Stop EU-Mercosur Banner at EU Farmers Protests

El «acuerdo político» entre la Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) sobre un protocolo adicional debía anunciarse esta semana, precisamente el 26 de febrero, en la 13ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Abu Dabi (capital de Emiratos Árabes Unidos). Sin embargo, la probabilidad de que algo se materialice ha disminuido rápidamente, con protestas de agricultores/as en toda Europa y movimientos sociales latinoamericanos que exigen una nueva era de integración de los pueblos, y un nuevo y peligroso líder de extrema derecha en Argentina.

Los acuerdos comerciales afectan a la vida cotidiana de las personas, desde los alimentos que comemos hasta la energía que consumimos. El acuerdo UE-Mercosur es un poderoso símbolo del fracaso del modelo comercial corporativo. Negociado durante más de 20 años entre la UE y Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay -integrados en el Mercosur-, el acuerdo comercial está plagado de desacuerdos en ambas regiones. Restringiría las políticas de desarrollo, socavaría la contratación pública y abriría el libre comercio de productos nocivos como los pesticidas, acelerando así la deforestación, el cambio climático y las violaciones de los derechos humanos.

Integración de los pueblos y nuevos peligros del acuerdo UE-Mercosur en América Latina

La Jornada Latinoamericana y Caribeña de Integración de los Pueblos, realizada el 22 y 23 de febrero en Foz de Iguazú (Brasil) y que reunió a miles de personas de toda la región, puso de relieve la importancia de un enfoque del comercio centrado en las personas. Activistas y líderes de los movimientos campesinos, feministas, sindicales, estudiantiles, de justicia medioambiental y populares, y representantes de los Pueblos Indígenas, debatieron sobre los retos de la integración latinoamericana y caribeña, en diálogo con partidos políticos, parlamentarios/as y actores gubernamentales.

Se establecieron propuestas en torno a la soberanía e integración de los pueblos con un enfoque de derechos sociales, el trabajo decente como centro de un nuevo modelo de desarrollo, la construcción de una contrahegemonía cultural y la solidaridad e internacionalismo de los pueblos.

Esta visión rechaza la idea de que el comercio debe estar impulsado únicamente por intereses económicos, y aboga por acuerdos que den prioridad a los derechos humanos, la justicia social y la sustentabilidad ambiental. Los participantes en la Cumbre instaron a los gobiernos a reconsiderar su apoyo al acuerdo UE-Mercosur y a centrarse en la creación de asociaciones que den prioridad al bienestar de sus ciudadanos.

Panel en la Jornada Latinoamericana y Caribeña de Integración de los Pueblos
Jornada Latinoamericana y Caribeña de Integración de los Pueblos. Crédito: AdT ATALC

Mientras muchos gobiernos progresistas y movimientos sociales de América Latina vislumbran una integración de los pueblos, el peligroso nuevo gobierno argentino socava cualquier pretensión de un acuerdo comercial UE-Mercosur «ambientalmente sustentable». En poco más de un mes de mandato, el nuevo Presidente Javier Milei, representante de la extrema derecha neoliberal, negacionista de la crisis climática y de la igualdad de género, ha violentado a la sociedad argentina con intentos de aprobar reformas legales inconstitucionales y medidas económicas despiadadas.

A la luz de la devastación ambiental en curso y la nueva agenda política de Argentina, ¿los países que se negaron a ratificar el acuerdo UE-Mercosur con Bolsonaro aceptarán darle la mano al negador de la crisis del clima Milei?

«Seguimos alertas sobre el riesgo de la firma del acuerdo UE-Mercosur y reforzamos la importancia de construir una integración regional que responda a las necesidades de los pueblos, a la defensa de la democracia y a la resistencia al avance de la extrema derecha.»

Lucia Ortiz
Amigos de la Tierra Brasil

Estallan las protestas de los/as agricultores/as europeos/as contra el fracaso de los acuerdos comerciales

En Alemania, Países Bajos, Francia, Bélgica, España, Grecia y Polonia, los/as agricultores/as se manifiestan por diversos motivos, desde protestas contra las normas medioambientales y el Pacto Verde hasta los cuestionamientos a los acuerdos de libre comercio. En Francia, Bélgica y España, una de las principales reivindicaciones de las recientes protestas de los/as agricultores/as es detener el acuerdo comercial UE-Mercosur. Un acuerdo comercial que abriría los mercados a productos agrícolas que no respetan las normas sociales y medioambientales, bajando los precios y dejando a los/as pequeños/as agricultores/as luchando por competir en un mercado cada vez más globalizado.

Su protesta se hace eco del creciente sentimiento de que los acuerdos comerciales no deben ir en detrimento de las economías locales y del tejido social de las comunidades rurales. Con los/as agricultores/as bloqueando los suburbios de París, Berlín y otras grandes ciudades, y llevando su difícil situación hasta las puertas del Parlamento Europeo, las manifestaciones continúan en toda la región.

Amigos de la Tierra Europa asiste a las protestas de los agricultores contra UE-Mercosur antes de la MC13 de la OMC
Protestas contra el acuerdo comercial UE-Mercosur en las protestas de los agricultores de la UE. Crédito: AdT Europa

Los llamados «acuerdos de libre comercio» favorecen a gigantes empresariales como BASF, Bayer y Cargill, socavan la viabilidad de los/as pequeños/as agricultores/as familiares y obstaculizan la transición hacia sistemas alimentarios y agrícolas sustentables. Por ejemplo, el acuerdo UE-Mercosur expondría aún más a los/as agricultores/as europeos/as a competir con alimentos importados producidos en América Latina con pesticidas prohibidos en la UE. Al mismo tiempo, expondría a los países latinoamericanos a los impactos de los pesticidas tóxicos producidos y exportados por la UE, pero prohibidos en el bloque europeo.

Reflexionando sobre las recientes protestas, Julie Zalcman, activista de comercio de Amigos de la Tierra Europa, afirma: «Cuando miles de agricultores/as protestan en Francia, Bélgica y frente a las instituciones de la UE, contra los injustos acuerdos de libre comercio, ¿cómo puede la Comisión seguir anteponiendo los intereses económicos de los gigantes corporativos a nuestro bienestar común? Las negociaciones del acuerdo UE-Mercosur, un acuerdo tóxico y obsoleto, deben detenerse ahora y para siempre».

La OMC se reúne mientras el comercio está en una encrucijada

Mientras los líderes mundiales se reúnen en la 13ª Conferencia Ministerial de la OMC para dar forma al futuro de las políticas comerciales internacionales, la atención se centrará en debates comerciales específicos e importantes sobre las subvenciones a la pesca, la reforma de los mecanismos de solución de controversias, los derechos de propiedad intelectual y el comercio electrónico.

Sin embargo, los continuos fracasos del comercio UE-Mercosur deberían servir de advertencia. Debates similares han socavado la legitimidad y paralizado la OMC durante años. Las normas de ese organismo, por ejemplo, obstaculizan la capacidad de los gobiernos para crear y gestionar reservas públicas de alimentos, una herramienta fundamental para prevenir o mitigar las crisis alimentarias, y durante la pandemia de COVID las reglas de la OMC sobre derechos de propiedad intelectual protegieron los monopolios de las empresas farmacéuticas y ralentizaron el acceso a las vacunas.

Con la política comercial en una encrucijada, necesitamos tomar una nueva dirección en el sistema comercial, que ayude a desarrollar sociedades sustentables apoyando las economías locales y los empleos sostenibles, un medio ambiente limpio y una mejor protección social. Avanzar hacia un sistema energético popular y hacia la soberanía alimentaria es clave.

Es aún incierto si los/as representantes electos/as cederán a la presión de los intereses empresariales, pero lo que es seguro es que el público es cada vez más consciente y participa más en el debate sobre las amplias implicaciones de estos acuerdos comerciales, y eso es un gran paso en la dirección correcta.