El proyecto revisado de instrumento jurídicamente vinculante para regular a las ETN no se acerca nada al cumplimiento de su mandato/propósito. ¡La lucha continúa por un tratado que garantice reglas para las corporaciones y derechos para los pueblos!

Amigos de la Tierra Internacional manifiesta profunda satisfacción por la continuidad del proceso hacia un Tratado Internacional Jurídicamente Vinculante sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos en el marco del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU). La divulgación el 16 de julio del Borrador Revisado por parte de la presidencia del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre empresas transnacionales y otras empresas en respecto a los derecho humanos (GTI) pone de manifiesto la voluntad de avanzar. Sin embargo, manifestamos también nuestra frustración luego de un rápido análisis del nuevo documento.

El borrador presentado es muy débil a la vista de las propuestas elaboradas por años a partir de la movilización internacional de más de 200 movimientos sociales reunidos en la Campaña Global para Reivindicar la Soberanía de los Pueblos, Desmantelar el Poder de las Transnacionales y Poner fin a la Impunidad.

Uno de los aspectos que más preocupa es que el nuevo texto “diluye” el alcance del Tratado Vinculante, para abarcar a todas las empresas y quitar el foco sobre las corporaciones transnacionales. No obstante, este borrador fue lanzado tres meses antes de la próxima sesión del GTI, que será en octubre, y por lo tanto hay tiempo para construir propuestas concretas que busquen rescatar el espíritu y el mandato del GTI de acuerdo con la Resolución 26/9 de 2014, que es reglamentar a las empresas transnacionales en materia de derechos humanos.

Análisis primario del Borrador Revisado

Ecuador, en calidad de presidente del GTI, fue el encargado de presentar el Borrador Revisado el 16 de Julio. Por un lado, fue muy hábil al poner los “derechos de las víctimas”: el texto establece el alcance del instrumento a todos los derechos humanos, reconoce los principales instrumentos internacionales, con mención específica a los derechos de las mujeres, de los pueblos indígenas, de los trabajadores y de los defensores, y con una sesión dedicada a los derechos individuales y colectivos de los afectados, así como mecanismos y garantías de acceso a la justicia. Sin embargo,  el nuevo documento responsabiliza sólamente a los Estados para que evite o remedie las violaciones cometidas por las empresas. No crea obligaciones, ni mecanismos, ni jurisdicción internacional para que las empresas transnacionales, que ya evaden los mecanismos y foros de derechos humanos nacionales por su carácter transnacional, puedan ser reglamentadas y juzgadas en casos de incumplimiento de sus obligaciones con respecto a los derechos humanos.

Amigos de la Tierra Internacional no ha finalizado aún el análisis del documento. Pretendemos emitir próximamente una reflexión más profunda, a fin de hacer propuestas concretas para reforzar la ambición del texto borrador. Pero, como declaró la Campaña Global (LINK) y adelantamos antes, uno de los elementos centrales del proceso se perdió en el documento presentado: el enfoque en las empresas transnacionales. El borrador amplía el alcance para todas las actividades comerciales, no identifica a las transnacionales como centros de control y poder sobre otras empresas, sean ellas subcontratistas, proveedoras o filiales, entre otras posibilidades. El alcance falla cuando no se preocupa en establecer la responsabilidad conjunta de las empresas matrices con las diversas entidades ubicadas a lo largo de su cadena global de producción.

Según Manoela Roland, directora del Centro de Derechos Humanos y Empresas (HOMA) de la Universidad de Juiz de Fora, Brasil, y miembro de la Campaña Global:

 «El intento de establecer la supremacía de los derechos humanos sobre la lógica empresarial no está contemplado en todo el texto del Draft 1. Además, se amplía el alcance del futuro Tratado, determinando ahora la posibilidad de responsabilizar a todas las empresas, no sólo a las transnacionales. Esta es la amenaza técnica puntual más grave a todo el proceso, porque incumple el mandato de la resolución 26/9 del Consejo, que dio lugar a las negociaciones por el Tratado. Esta decisión atiende los intereses de la Unión Europea y de actores como la Asociación Internacional de Empleadores. Es una muy mala señal”.

En junio, con motivo de las consultas informales realizadas en Ginebra, sede del Consejo de Derechos Humanos de ONU, Amigos de la Tierra Internacional presentó su contribución por escrito y  reiteró las propuestas presentadas en la 4ª sesión de negociaciones en 2018 y su análisis general del Borrador Cero (también de 2018). Se hizo hincapié en las lagunas y puntos que debían ser mejorados de cara al Borrador Revisado. Aunque las consultas de junio fueron convocadas tardíamente, hubo aportes desde los Estados que destacaron la necesidad de que el nuevo borrador rescatara temas cruciales que estaban presentes en el Documento de Elementos de 2017, anterior al Borrador Cero.

Amigos de la Tierra Internacional lamenta que el devenir de los documentos presentados en este proceso de negociaciones (Documento de Elementos de 2017, Borrador Cero de 2018 y Borrador Revisado) pone de manifiesto retrocesos en aspectos centrales para los movimientos sociales y las comunidades afectadas por las transnacionales en diversas partes del mundo, en beneficio del poder corporativo y el Norte global.

Los pueblos organizados no descansan: crecen las demandas por el Tratado Vinculante

Los grupos de Amigos de la Tierra Internacional en los diversos continentes presionan a sus gobiernos para que participen del proceso de negociaciones de manera transparente, actúen para elevar el nivel de ambición del texto revisado, y se preparen, en consulta con las organizaciones y movimientos sociales, para la 5ª ronda de negociaciones de octubre.

“En África, una de las regiones del planeta en que la impunidad de las grandes corporaciones se hace sentir de forma más aguda y sistemática, la movilización a favor del Tratado ha sido visiblemente creciente, tanto en la sociedad civil como a nivel de los Estados. El Grupo Africano ha manifestado su apoyo consensuado a este instrumento internacional en todas las sesiones del GTI, y algunos Estados africanos se han mostrado comprometidos a fortalecer el contenido del tratado -como es el caso de Sudáfrica, que ha liderado este proceso junto a Ecuador. Otros países han hecho importantes contribuciones durante las discusiones formales e informales en la ONU, y han destacado la importancia de este instrumento para la región. A nivel de la sociedad civil, varios grupos de numerosos países han estado intentando ampliar el debate en este proceso y presionar a nuestros gobiernos para garantizar que el contenido del Tratado sea construido en torno a las demandas y vivencias en los territorios.”

— Erika Mendes de Justiça Ambiental/Amigos de la Tierra Mozambique, y Coordinadora Regional de Justicia Económica y Resistencia al Neoliberalismo de Amigos de la Tierra África.

La participación en el proceso ha crecido de manera exponencial y refleja las denuncias y demandas de los pueblos afectados por las operaciones comerciales de los sectores más diversos: desde las industrias extractivas a las industrias de construcción e infraestructura, desde agronegocios a grandes cadenas de supermercados, desde comercio digital a militarización y operación en los territorios ocupados. Más de 300 organizaciones de la sociedad civil y 100 Estados participaron en las últimas dos sesiones del GTI, en 2017 y 2018. Así también crecieron las esperanzas y expectativas de que este Tratado sea un paso efectivo para poner a los derechos humanos por encima de los intereses del capital.

Las corporaciones transnacionales, en un marco de total impunidad corporativa, violan sistemáticamente los derechos de los pueblos en defensa de sus territorios y culturas. Los casos de violaciones que involucran a transnacionales se acumulan en la misma medida en que su poder político y económico crece sobre los Estados, que protegen muchas veces los intereses y privilegios de las grandes empresas a través de acuerdos comerciales y de protección de inversiones.

“Este Tratado Vinculante es fundamental para nosotros. Las empresas ocupan un papel central para que estos crímenes tengan lugar: la empresa de agua de Israel, Mekorot, explota nuestra agua, Hewlett & Packard proporcionó tecnología digital para las prisiones y los puntos de control israelíes, Veolia construyó obras de infraestructura en los asentamientos, las excavadoras de Volvo allanaron literalmente el camino para la destrucción de la aldea palestina de Khan al Ahmar, el ejército y las empresas de seguridad israelíes testean armas mientras cometen crímenes de guerra y luego las exportan al mundo.»

— Abeer Al Butmeh, Coordinadora de PENGON/Amigos de la Tierra Palestina.

Claves y próximos pasos en el camino de construcción de la justicia

En este contexto, la solidaridad entre los movimientos sociales y la articulación internacional dentro de Amigos de la Tierra Internacional ha sido una de las maneras de elevar la voz de los pueblos afectados y sus demandas contra las empresas transnacionales a nivel global, así como para presionar a los Estados y la ONU para que traten este problema de manera efectiva y responsable. Entre los ejemplos más recientes se destaca la solidaridad internacionalista entre grupos de Alemania y Brasil contra la empresa alemana Fraport, por el caso de violaciones de los derechos de 2000 familias de la Villa Nazaré, en la ciudad brasileña de Porto Alegre. Se trata de expulsiones forzadas de habitantes para las obras de ampliación del aeropuerto local, denunciadas por las autoridades brasileñas y por la prensa alemana. Asimismo, grupos de Francia y Uganda también están unidos contra la transnacional de origen francés Total, en la primer demanda judicial basada en la reciente ley francesa sobre el deber de vigilancia de las multinacionales. Con esta acción legal buscan poner fin a las violaciones de los derechos de las comunidades desplazadas para hacer posible un megaproyecto petrolero en Uganda, y prevenir daños ambientales irreversibles en un área natural protegida.

El régimen mundial de comercio e inversiones permite que las transnacionales demanden a los Estados en tribunales de arbitraje, con mecanismos de solución de controversias inversionista-Estado, por miles de millones de dólares de indemnización, en casos en que supuestamente las políticas públicas soberanas perjudiquen sus negocios. Muchas veces las ganancias de las empresas pasan por arriba de los derechos, prueba de que la justicia fue capturada por los poderosos. Mientras no exista un Tratado Vinculante que establezca la supremacía de los derechos humanos sobre los acuerdos de libre comercio, que blindan con derechos a las transnacionales, estas empresas continuarán actuando en contra de los derechos de los pueblos y sus territorios, disfrutando de una arquitectura de la impunidad que las libera de responsabilidades y obligaciones.

“Reclamamos en primer lugar que la primacía de los derechos humanos y del derecho internacional en la materia quede inequívocamente establecida en el preámbulo, y que de ella emanen obligaciones directas tanto para los Estados como para las empresas transnacionales y otras empresas.”

– Alberto Villareal de REDES/Amigos da Terra Uruguay, y Coordinador de Justicia Económica y Resistencia al Neoliberalismo de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe.

Del 14 al 18 de octubre tendrá lugar en Ginebra, Suiza, la 5ª Sesión del GTI. El Borrador Revisado debe ser mucho más ambicioso para que sea posible avanzar como pueblos en la regulación de las empresas transnacionales. Por eso, vamos a trabajar duro junto a las demás organizaciones de la Campaña Global, antes y durante la Semana de Movilizaciones paralela a la 5ª Sesión, de manera de demostrar una vez más la fuerza que viene de todas partes del mundo, y que con una sola voz dice: es hora de avanzar con unTratado que verdaderamente traiga justicia para las comunidades afectadas y ponga fin a la impunidad corporativa.

¡Únase a nosotros! ¡Luchemos por reglas para las empresas y derechos para los pueblos! ¡Reforcemos la idea de que la vida vale más que el lucro!

La lucha por un Tratado Jurídicamente Vinculante es la lucha contra la arquitectura de la impunidad que solo beneficia a las corporaciones y hace derramar la sangre de la gente. ATI, junto a la Campaña Global para Desmantelar el Poder de las Transnacionales, continuará comprometida en impulsar el proceso por un Tratado desde abajo junto a los territorios afectados por las empresas transnacionales, con el objetivo de poner fin a las violaciones corporativas y garantizar los derechos de los pueblos.

– Letícia Paranhos M. de Oliveira, Coordinadora de Justicia Económica y Resistencia al Neoliberalismo de ATI.


Escucha la entrevista completa con Manoela Roland, ‘Duro revés para comunidades que sufren violaciones de derechos humanos a nivel mundial’, en Radio Mundo Real.