Al hacer un balance de 2013, tenemos que concluir que la situación de Mozambique este año se deterioró bastante. Ya en 2012 hubo una marcada reducción del espacio para la sociedad civil y una falta de apertura para un diálogo serio y transparente con el gobierno. Nos adentramos al año 2013 con esperanza, con la convicción de que las cosas no podrían empeorar. Hoy en día, no sabemos cómo evaluar el año que acaba de finalizar, ni lo que nos espera.

En todo el país aumentaron los crímenes y violaciones de derechos humanos, y también aumentó el acaparamiento de tierras, los conflictos entre comunidades e inversionistas y la destrucción de nuestros recursos naturales por grandes empresas en nombre del «desarrollo». Las denuncias de la sociedad civil se incrementaron, pero de alguna manera continuamos siendo relegados por nuestro sistema jurídico, que debería estar solucionando las tantas injusticias que son consecuencia de la explosión de las inversiones, pero que en lugar se encuentra ocupado con otros asuntos.

Ni siquiera nos imaginábamos que el 2013 podía ser peor que 2012. ¿Quién podría haber imaginado que la tensión militar y política nos traería nuevamente las armas? Esto se produjo junto con una ola de secuestros y una sensación total de inseguridad pública para las personas.

Pero a pesar del clima hostil, la sociedad civil de Mozambique continuó su trabajo. Con todas las amenazas, limitaciones e indiferencia total hacia nuestro trabajo, JA y otras ONG aliadas permanecimos unidas en la lucha contra el acaparamiento de tierras de ProSavana, apoyando a los agricultores de subsistencia, a las comunidades desplazadas por la minería de carbón en la provincia de Tete, la lucha contra la implementación de proyectos REDD en África, el combate contra el acaparamiento de tierras por el proyecto Wambao Agriculture y en todo el país, para ser breves, las luchas usuales.

Aunque por las peores razones, en 2013 tuvo lugar un evento emotivo, emocionante y muy importante en Mozambique. El 31 de octubre, más de 30.000 ciudadanos mozambiqueños salieron a las calles para participar en una vibrante marcha por la paz.

Protestamos pacíficamente con cánticos de «¡No a la guerra!» «¡No a la corrupción!» «¡No a los secuestros y la inseguridad!» Y, el más importante: «¡Abajo al gobierno!» que se gritó al unísono en las calles de la capital de Mozambique, Maputo, pero también en otras ciudades como Beira, Pemba, Quelimane, Nampula y en menor grado en muchas otras partes del país. Fue una demostración cabal del cansancio del pueblo de Mozambique frente a las falsas promesas y los discursos vacíos. El pueblo se volcó a las calles para decir «¡BASTA!» –

Pero el año aún no había finalizado.

En noviembre tuvimos elecciones municipales y sufrimos todos los problemas que surgen de forma repetida en nuestro país (con una normalidad ridícula) en lo que debería ser un simple ejercicio democrático, pero que incluyó muertes, fraudes, ataques y más. Fue realmente triste y vergonzoso. Los ataques contra la sociedad civil continuaron.

Para cerrar este año, la frutilla de la torta fue que a principios de diciembre, el académico mozambiqueño Carlos Nuno Castel-Branco fue llamado a testificar por el Fiscal General y se levantaron cargos en su contra y los medios de comunicación Canal de Mocambique y Mediafax. Todo esto porque Castel-Branco escribió una dura carta abierta al Presidente, Armando Guebuza, criticando su gobierno y los dos medios de comunicación la publicaron.

Mediafax explicó que los dos periódicos están acusados de abuso de la libertad de prensa por publicar la carta de Castel-Branco. Una vez más el gobierno ha usado su imaginación y creatividad para limitar el espacio. ¡Abuso de la libertad! ¿Acaso los periodistas ya no son libres de publicar las opiniones de las personas? Y lo que es peor, ¿los ciudadanos siguen teniendo el derecho de expresar sus opiniones? ¿O estamos a punto de perder uno de nuestros derechos fundamentales?

El pensamiento crítico y la opinión son fundamentales para el desarrollo de una sociedad. Si son equivocadas, absurdas y/o radicales, las ideas expresadas deben rechazarse de la misma manera: CON PALABRAS.

En todo el mundo, todos los días, los gobiernos y autoridades son sujetos de críticas y así será siempre. Especialmente cuando se olvidan de a quién representan.

«Si el proceso sigue adelante y concluye en su procesamiento, nuestras libertades se verán amenazadas», escribió la Dra. Alice Mabote de la Liga de Derechos Humanos de Mozambique en una carta abierta de solidaridad con Castel-Branco, en rechazo a la decisión del Fiscal y también para agregar su propio nombre a la lista de acusados, y el de todos los otros mozambiqueños que critican el «mal gobierno» de Armando Guebuza.

Estos procesos son absurdos. JA se une a la sociedad civil en denunciarlos y extendemos nuestra solidaridad plena al Profesor Carlos Nuno Castel-Branco, Canal de Mocambique y Mediafax y les pedimos a la sociedad civil y los medios mozambiqueños que no se dejen intimidar.

Continuaremos la lucha por la justicia ambiental, la justicia social, por un futuro mejor para las generaciones venideras y por un mundo mejor donde las diferencias se resuelvan intercambiando ideas, no balas. Nuestras palabras son nuestras armas, y debido a que tenemos razón, tarde o temprano les ganaremos.

«En la búsqueda de la verdad, se prohíbe esposar a las palabras», dijo Carlos Cardoso, periodista de Mozambique asesinado en el año 2000.
¡La lucha continúa!