La pandemia de la COVID-19 dejó en evidencia la crisis sistémica que vivimos a nivel global: una crisis civilizatoria, ambiental, sanitaria, económica y de cuidados, que diversos movimientos sociales denuncian desde hace mucho tiempo. Pero, ¿qué dicen los movimientos feministas o de mujeres en particular? ¿qué respuestas dan para hacer frente a esa crisis? Compartimos ideas y acciones que mujeres de Amigos de la Tierra Internacional intercambiaron junto a compañeras de la Marcha Mundial de Mujeres en una serie de encuentros virtuales.

La pandemia nos recuerda que las vidas son precarias, que vivimos en relaciones de interdependencia y ecodependencia, y que “este sistema es incapaz de garantizar los cuidados para la vida”. La crisis de salud dejó en evidencia que, particularmente, las mujeres y las personas racializadas, migrantes, LGBTQ, son quienes ocupan puestos de trabajo precarizados, a cargo de empleos vinculados al cuidado de personas vulnerables y a tareas de limpieza, que suelen ser informales y/o mal pagos. Además, en la atención sanitaria, las mujeres son el 70% de todos los trabajadores de la salud, y han tenido que sobrellevar estos meses sin equipos ni ropa de protección adecuados en muchos casos.

A la vez, este tiempo visibilizó que gran parte de las respuestas estatales han sido insuficientes ante el aumento de situaciones de violencia de género, ante la pérdida de empleos, en la atención a la salud y en la promoción de políticas de corresponsabilidad en los trabajos domésticos y de cuidados. En cambio, muchos gobiernos han priorizado actividades económicas extractivistas que fueron declaradas “esenciales” y pusieron en riesgo a miles de personas.

Durante los espacios de debate “Feminismo en el frente: COVID-19, la crisis de los cuidados y nuestra respuesta”, dinamizados en agosto por Amigos de la Tierra Internacional, las regiones de África, Europa, Asia-Pacífico y América Latina y el Caribe debatieron sobre cómo ha afectado la pandemia y cuáles fueron las respuestas que las organizaciones de Amigos de la Tierra Internacional pusieron en marcha, en alianza con otras organizaciones ecologistas, feministas, campesinas e indígenas.

Violencias machistas en pandemia

“La violencia es una herramienta del sistema para mantenernos a las mujeres en el lugar que es considerado socialmente aceptable”.

Ivana Kulic, integrante de Amigos de la Tierra Bosnia y Herzegovina.

Ante medidas de confinamiento obligatorio, niños, niñas, adolescentes, mujeres, personas LGBTQ experimentaron en todo el mundo mayor violencia machista y patriarcal en los hogares, al convivir más horas junto a sus agresores bajo condiciones de aislamiento y/o restricciones de movimiento en las ciudades. A pesar de la dificultad que supone para una sobreviviente de violencia realizar una denuncia durante la convivencia continua con el agresor, o la falta de información accesible sobre las líneas de atención para pedir ayuda, las denuncias aumentaron un 175% en Colombia, 50% en Brasil, 39% en Argentina y 30% en México, Chipre y Francia, según datos brindados por los grupos de Amigos de la Tierra en esos países. A esta situación de vulnerabilidad en la que una de cada tres mujeres en el mundo sufre violencia sexual o física, en su mayoría por parte de su pareja, se suma la falta de refugios y otros servicios de asistencia para sobrevivientes, y de inversiones estatales en prevención y apoyo a esas sobrevivientes de la violencia.

En los debates también se denunciaron -desde Bosnia Herzegovina hasta Filipinas, pasando por Honduras y Haití- casos de violencia racista y xenófoba en las calles y espacios públicos, especialmente contra mujeres indígenas, afrodescendientes y/o migrantes, debido a la militarización y exacerbación del control policial. Hubo inclusive aplicación de leyes antiterroristas en varios países.

“Se están usando leyes draconianas durante esta pandemia para silenciar el descontento de aquellas/os que articulan sus inquietudes y exigen salud pública y derechos para los pueblos. La ley es usada para encarcelar gente. El número de mujeres [presas] ha aumentado mucho, especialmente mujeres musulmanas que participaron en una protesta pacífica”.

Meera Sanghamitra, National Alliance of People’s Movement, de India.

Mujeres de la aldea de Namaacha movilizadas para una reunión comunitaria con JA!-Amigos de la Tierra Mozambique, para luchar contra el acaparamiento de tierras.

Desde África, integrantes de grupos de Amigos de la Tierra Internacional manifestaron su preocupación por el crecimiento del embarazo adolescente y el peligro de que exista mayor desvinculación escolar en niñas y adolescentes después de la pandemia. También denunciaron el acaparamiento de tierras por parte de empresas de agronegocios que expulsaron a gente de sus tierras, especialmente a las campesinas. Por ejemplo: en Uganda occidental, 6000 hectáreas fueron acaparadas para expandir el monocultivo de caña de azúcar. A esto las mujeres africanas sumaron denuncias por la dificultad para acceder al agua potable y a alimentos sanos, lo que llevó incluso a la explotación sexual de mujeres para conseguir comida.

“Necesitamos integrar el feminismo en nuestras soluciones. Es clave que haya una transición inclusiva, justa y feminista. En Mozambique, la empresa de combustibles fósiles [francesa] Total generó una crisis de COVID-19, porque sus trabajadores contrajeron el virus y trasladaron la enfermedad a las comunidades».

Dipti Bhatnagar, de Amigos de la Tierra Internacional.

Construyendo respuestas feministas ante la crisis

En pandemia hemos visto cómo funciona el neoliberalismo y cómo afecta de diferente manera a los diversos grupos de personas. Para que esta crisis no consolide aún más una división sexual del trabajo patriarcal, racista, capitalista, es hora de que las organizaciones sociales trabajen conjuntamente para construir poder popular y recuperen la arena política, expresaron las participantes en el encuentro propiciado desde Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC), en consonancia con lo expresado por Amigos de la Tierra Internacional en abril: “La crisis de la COVID-19 es una señal de alarma que exige un cambio de sistema”.

Los cuerpos feminizados ya están puestos hoy al servicio de trabajos no remunerados o mal remunerados. Ante un claro panorama de crisis de cuidados, la respuesta no puede ser “industrializar” ni convertir en otra mercancía del sistema este trabajo, advirtieron activistas filipinas e indias en el debate. Instaron además a promover la corresponsabilidad entre hombres y mujeres en el trabajo de cuidados y doméstico, y a que los Estados garanticen estos cuidados como un derecho para todas las personas, a través de políticas públicas. También se advirtió en los tres encuentros sobre la realidad de las trabajadoras domésticas que, en gran medida, son migrantes y muchas de ellas han sufrido desempleo o contagios, pero no tienen garantizado el acceso a servicios de salud.

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Compañeras de Amigos de la Tierra Argentina preparan comida en el comedor popular del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) – Vía Campesina. Durante el confinamiento, el comedor regularmente sirvió comida a 300 vecinos/as.

Las respuestas que surgen desde las mujeres para cuidar de sus comunidades durante la pandemia, construir una recuperación justa de la crisis y cambiar el sistema, registradas en los tres encuentros, se basan en formas bien comunitarias: desde redes para garantizar donaciones de kit sanitarios, la instalación de centros de acopio comunitarios, la entrega de medicinas ancestrales, hasta brindar talleres para crear huertas agroecológicas urbanas y rurales, pasando por llamamientos políticos y de movilización (virtual o física, según las posibilidades de cada lugar). Amigos de la Tierra Camerún preparó junto a comunidades rurales una guía para la sensibilización sobre el problema del acceso al agua y armó provisiones de jabón y agua para paliar la crisis. Amigos de la Tierra Haití repartió semillas y kits sanitarios en zonas rurales a jefas de hogar, y en lugares frecuentados como los mercados sensibilizaron al público sobre la situación.

“Debemos construir soluciones antipatriarcales, antirracistas, anticapitalistas, fundamentadas desde la lógica comunitaria, basadas en relaciones feministas”.

Patrícia Gonçalves, de Amigos de la Tierra Brasil.

Un desafío ha sido -y seguirá siendo, mientras la pandemia continúe- cómo sostener la movilización social en la virtualidad, a sabiendas de que no es posible garantizar un acceso igualitario a internet a todas las personas, y las/os que ahora trabajan en casa se enfrentan a facturas más altas de Internet y electricidad. Como advirtió Sophie Ayoo Ogutu de la Marcha Mundial de Mujeres Kenia: “Las reuniones virtuales nos están ayudando a conectarnos, pero todavía existe una gran mercantilización de la tecnología. ¿Cuántas mujeres de base pueden acceder al Zoom y otras plataformas? ¿Cuánta gente puede realmente pagar por internet?”.

Entre las principales propuestas realizadas durante los encuentros, se destacan:

  • Construir un gran movimiento social con una agenda política común.
  • Generar propuestas de justicia de género y desmantelamiento del patriarcado dentro de Amigos de la Tierra Internacional y en alianza con movimientos feministas y otros.
  • Fortalecer narrativas feministas y ecologistas, que muestren cómo las luchas de los pueblos están profundamente interconectadas desde el género, la raza y la clase social.
  • Hacer un llamamiento mundial por la construcción de una economía de cuidados, que visibilice la carga de la triple jornada laboral para las mujeres (entre trabajo remunerado, no remunerado y activismos), y promueva la corresponsabilidad en el trabajo de cuidados y doméstico entre mujeres, hombres y el Estado.
  • Difundir historias positivas en las que mujeres campesinas e indígenas hayan asumido el control de sus medios de sustento, con la práctica de la agroecología, el intercambio de semillas nativas, la creación de huertas comunitarias urbanas y rurales, la eliminación de los intermediarios (para tener acceso directo a mercados), la promoción de la soberanía alimentaria y la autonomía económica.
  • Promover la transición justa con perspectiva feminista, con la denuncia de las empresas transnacionales y el enriquecimiento que generan a costa de violar los derechos colectivos de los pueblos.

En suma, las respuestas feministas ante la crisis por la COVID-19 muestran la urgencia de poner a la vida en el centro de nuestras propuestas, desde Amigos de la Tierra Internacional y junto a organizaciones y movimientos sociales feministas y aliados, para que los Estados impulsen políticas públicas en este sentido y que la vida no sea sólo sobrevivir.

Ilustración principal de Natalia Salvático, de Amigos de la Tierra Argentina.