantaciones de café, que caducó en 2016. Esa ampliación del plazo de caducidad fue otorgada mediante manipulaciones judiciales y sin consentimiento previo, libre e informado de las comunidades T’boli-Manobo. Nadie gana nada, excepto la empresa Consunji, con la muerte de Datu Victor y los comuneros T’boli-Manobo.

Esta matanza se produjo apenas un mes después de la conmemoración de la promulgación de la Ley sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (IPRA) por el Congreso filipino dos años atrás. Sus muertes constituyen una impugnación del sistema  judicial filipino que sigue mostrándose insensible, indiferente e inefectivo a la hora de defender los derechos de los pueblos indígenas frente a intereses empresariales.

El asesinato de Datu Victor se consumó una semana después que el gobierno de Duterte suspendiera las negociaciones de paz con el Partido Comunista de Filipinas y dispusiera mano dura con la insurgencia comunista. La pretensión del ejército filipino de justificar los asesinatos tachando a Datu Victor de insurgente comunista es simplemente insostenible; Datu Victor luchó incansablemente por medios pacíficos y legales desde 1991, cuando la empresa obtuvo la primera licencia para plantaciones de café, para obtener reparaciones por esos acaparamientos empresariales de tierras, a pesar de la persecución permanente que sufrió de manos de los guardias de la empresa y las fuerzas militares del gobierno.

El asesinato de Datu Victor ocurrió exactamente una semana antes de celebrarse el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Condenamos los ataques permanentes de las fuerzas de seguridad del gobierno y las empresas contra los/as defensores/as de comunidades y territorios que luchan contra el saqueo y la destrucción ambiental empresariales. Exhortamos al gobierno de Duterte a que cancele los permisos para las plantaciones de café y minería dentro de los territorios ancestrales de TAMASCO. Demandamos que el gobierno de Duterte les exija cuentas y procese a los autores de los ataques y violaciones contra las comunidades T’Boli-Manobo, incluidos los responsables del asesinato de Datu Victor, sus dos hijos, su yerno y cuatro miembros más de su comunidad el 3 de diciembre de 2017.

Karin Nansin, La presidenta de Amigos de la Tierra Internacional

Photo © Keith Bacongo