Plastics Treaty INC4 FoEI delegation

Esta semana, mientras jefas/es de Estado, ministras/os de ambiente y otras/os representantes provenientes de 175 países se reúnen en Ottawa, Canadá, para participar en las negociaciones del Tratado sobre Plásticos, los llamamientos a favor de un tratado que refleje las realidades de todo el ciclo de vida de los plásticos se hacen sentir cada vez con mayor fuerza. Para hacer realidad un tratado sobre plásticos verdaderamente efectivo, justo y jurídicamente vinculante que contemple uno de los problemas ambientales más acuciantes del mundo, organizaciones, movimientos y comunidades afectadas de todo el mundo dan el ejemplo y reclaman que el alcance del Tratado se extienda al ciclo de vida completo de todos los plásticos y la contaminación asociada.

Desde el aire que respiramos, a los alimentos que consumimos, los océanos, las tierras, los cursos de agua, los bosques, etc, se ven cada vez más afectados por la marea de contaminación por plásticos creciente. Mientras tanto, las comunidades locales continúan sufriendo los impactos devastadores en todas las etapas del ciclo de vida de los plásticos, desde la extracción y la producción hasta el consumo y la disposición final.

Los plásticos, derivados en su mayor parte de hidrocarburos, están intrínsecamente vinculados a los intereses de la industria de los combustibles fósiles, a cuya influencia se le tendrá que hacer frente. Más adelante en el ciclo de vida de los plásticos se encuentra la exportación de los desechos plásticos desde países ricos con altos niveles de consumo de plásticos hacia países del Sur Global. Por lo tanto, cualquier solución efectiva que se proponga para la crisis de los plásticos tendrá que hacerle frente al poder empresarial y encarar la contaminación por plásticos que ya existe, y al mismo tiempo poner fin al colonialismo de desechos plásticos. El Tratado sobre Plásticos debe reflejar esta realidad.

A continuación presentamos las historias de algunos de los grupos de Amigos de la Tierra que muestran qué quiere decir realmente que se contemple todo el ciclo de vida de los plásticos.

Reducir los plásticos en la fuente

En el estado de Louisiana, Estados Unidos, existe una franja de 137 km de longitud que se conoce como el “corredor del cáncer”, con más de 200 instalaciones industriales en donde empresas como Formosa Plastics aspiran a ampliar su producción, incluso en medio de la actual crisis climática y de los plásticos. Este tipo de expansión se ve en todo el país, atravesando lo que a menudo son comunidades de bajos ingresos y comunidades racializadas que ya están sobrecargadas por la contaminación del aire y experimentan niveles cada vez mayores de partículas y sustancias químicas tóxicas y cancerígenas.

Protesta en St. James con AT Estados Unidos en contra de Formosa Plastics
Protesta en St. James con AT Estados Unidos en contra de Formosa Plastics, Crédito: AT Estados Unidos

A través de alianzas fuertes y diversas, estas comunidades están aunando sus esfuerzos para oponer resistencia contra las grandes empresas contaminadoras como Formosa Plastics. A la par y en solidaridad con ellas, Amigos de la Tierra Estados Unidos lleva a cabo campañas para eliminar progresivamente la producción petroquímica en Estados Unidos frenando a tal efecto cualquier proyecto industrial nuevo o en expansión. En sus iniciativas más recientes para reducir los plásticos en la fuente, AT Estados Unidos ha centrado sus esfuerzos específicamente en cortar el financiamiento que reciben estas empresas fijando la atención en los grandes bancos, los fondos de pensiones y los/as inversionistas.

“Los plásticos son un problema para el clima y la salud humana en todas las etapas de su ciclo de vida y hay que frenarlo en la fuente. Es vital que el Tratado Mundial sobre Plásticos incluya límites a su producción”.

Paloma Henriques
Amigos de la Tierra EE. UU.

Construir un movimiento para hacerle frente a la contaminación por plásticos

Sin embargo, aun haciéndole frente a la producción, los plásticos siguen teniendo una presencia y un impacto muy real que ya está contaminando a comunidades en todo el mundo. Estas comunidades se ven afectadas no solamente por los desechos plásticos que se producen en sus propios países, sino también por desechos que ingresan a sus países a través del comercio mundial de desechos plásticos. Países como Canadá y Estados Unidos, que consumen una gran proporción de los plásticos, se desentienden de los desechos resultantes y les transfieren a países del Sur Global la responsabilidad de su disposición final. Hacerle frente a la cuestión de los desechos por lo tanto es una pieza fundamental del rompecabezas que no solo tiene que tener en cuenta el consumo excesivo de plásticos y productos de un solo uso, sino además el papel esencial que tienen quienes trabajan en la industria de los desechos.

En El Salvador, CESTA/AT El Salvador, está haciéndole frente a todo el ciclo de vida de los plásticos modificando las actitudes y el comportamiento en torno a los plásticos, promoviendo una cultura de reducción y eliminación de desechos exigiendo a la vez que las grandes empresas de plásticos rindan cuentas. Al mismo tiempo, CESTA trabaja para generar opinión pública en la población salvadoreña acerca de las amenazas sociales y ambientales que supone la incineración de desechos plásticos y otras prácticas perjudiciales de disposición final promovidas por intereses empresariales.

Auditoría de marca llevada a cabo por CESTA/AT El Salvador
Auditoría de marca llevada a cabo por CESTA/AT El Salvador, Crédito: CESTA/AT El Salvador

Generando opinión pública, campañas educativas, propuestas legislativas y trabajo de incidencia con gobiernos municipales y recicladoras/es populares, CESTA ha sido un factor influyente en la reducción de los desechos plásticos en varias comunidades, ayudando a establecer prácticas como rechazar los plásticos de un solo uso y abandonar el uso de los plásticos desechables, entre otras.

«Hemos podido visibilizar e incidir en el problema de los desechos plásticos en la sociedad; hay cada vez más interés entre la gente, los sectores y las comunidades por solucionar la crisis de los plásticos”

Laura Mejía
CESTA / Amigos de la Tierra El Salvador

Impugnar la cooptación empresarial de la reglamentación de los plásticos

En Canadá, tras la gran victoria que significó la prohibición de determinados plásticos de un solo uso a nivel nacional, la industria del plástico llevó a juicio al gobierno en un intento por retrasar y estancar las acciones.  AT Canadá está combatiendo las iniciativas con las que la industria de combustibles fósiles espera garantizar que la producción de plásticos continúe. El grupo es consciente, obviamente, del gran desafío y la amenaza que representa el poder empresarial. 

“La participación de grandes empresas en las negociaciones dela 4ª sesión del Comité Intergubernamental de Negociación (INC-4) es sumamente preocupante. Es imprescindible terminar con la influencia de la industria en ese ámbito”.

Beatrice Olivastri
Amigos de la Tierra Canadá


El poder empresarial sigue pavoneándose desenfrenado, tal y como lo demuestra el número creciente de representantes de grupos de cabildeo empresarial presentes en las negociaciones previas del Tratado. Frente a eso, AT Canadá destaca las medidas exitosas adoptadas anteriormente por Canadá para limitar la influencia empresarial en estos espacios internacionales. Una de las más recientes, la creación de la Guía Alimentaria de Canadá, que ofrece directrices en materia de las dietas, excluyó la influencia de la industria láctea (entre otras). Olivastri señala, con razón, que se ha sentado un precedente y que es completamente necesario y posible negarle un lugar en la mesa a las empresas transnacionales, que tienen un interés creado en limitar el alcance del Tratado sobre Plásticos de manera tal que no se reconozca el papel y el impacto que ellas tienen.

AT Canadá haciendo limpieza de desechos plásticos
AT Canadá haciendo limpieza de desechos plásticos, Crédito: AT Canadá

El papel clave de las/os recolectoras/es de desechos

Luego de la crisis económica de 2001 en Argentina y en medio de una presencia creciente de desechos materiales provocada principalmente por el consumo excesivo y el descarte de desechos por las clases media y alta, los sectores populares crearon su propia fuente laboral informal y no reconocida basada en la recolección y el reciclaje de desechos. Estas trabajadoras y trabajadores, que desempeñan un papel fundamental en cualquier comunidad, defienden la reducción del consumo y han conseguido importantes logros en tal sentido, promoviendo el reciclaje y mejorando sus precarias condiciones laborales. Tierra Nativa/AT Argentina se vincula activamente con estas/os trabajadoras/es para que se siga avanzando hacia la reducción de los desechos plásticos y garantizar que se aseguren y respeten sus derechos laborales.

Tierra Nativa/AT Argentina con la Cooperativa Recicladores Unidos de Avellaneda, Argentina
Tierra Nativa/AT Argentina con la Cooperativa Recicladores Unidos de Avellaneda, Argentina, Crédito: Johanna Ansiporovich

Giuliana Alderete, de Tierra Nativa/AT Argentina destaca el papel clave que tienen las trabajadoras y trabajadores recolectores de desechos a la hora de enfrentar la crisis de los plásticos: “La gestión conjunta entre el Estado y estas/os trabajadoras/es de la economía popular es esencial para reducir los desechos plásticos en el Sur Global. Estas/os trabajadoras/es conocen mejor que nadie el complejo problema socioambiental que representan los desechos porque se toman el trabajo de salir a las calles y revisar los contenedores de basura de las grandes zonas urbanas sin ningún tipo de recurso”.

Desde las comunidades rodeadas por plantas industriales petroquímicas en Louisiana y las arenas bituminosas en Canadá, hasta las personas que se encuentran en la primera línea de la crisis de los desechos plásticos en Argentina y El Salvador, el daño que producen los plásticos no conoce fronteras. Los grupos de AT junto con organizaciones aliadas y comunidades afectadas están combatiendo activamente el problema de los plásticos desde todos los frentes, en cada etapa del ciclo de vida de los plásticos. El Tratado sobre Plásticos debe ser suficientemente ambicioso para poder hacer lo mismo.