La semana pasada, el activista ambiental Rigoberto Lima Choc fue asesinado en el norte de Guatemala. Esto ocurrió justo después que un tribunal ratificara la denuncia presentada por Rigoberto contra la empresa de palma aceitera Reforestadora de Palmas de El Petén (REPSA), por la contaminación masiva que ha provocado.

Rigoberto era un maestro y activista indígena de 28 años. Le dispararon frente al tribunal tan  sólo un día después que este ordenara a la empresa suspender sus actividades debido a un enorme derrame de desechos de palma aceitera. Rigoberto fue uno de los primeros en denunciar la mortandad masiva de peces a causa del agua contaminada.

El derrame produjo la muerte de cientos de miles de peces, poniendo en riesgo el medio de sustento de miles de personas de las comunidades costeras. Los expertos se refieren al derrame como un «ecocidio» y la consideran una de las catástrofes ambientales de mayor magnitud en la historia de Guatemala. Al denunciar el derrame, Rigoberto sólo hizo lo que correspondía.

Por defender el medioambiente, Rigoberto Lima Choc pagó con su vida. Exijámosle justicia a las autoridades guatemaltecas.

El reciente derrame es sólo un ejemplo de la destrucción ecológica que puede causar el cultivo a gran escala de palma aceitera, especialmente cuando los gobiernos no cumplen con su deber de proteger a la gente y el medioambiente. Cuando se desbordó la planta de procesamiento de la empresa, nunca se alertó a las comunidades locales, que quedaron libradas a su suerte para tomar medidas de protección.

Rigoberto documentó el derrame y luego presentó una denuncia personalmente, que motivó una orden judicial de suspensión de las actividades de la empresa. En lugar de velar por el cumplimiento de la orden judicial, el gobierno de Guatemala permitió que asesinaran a Rigoberto por su acción heroica.

Es absolutamente inadmisible que activistas como Rigoberto pongan sus vidas en riesgo cuando se enfrentan a los Grandes Contaminadores. No podemos permitir esto. ¡Debemos exigir justicia para Rigoberto ya mismo!

Ayudemos a evitar que la plaga de la palma aceitera siga destruyendo el medioambiente guatemalteco y amenazando a sus defensores/as de derechos humanos.

La petición ya está cerrada.